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ENTREVISTA | Diego Movellán (PP)

Diego Movellán (PP): “La entrada en escena con tanta fuerza de un partido a la derecha del PP nos ha desestabilizado”

Diego Movellán durante la entrevista en colaboración entre El Faradio y eldiario.es. | CARLOS ATIENZA

Diego Movellán (Camargo, 1979) es diputado nacional del PP y el candidato al Congreso por Cantabria en las próximas elecciones generales del 28 de abril. Comenzó en las Nuevas Generaciones del partido, llegó a ser su presidente en la comunidad autónoma y ahí forjó una amistad con Pablo Casado que le llevó a ser uno de sus primeros apoyos cuando se postuló para presidir el PP el pasado verano. También de aquella época viene su relación con el líder de Vox, Santiago Abascal, al que califica de “amigo” a pesar de que reconoce que la irrupción de esta formación de extrema derecha ha “desestabilizado” al PP y le ha llevado a cometer “errores”.

Se define como un “hombre de confianza” del líder de los populares y defiende a María José Sáenz de Buruaga como el “mejor cartel electoral” en Cantabria tras el fiasco de Ruth Beitia. Al tiempo, reivindica su papel de “verso libre” dentro del Partido Popular, defendiendo valores republicanos, el matrimonio homosexual o la actual ley del aborto.

Guillem Ruisánchez: Sustituye en la lista a Ana Madrazo, que llevaba mucho tiempo liderando la lista del Partido Popular al Congreso. Todo el mundo señala que es porque Diego Movellán tiene una estrecha relación con Pablo Casado.

Yo creo que alguna virtud más tendré... [Ríe] Mantenemos una excelente relación, hemos trabajado juntos en las Nuevas Generaciones muchos años y yo creo que apostar por un cambio en el partido en primera persona aquí en Cantabria contra viento y marea, cuando toda Cantabria apostaba más por Iñigo de la Serna y por Soraya Sáenz de Santamaría, hace que uno se posicione mejor. Además, no soy nuevo en esto y yo creo que tengo un bagaje político. Estoy muy contento por el reto que me toca asumir. Estoy acostumbrado a retos, creo que es de los momentos más difíciles del Partido Popular y eso hace que uno le ponga más ganas.

GR: Ha sido presidente de Nuevas Generaciones, alcalde en Camargo y diputado nacional en esta misma legislatura y ahora es candidato al Congreso. Decía que se posicionó con Pablo Casado cuando el PP de Cantabria, mayoritariamente, estaba con Íñigo de la Serna y, no tanto, con Soraya Sáez de Santamaría. ¿Por qué?

Así es. Yo creo que aquí era el apoyo a Íñigo de la Serna el que decantaba que una gran parte del partido en Cantabria hiciera público su apoyo, y ahí está el resultado, que fue mayoritario el apoyo a Soraya Sáenz de Santamaría en Cantabria.

GR: ¿Cómo son las relaciones de Casado y Buruaga en la actualidad después de los episodios que ha habido, con el movimiento en falso de la designación de Ruth Beitia? En la intervención del sábado en la Plaza Roja de Torrelavega, Pablo Casado mostró un par de cosas: el casi desconocimiento de Buruaga, a quien llamó María Jesús en lugar de María José y su enhorabuena por las listas que ha hecho, pero solo en parte. ¿Quién hace las listas en el PP, Génova o la dirección regional?

Los dos. Todas las listas, en este caso las de Cantabria, han salido de un acuerdo entre la dirección nacional y la regional. El trato ahora es maravilloso, hemos podido estar ya en la intimidad, sin actos y medios de comunicación, y es muy fluido. En este caso, lo de María Jesús yo lo dejaría como una anécdota... Todos llamamos María a la presidenta y Pablo también. La relación es fluida y buena, de mucho cariño y respeto. Está en el aire que hubo aquella designación, que sí que fue un momento difícil, pero la relación ahora es buena.

GR: ¿Es verdad que Diego Movellán iba a haber estado en una gestora de no haber querido continuar María José Sáenz de Buruaga?

En esos momentos difíciles, yo sabía que el compromiso que tenía María José por el partido no iba a hacerle dar un paso atrás. Claro que en esos momentos las decisiones fueron en caliente, otra persona igual hubiera dicho “lo dejo”. Pero alguien que ha tenido que pasar lo que ha pasado durante estos dos años, yo tenía claro que iba a seguir al frente. No sabemos qué hubiera pasado si se hubiera ido.

GR: ¿Pero es consciente de que, en aquellos días y dentro del Partido Popular, hubo quien le señaló como un traidor de Buruaga?

En absoluto. Yo creo que, además, si Buruaga hoy es presidenta es por el apoyo de todos, pero creo que, en especial, también por el apoyo que le prestamos en Camargo y yo personalmente. Yo quería hacer un cambio en el PP en Cantabria, aposté claramente y creo que mi apoyo sí que fue decisivo para ese cambio y mantenemos una relación estrecha. Por eso, no creo que haya que hablar de traiciones y ella lo sabe, yo lo sé y todo nuestro círculo sabe que estuvimos ahí apoyando y luchando hasta el último minuto. Es verdad que llegaron a situarme al frente de una gestora, pero sabiendo que eres un hombre de confianza y tienes el apoyo de la dirección nacional, sería lo lógico.

Olga Agüero: Ya que tiene usted tanta confianza con Pablo Casado, ¿en qué momento supo que había decidido imponer la candidatura de Ruth Beitia frente a Buruaga? ¿Le pidió consejo o lo habló con usted?

En esos momentos sabíamos que había encuestas y sondeos internos porque querían tomar la mejor decisión para toda España. Ha habido cambios, algunos menos y otros más traumáticos, como ha ocurrido en comunidades vecinas. En Asturias, por ejemplo, ha sido una decisión bastante traumática en términos políticos. Sabíamos que había sondeos, encuestas internas, y yo sí que sabía que uno de los factores clave era el grado de conocimiento y teníamos un activo importantísimo con Ruth Beitia.

Luego había que ver, en primer lugar, la predisposición de Ruth, que yo en algunos momentos no sabía si querría o no dar el paso, y luego las capacidades para enfrentarse a este toro que es ser candidato a la comunidad autónoma y lidiar con lo que conlleva. Vimos que fueron días lo que bastó para ver hasta dónde tenía la capacidad de aguante...

En el momento que estuve informado, trasladé que yo veía que había una opción que estaba cogiendo fuerza, que se estaba viendo como un activo importante porque Ruth quizás sea el personaje más conocido en Cantabria, a la par que Revilla. Sabíamos que esa decisión se podía tomar y yo, en todo momento, lo hablé con María José Sáenz de Buruaga, lo sabíamos, y la decisión final le correspondió a la dirección nacional.

Laro García: ¿Para Diego Movellán es mejor candidata María José Sáenz de Buruaga que Ruth Beitia?

Para mí, quien elijamos siempre va a ser el o la mejor. Qué voy a decir yo, que trabajo codo a codo con María José Sáenz de Buruaga. Para mí era el mejor cartel electoral y lo va a ser. Cuando designaron a Ruth, yo dije lo mismo, que iba a ser la mejor opción para que el partido gane en Cantabria.

LG: ¿Eso no es una contradicción?

No, porque tenemos a los mejores en el PP y cada uno tiene unas capacidades o no. A mí no me gusta volver al pasado ahora, yo creo que Buruaga va a ser presidenta de Cantabria y va a ganar las elecciones contra viento y marea, porque nunca lo hemos tenido fácil.

LG: ¿Hasta qué punto puede haber desgastado al partido internamente esa batalla, ese cambio de candidatas?

Yo al principio lo pensé, que quizás nos debilitara. Sin embargo, creo que ha reforzado más la imagen y el liderazgo de María José Sáenz de Buruaga y salimos en mejores condiciones. Lejos de debilitar la imagen de nuestra candidata, sale más fortalecida de cara a los próximos comicios electorales.

GR: ¿De quién es el fichaje de Lorenzo Vidal de la Peña, de Casado o de Buruaga?

De María José. En este caso, es del PP de Cantabria. Creo que ella siempre ha tenido claro que hay que sumar al proyecto a gente de la sociedad civil que mejore nuestro mensaje, que llegue a ciudadanos o colectivos donde es más difícil llegar cuando uno lo hace desde el propio partido. Yo creo que es un muy buen fichaje.

LG: ¿La sociedad civil de España está representada por toreros, periodistas y tertulianos que se han incorporado a las listas recientemente con puestos de salida en el Partido Popular?

También. Siempre ha habido momentos donde determinadas sensibilidades de la sociedad civil adquirían fuerza y los partidos, como un fiel reflejo de la sociedad que queremos ser, incorporamos a nuestras filas a deportistas o periodistas, que no son nuevos y los llevamos tiempo incorporando. Queremos hacernos más atractivos, que el votante nos vea como alguien mucho más cercano y por eso tiramos de esos baluartes de la sociedad civil. Es verdad que, ahora, el debate está con esa aparición de unos partidos más a la derecha que el Partido Popular y se han centrado en temas como la caza o los toros. Yo estoy convencido que en los próximos años el movimiento animalista (PACMA) va a entrar en la escena política, lo pienso así. No sé si será el momento del salto a la política en estas elecciones europeas, pero es el siguiente paso. Quién no nos dice que en los próximos comicios electorales haya que tirar de esa sensibilidad animalista...

LG: ¿No comparte el malestar de cierto sector del Partido Popular que siente que se ha relegado a figuras históricas o a gente con capacidad de gestión en lugar de fichajes más mediáticos, con un poco más de estrategia basada en el marketing?

Yo no comparto el malestar, creo que hay que renovarse. Yo lo decía previamente al Congreso regional del partido en Cantabria: renovarse o morir. Hay que incorporar nueva gente y es verdad que no hay que dejar escapar ese talento que tenemos. Fue muy difícil y muy duro el Congreso regional en Cantabria porque al final, en vez de decir “yo apuesto por un proyecto político, y si no sale yo sigo sumando”... Pero yo no he visto esa generosidad que considero importantísima para el PP en Cantabria. Yo espero que, una vez pasados estos comicios, va a haber una calma importante, no va a haber ningún tipo de elecciones hasta dentro de 4 años y yo creo que será el momento de coser esas heridas, seguir sumando y seguir apostando. A mí me apena que gente que es muy válida y podría seguir estando en la primera línea, aportando, no han querido, y otros que se han autoexcluido. Eso es lo que no me gusta, yo creo que al final tenemos que enriquecernos y hay gente muy válida en el partido.

OA: Usted siempre ha presumido de ser un verso suelto en el Partido Popular,en el sentido de que no es monárquico, como ha dicho en algunas ocasiones, que está a favor del matrimonio homosexual o que es favorable al aborto. ¿Qué hace un chico como usted en un partido que cada vez se extrema más a la derecha en esa competición electoral con Vox?

Yo creo que el PP tiene claro unos principios, unos valores y, sobre todo, una forma de hacer política, que es lo que nos une. Yo me siento muy cómodo en el partido, plenamente integrado. Siempre he tenido el cartel de verso suelto porque siempre he dicho las cosas en el momento que creía que debía decirlas, pero creo que nos unen muchas más cosas. Creo que somos el partido que mejor gestiona la economía, que mejor trabaja por el empleo y por el futuro de nuestros pensionistas. Ahí sí que creo que tenemos que ensanchar esa base del partido. Si lo que hiciéramos es estrecharla, sería un gran error.

Lo mismo que dices tú, lo conoce Pablo Casado y la dirección nacional y han apostado por mí. El PP sí apuesta por las diferentes sensibilidades y cree que tenemos que sumar y llegar a muchos más, pero es cierto que la actualidad política centra mucho el decir si se necesitan perfiles muy de derechas para combatir… Creo que es un error, hay que hacer que seamos diferentes las voces y las sensibilidades para que los ciudadanos se identifiquen con nosotros. Eso pasaba en el PSOE de Zapatero, esa ala más a la izquierda de Zapatero y de su entorno y otras voces como Bono, dentro de esa izquierda más moderada. Yo creo que, en el PP, si le damos la vuelta, hay quienes somos más moderados, más de centro. Yo estoy contento y me siento reconocido y apoyado.

LG: ¿Cómo encaja eso que está diciendo con un giro ideológico que es evidente que se está produciendo en el Partido Popular con postulados más cercanos al PP de Aznar que al PP de Rajoy? Me refiero al giro ideológico que se representa en esa “derecha sin complejos” a la que alude habitualmente Pablo Casado.

Yo no creo que sea un giro ideológico. Es una derecha sin complejos, es hablar de los mismos valores y principios que tiene el partido. La crítica que se hacía al Gobierno de Rajoy fue que lo que hizo fue ponerse a trabajar inmediatamente por salvar España, pero no se hizo política. Es lo que hemos oído a los propios compañeros. Se había desideologizado el Partido Popular. Creo que eso es el cambio que supuso la entrada de Pablo Casado y yo me acuerdo del Congreso, del discurso de Soraya y de Pablo. Pablo se ganó a la militancia porque fue a hablar de lo de siempre, pero con mucha más garra. Yo creo que no hay un giro a la derecha. Sí es verdad que se hace más política y se habla más de esos valores, pero son los de siempre.

GR: Decía antes que creía que es un error asumir los discursos que está lanzando Vox. Por ejemplo, lo dice Steve Bannon: “Ya hemos ganado cuando Casado y Rivera hablan de los mismos temas que estamos hablando nosotros”. Y lo dijo también Santiago Abascal: “Ya estamos ganando cuando hay una carrera entre Casado y Rivera por ir a Alsasua”. ¿Está cometiendo un error el Partido Popular al meterse en esos terrenos? Aborto, inmigración, todos los temas que plantean Santiago Abascal y Vox.

Yo no sé qué plantea Santiago Abascal porque no le oigo propuestas para España. Es un discurso de alentar al movimiento nacional, pero sin propuestas ni ideas. Yo estoy esperando. Sí es verdad que la entrada en escena con tanta fuerza de un partido a la derecha del PP nos ha desestabilizado. Pero cuando te desestabilizas, hasta que te centras, hemos cometido errores porque hemos entrado a un juego que no deberíamos haber entrado. Creo que eso es humano. Nuestra diferencia es que ahora estamos centrando el mensaje, haciendo propuestas. Estamos para ofrecer propuestas y estoy esperando las propuestas de otros partidos que no estoy escuchando.

OA: Da la sensación de que toda la campaña orbita en relación a esa fragmentación del voto de la derecha y que el debate se produce en esas tres fuerzas de la derecha, que queda un poco excluida la izquierda. Parece que discuten más entre ustedes y eso da idea de que, por mucho que usted tenga un discurso más moderado, está claro que los esfuerzos pasan por gobernar con el trío de Colón. ¿De verdad se va a sentir usted cómodo después de los principios morales que ha expresado gobernando con estas personas?

Yo, comodísimo. Es más, a Santiago Abascal lo conozco porque hemos sido presidentes de las Nuevas Generaciones en Cantabria y en el País Vasco. Somos amigos, nos conocemos, y yo creo que sí, que estaríamos cómodos, pero se está haciendo ese debate porque hay dos opciones claras. O se mantiene Sánchez y, en el caso de que lo necesite, lo hará con los independentistas, con Podemos, con los batasunos y con todos los que hicieron ese Gobierno Frankenstein de la moción de censura, o gobierna el centro derecha. En este caso, la única opción que defendemos nosotros como alternativa al Gobierno de Sánchez es Pablo Casado. Dentro de esa alternativa constitucionalista, todos tienen que buscar su espacio. Vox tiene que arañar el mayor número posible de votos del PP. Rivera, en esa veleta que no sé si tiene ya mareos de tanto cambiar, creo que se ha equivocado de táctica. Ha estado siempre funcionando a golpe de encuesta y decía al ciudadano lo que le gustaba escuchar, pero creo que se dio un tiro o dos en los pies cuando puso el cordón sanitario al PSOE. Un partido que era capaz de robar votos a la izquierda, nos situó a todos al final en el centro derecha, creo que ha sido un error de libro. Competir todos por el mismo espacio electoral puede que no nos salga tan bien. Ciudadanos era el que podía, porque los datos así lo daban, atraer votos de la izquierda, y estratégicamente ha cometido un error.

OA: Me interesa esa postura suya sobre el tema de las alianzas postelectorales. Usted no se tomó muy bien cuando fue la lista más votada en el Ayuntamiento de Camargo con usted al frente y gobernó un cuatripartito. El día de la investidura hubo hasta un escrache a la alcaldesa y usted no consideraba esta opción, le costó asimilarlo. ¿Sigue sosteniendo ese discurso de que ha de gobernar la lista más votada? ¿Se arrepiente quizá usted de aquella vehemencia con la que rechazó el pacto en Camargo?

No me arrepiento e, incluso, lo volvería a hacer. Cuando uno vota a nivel municipal, lo hace a la persona. La diferencia era abrumadora, nos quedamos a pocos votos de la mayoría absoluta en el peor momento para el partido y tuvieron que juntarse cuatro que no compartían nada con el único objetivo de echar al PP. El resultado ahí está. Yo considero que tiene que gobernar la lista más votada para llevar a cabo un programa de gobierno. En este caso, esperemos que sea el PP quien gane las elecciones, pero si no se ganan y le corresponde al PSOE como lista más votada hacer un gobierno y ese gobierno es a costa de los independentistas, batasunos… entonces estaré totalmente en contra. Yo creo que tiene que gobernar la lista más votada y lo hemos dicho por activa y por pasiva. Hemos presentado iniciativas que el PSOE no ha aprobado y las reglas del juego han cambiado.

OA: Es decir, solo puede gobernar la lista más votada si los socios de esa lista le parecen al Partido Popular bien. Todos los votos proceden de los ciudadanos y serían iguales, ¿no le parece?

Lo ideal sería hacer un cambio de la ley electoral para una segunda vuelta, por ejemplo, pero ahora ya no vale.

OA: En Andalucía hemos visto que tampoco han respetado la lista más votada.

Yo sí apuesto por la lista más votada, pero en Andalucía había un ansia de cambio después de 40 años de Gobierno socialista tremenda. Yo creo que en Camargo no. Cuando el PSOE, la segunda fuerza, tiene menos de la mitad de los votos que el PP, ahí yo creo que no había voluntad de cambio.

GR: ¿Cuándo vale votar con los independentistas? El Partido Popular y Ciudadanos han votado junto a los independentistas para tumbar los Presupuestos Generales del Estado.

Nosotros no hemos votado a favor de unos presupuestos que eran malos para España y muy malos para Cantabria y en esos votos en contra están los independentistas. Votar con los independentistas en la moción de censura, cuando les necesitas, pero cuando votas que no…

GR: Pero es aritmética, también necesitaban a los independentistas para tumbar los PGE.

En este caso, nosotros votamos que no porque no los compartíamos, pero no sabemos qué van a votar las demás fuerzas políticas.

LG: Exactamente igual que en la moción de censura de Mariano Rajoy. ¿Por qué el Partido Popular pide sentido de estado al PSOE cuando estaba la situación empantanada con la investidura de Mariano Rajoy, pero cuando el PP está en la oposición no ejerce como tal? ¿Por qué la gran coalición ya no vale si no es el PP quien sale beneficiado de ella?

Lo primero, porque los españoles no querían a Sánchez como presidente del Gobierno, le dijeron que no dos veces en las elecciones. En este caso, porque la primera y única reunión que mantuvo Pablo Casado, y la única, porque Pedro Sánchez prefiere hablar con los Otegui y compañía que con Pablo Casado y así lo ha dicho públicamente, le ofreció varios acuerdos de Estado y a ninguno le dijo que sí. Es más, los vigentes PGE son del PP y Pedro Sánchez votaba en contra.

GR: ¿Imposible llegar a acuerdos con el PSOE de Sánchez? Lo ve bastante bien con el Vox de Abascal y aquí está el debate de qué es constitucionalista. No sé si ven más constitucionalista a Vox que al PSOE y si creen que eso se va a percibir así en las próximas elecciones.

Yo en este momento creo que hay partidos constitucionalistas que sí que están dentro de la Constitución. En este caso, hay un intento de situar al PP a la derecha y a otros más a la extrema derecha, pero creo que nosotros sí que estamos cumpliendo con la Constitución. Tenemos dudas de que Pedro Sánchez, debido a esos acuerdos escritos y no escritos, lo haga.

GR: ¿Cómo un Partido Popular que se considera defensor del libre mercado está diciendo a sus competidores que no se presenten en determinadas provincias?

Lo que queremos decir es que a ver si por dividirnos no va a haber representación y al final se beneficia, como lo dicen todos los datos demoscópicos, la izquierda.

GR: El último tracking que se ha publicado da que el PSOE pasa de 84 a 133 diputados y el PP de 134 a 77. ¿Se equivocó la derecha pidiendo un adelanto electoral con aquello de la crisis del relator y la convocatoria de las tres derechas en Colón? Ahora mismo el PP es la fuerza más votada y podría darse la vuelta...

Yo creo que no fue un error, había que llamar a los ciudadanos a votar y ver a quién daban la confianza. Es verdad que no son los mejores tiempos para el Partido Popular por la aparición de esa fuerza en el espectro de la derecha política que antes no teníamos. Pero, así todo, yo creo que en campaña el PP crece mucho y se está viendo que las últimas campañas electorales son decisivas. En el PP somos corredores de fondo y ganamos mucho en el último tramo de campaña electoral.

LG: Usted se reconocía antes como amigo o conocido, al menos, de Santiago Abascal, líder de Vox. ¿Cree que ha habido un crecimiento del movimiento del electorado de extrema derecha en España? ¿Cree que esos postulados más ultra están teniendo un auge como ha ocurrido en otras partes de Europa o considera que simplemente es un electorado que antes estaba dentro del PP y que ahora ha encontrado otro referente?

La gran parte del electorado de Vox estaba dentro del Partido Popular. El fenómeno de Vox aparece más tarde, no es nuevo en Europa, llevan años y hemos visto que no es capaz de atraer solo al votante de derechas, sino que atrae ese voto populista. Los extremos se tocan. Es ese voto del rechazo, del cabreo con la situación actual, y triunfa mucho en las zonas más obreras, más de izquierdas. La aparición es muy reciente y quizá no lo veamos en esas zonas más de izquierdas en estas elecciones, pero, si se consolida en un futuro, veremos cómo ese voto populista no es solo de la derecha.

LG: ¿Y no cree que el PP, pactando con Vox en Andalucía u ofreciendo la posibilidad de formar un bloque de cara a las próximas elecciones, de esa forma están legitimando a Vox y convirtiéndolo en voto útil? ¿No debilita eso al electorado del PP?

Yo creo que no. El PP ha demostrado en Andalucía que es capaz de sentarse, dialogar y llegar a acuerdos. Hay que recordar que ni Ciudadanos ni Vox se querían poner de acuerdo. Creo que eso nos ha mejorado la imagen, porque el PP es capaz, dentro del centro derecha, de liderar.

LG: Me refiero al apoyo electoral, cada vez más débil.

El apoyo electoral vamos a verlo en estos comicios, pero yo creo que hemos dado una lección. Ciudadanos y Vox no se podían poner de acuerdo y hemos sido nosotros los que hemos llegado a acuerdos y hemos sido capaces de pactar a la derecha y a la izquierda dentro del centro derecha.

OA: Pero su relación con el populismo es un poco compleja. El populismo de Vox está bien y se puede pactar con él, pero, al mismo tiempo, dice que hay que rechazar a los populistas de la izquierda. ¿Hay un populismo bueno y uno malo? ¿En qué se diferencian?

Ya hemos visto para que ha servido ese populismo de izquierdas. Esa confianza que le dieron los ciudadanos, ese movimiento ciudadano que nació en el 15-M sirvió para que Pablo Iglesias se comprara un chalé de lujo en Galapagar. Iban a asaltar los cielos y lo único que han asaltado es una parcela con un chalé en Galapagar. Ha sido el gran fraude de esas esperanzas que había. Creo que las instituciones les han sentado muy mal a los de Podemos. Se movían mejor en la calle, sin representación, pidiendo y pidiendo. Cuando han tenido que trabajar, no han sido capaces de ser útiles. Populismos también tenemos en Cantabria. El señor Revilla, que ahora quiere ir a Madrid a pedir todo aquello que ha sido incapaz de hacer como presidente del Gobierno en doce años. Esto es reírse de los cántabros y el resultado lo va a tener ahí dentro de unos días.

GR: ¿Le sientan mejor las instituciones a Vox que a Podemos con eso de pedir listas de funcionarios que se dedican a luchar contra la violencia de género?

El populismo yo creo que le sienta igual de mal. La aparición con mucha fuerza de estos partidos políticos que en el corto plazo tienen el beneplácito de los ciudadanos y la confianza, porque es el voto que canaliza ese cabreo, además les dicen aquello que quieren escuchar. A esos partidos les hemos visto poco recorrido. Ciudadanos, por ejemplo, está ya en el ultimátum. O entra ya a formar parte de los gobiernos o deja de ser útil. En Cataluña han demostrado que no son útiles: ni lucharon por conseguir que el voto útil en torno a Ciudadanos sirviera para algo. Esos populismos tienen poco recorrido si no saben adaptarse a las instituciones. Podemos no ha sabido trasladar ese movimiento social a las instituciones y convertirse en útiles. Vox, vamos a ver, son unos recién llegados y vamos a ver si, a parte de ese discurso de España y nada más, son capaces de aprovechar la oportunidad.

GR: Ha dicho antes que Vox desestabilizó un poco al Partido Popular. ¿Desestabiliza al PP que se presente el PRC a las elecciones generales en Cantabria?

No, en absoluto. Además, el Partido Regionalista ya se presentó dos veces, esta es la tercera, y yo creo que va a tener el mismo resultado o peor. Tuvo esa oportunidad en el 2011, tenía más fortaleza. En este caso, creo que nadie se los cree. Ahora van a decirnos que van a pedir las infraestructuras y ser los más reivindicativos. Cuando tiene las riendas del Gobierno y es presidente de Cantabria, es mucho mejor que estar en Madrid, tienes las riendas de una comunidad autónoma, pero cuando todo se lo debes al PSOE para ser tú presidente, eso es entreguismo. Yo me acuerdo de la primera parte de esta legislatura, con el “España nos roba” y cada semana salía que iban a meter pleitos. Teníamos un ministro que apostó por Cantabria, como era Íñigo de la Serna, pasamos a este Gobierno socialista y nos paralizan todas las obras e inversiones y dónde está el señor Revilla...

GR: De todas formas, entre 2011 y 2018 ha gobernado el Partido Popular. Pablo Casado ha dicho el sábado: “Se merece Cantabria un tren de alta velocidad”. Y esos años que ha gobernado el PP, ¿qué ha pasado?

Llegamos y nos tuvimos que poner a lo urgente desde el primer minuto. En ese momento era salvar el país. Teníamos un país en el que habían generado casi cuatro millones de parados en la etapa de Zapatero, estaba en riesgo pagar las pensiones y teníamos la amenaza del rescate. Se tomaron unas medidas muy duras. Luego, en los dos o tres últimos presupuestos, donde ya empezaba otra vez la capacidad inversora, Cantabria empezaba a contar. Luego, hubo un antes y un después con la llegada de Íñigo de la Serna al Ministerio, empezaron a recogerse las primeras demandas. Otros se dan golpes de pecho, pero los gobiernos del Partido Popular han financiado Valdecilla y se ha ido cumpliendo con Cantabria, empezó a haber previsiones, plazos y seriedad. Pero, ahora, hemos vuelto otra vez a paralizar todas las obras.

GR: En concreto, sobre Valdecilla, ha habido un año en el que estaba presupuestado y no se transfirió y ha habido otro en el que ni siquiera estaba presupuestado con el Partido Popular.

No se transfirió porque no lo justificaron en tiempo y forma. Yo cuando pido una subvención a nivel personal y no la justifico, no me la conceden. Por eso no apareció en el siguiente presupuesto, pero en los demás sí ha vuelto a aparecer.

LG: En las próximas elecciones, ¿Es más importante para el Partido Popular ser la fuerza mayoritaria o sumar con las alianzas que sean necesarias para llegar a Moncloa?

Nosotros salimos a ganar, no a empatar.

LG: Más allá del tópico, podría darse el caso de que ganaran las elecciones y no sumaran. ¿Qué prefiere?

Lo decía en el mitin de Torrelavega: no hay que sumar más, sino sumar mejor. Esa es la clave. Hay que sumar mejor por un cambio para España, y por eso hay dos opciones, o Pedro Sánchez o Pablo Casado. Los datos están ahí y no vamos a llegar a una mayoría absoluta, así que tenemos que llegar con otros aliados, no nos escondemos. Pero no vemos a Sánchez decir con quién va a ser presidente y a costa de qué.

LG: ¿Teme que, si PSOE y Ciudadanos suman, se pueda llegar a un pacto y esa veleta de la que hablaba antes vuelva a ponerse en marcha?

Claro. Ciudadanos dijo que no iba a pactar con Rajoy, y le hizo presidente. Dijo que no iba a pactar con Pedro Sánchez, y le apoyó en la investidura. Si suman y son capaces de llegar a acuerdos, yo creo que el que vota a Ciudadanos puede hacer a Pedro Sánchez presidente.

OA: Respecto a la financiación autonómica. ¿Se plantean reivindicar inversiones para Cantabria, incluso blindarlas en el Estatuto?

Yo llevo tiempo diciéndolo, creo que es el momento de reformar el Estatuto de Cantabria. Creo que el Partido Popular tiene que ser quien abandere esa reforma del Estatuto y es verdad que, en el tema competencial y en otros asuntos, deberíamos abrir ese debate, que es para reforzarnos en la capacidad de autogobierno, de Comunidad Autónoma, porque creo que hemos demostrado que gestionamos bien todas las competencias.

GR: ¿Reformarlo otra vez?

La última reforma, que además defendí en el Congreso, es la de los aforamientos. Quitarlos para toda España, todos a la vez. No vamos a ser comunidades donde unos tengan unos derechos y otros otros. Ahí tiene que haber un plan nacional. Y ahora creo que, con la tranquilidad, si todo sale bien y se conforma un gobierno, vamos a tener cuatro años por delante sin elecciones y es el gran momento de los grandes acuerdos. Sin la presión electoral es cuando se puede trabajar.

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