Ana Díez: “No se puede entender la investigación en enfermería y salud sin la visión de la mujer”

Ana Díez Fernández

La decisión de dedicarse a la ciencia le vino a Ana Díez tras acabar la diplomatura en Enfermería. Habla de una “sensación”, una “necesidad” de entender las cosas que ocurrían a su alrededor y de buscar respuestas a las mismas. “No sabía en ese momento que iba a dedicar una importante faceta profesional a la ciencia y la investigación”, recuerda la profesora, vicedecana de la facultad de Enfermería en Cuenca y coordinadora del Máster Universitario en Cuidados de Enfermería de Larga Duración. “Mis expectativas eran hacer una tesis doctoral y trabajar en la universidad”, resalta.

Su dedicación a la parte de la investigación fue “cuestión de tiempo” y de “encontrar su lugar”. “Un lugar que, por cierto, desde niña lo fui viviendo en casa”. Ahora que está dentro, las expectativas “siguen siendo las del primer día: aportar algo para los que vienen detrás”. Como no puede ser de otra manera, se dedica principalmente a la investigación en salud. Resalta que “casi el 85% de los profesionales de enfermería de nuestro país somos mujeres, y los números dentro de la academia en nuestro campo son similares”. “En mi opinión, no se pueda entender la investigación en enfermería y salud sin la visión de la mujer”, asegura.

Díez es una de las investigadoras principales dentro de MOVI-HIIT, un proyecto para probar la efectividad de una plataforma online de actividad física de alta intensidad para mejorar la cognición, la condición física y la composición corporal de niños y niñas de 4 a 6 años. El proyecto se realiza a través de descansos activos en el aula. “Supone un reto muy importante para buscar la mejor estrategia para mejorar la atención en clase de los escolares y para mejorar su adherencia a la actividad física de la forma más cómoda, barata y sencilla posible. Para el verano de 2023 tendremos resultados”, relata. El proyecto se enmarca dentro del grupo de investigación del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Por otro lado, el grupo trabaja en el análisis de datos de previos estudios MOVI desarrollados desde hace más de 15 años en la provincia de Cuenca y Ciudad Real. Díaz también colabora con un estudio para evaluar los efectos en la distribución regional de la ventilación y la perfusión pulmonar y de la función pulmonar de la terapia postural en pacientes críticos sometidos a ventilación mecánica invasiva.

Proyectos a futuro

Con la financiación de la última convocatoria regional de proyectos de investigación, el equipo de Ana Díez podrá sufragar los gastos de un proyecto en el que se quiere evaluar qué tipo de ejercicio físico mejora ciertos parámetros cardiovasculares en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada. Se realizará a través de un ensayo clínico que se pondrá en marcha en los “próximos meses”.

“Las buenas preguntas de investigación y las ideas llegan cuando menos te lo esperas, así que el siguiente proyecto considero que está a la vuelta de la esquina, cuando me surja a mi o al grupo de gente con la que trabajo una cuestión sobre el uso de un fármaco, de cuál es la mejor forma de proporcionar unos cuidados específicos, de cuál es la situación en nuestro país sobre alguna variable en salud, si son efectivos los programas de actividad física que llevamos a cabo o cualquier otra cuestión que no tenga una respuesta clara”, explica la profesional.

Mujer y ciencia

Díez reflexiona que el papel de las mujeres en el campo de la ciencia no es “diferente al de un hombre”. Pero también puntualiza: “quizás tengo suerte en mi ámbito, pero en mi centro y en mi entorno somos mayoría de mujeres y tenemos el mismo valor que el trabajo que hacen nuestros compañeros hombres. Así debería ser en todos sitios”. Díez reflexiona que el papel de las mujeres en el campo de la ciencia no es “diferente al de un hombre”. Pero también puntualiza: “quizás tengo suerte en mi ámbito, pero en mi centro y en mi entorno somos mayoría de mujeres y tenemos el mismo valor que el trabajo que hacen nuestros compañeros hombres. Así debería ser en todos sitios”.

En cuanto a la presencia de hombres y mujeres que se dedican al ámbito científico, explica que todo depende “mucho” de la rama del conocimiento. “Aún así, la respuesta sería no, no es igualitaria”. “Creo que se ha avanzado enormemente en dar visibilidad al trabajo de las científicas (de antes y de ahora) de acercar su trabajo y de tantas iniciativas para dar a conocer que las mujeres somos científicas y con grandes resultados”, señala.

Incluso, identifica que en el campo de la enfermería hay “muchos más hombres” tanto dedicándose a ciencia como a cargos de gestión que mujeres. “Pero también creo que esa tendencia se va igualando y continuaremos viendo esa evolución en los próximos años”. Por eso, su mensaje a las mujeres más jóvenes para dedicarse a la ciencia es muy optimista.

“La satisfacción de encontrar respuestas, de aportar a la comunidad científica, de mejorar nuestra forma de cuidar a las personas y prevenir procesos patológicos hace que merezca la pena esta carrera de fondo que es la investigación. Nos permite conocer a mucha gente, formas de trabajar, viajar, mejorar en los idiomas, entender la gestión administrativa, pensar, reflexionar y superarnos a nosotras mismas. Es un camino único”, concluye.

Este artículo se ha escrito en base a un cuestionario contestado por la profesora Ana Díez.

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