Los brigadistas forestales seguirán de huelga tras dos meses de lucha

Encierro y asamblea de trabajadores de la base BRIF de La Iglesuela (Toledo)

Están a punto de cumplir dos meses de huelga y han decidido seguir con su protesta con carácter indefinido. Hasta 40 trabajadores de la base de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) en la Iglesuela (Toledo) volvieron a encerrarse anoche en asamblea para debatir sobre el futuro de esta movilización, sin apenas avances con Tragsa, empresa para la que trabajan, ni con el Ministerio de Medio Ambiente, encargado de esa contrata. La decisión fue unánime: la huelga continúa.

Una segunda actividad para complementar sus bajas laborales, la profesionalización de su actividad y reconocimiento como bomberos forestales, y una subida salarial sobre los 850 euros mensuales de media que ahora cobran, son las tres peticiones fundamentales que este colectivo ha puesto sobre la mesa en toda España para llevar a cabo su huelga. En Castilla-La Mancha son 114 los trabajadores que la están secundado, 57 de la base toledana de La Iglesuela y otros tantos en Prado de los Esquiladores (Cuenca).

Durante el encierro celebrado anoche por los trabajadores de las BRIF, todos ellos coincidieron en el “pasotismo” tanto de Tragsa como del Ministerio, quienes después de semanas de negociaciones se han instalado “en una posición cómoda” ante el establecimiento de servicios mínimos, una vez finalizado el punto álgido de la campaña contra incendios. Pese a ello, y según informan estos brigadistas, han valorado sus fuerzas y han llegado a la conclusión de que “aguantarán” más tiempo. “Estamos más unidos que nunca”, afirman, tras una ronda de valoraciones personales en la que todos mostraron su ánimo para este objetivo.

La huelga de las BRIF se ha realizado como “única herramienta posible” después de no haber logrado ningún acuerdo ni con la empresa ni con el Ministerio para mejorar sus condiciones de trabajo. “Se pasan la pelota los unos a los otros, y no aportan ninguna solución”, denuncian, algo “incomprensible” tras 23 años de existencia de este servicio básico de extinción de incendios.

Marcha Negra y documental

La puesta de largo de esta protesta se produjo el pasado 5 de septiembre en Madrid, cuando cientos de trabajadores protagonizaron en Madrid una ‘Marcha Negra’ para exigir la “dignidad” del colectivo y de “nuestros bosques”. Los trabajadores de Castilla-La Mancha tienen además previsto realizar una nueva marcha en Guadalajara con motivo del estreno de 'La vida en llamas', una superproducción documental, rodada durante dos años en Andalucía, que muestra el trabajo de estos trabajadores como nunca antes se ha visto.

El colectivo de las BRIF comenzó el pasado 27 de julio esta huelga. Contratados por Tragsa, se les aplica el convenio colectivo de esta empresa pública, pero bajo un anexo "claramente discriminatorio". El colectivo reclama por tanto que se les reconozca como bomberos forestales, así como una formación de cara a acreditar esta categoría profesional. Otra reivindicación es la elaboración de una segunda actividad real y efectiva que permita a los trabajadores que ya no puedan superar las pruebas físicas que se obligan a pasar cada año y que son excluyentes, ser reubicados en otras tareas de modo que no sean expulsados de la empresa y del servicio, como ya está sucediendo, señala Martín.

Reclaman también unas condiciones dignas y acordes al trabajo que se realiza. Cobran el salario más bajo de la tabla salarial del convenio Tragsa, y muchos meses no llegan ni a los 900 euros en plena campaña de extinción. A eso se debe añadir que en periodo de Labores Preventivas ganan 112 euros menos, que es la compensación que se percibe por peligrosidad, turnicidad y disponibilidad, complemento que, desglosado en días, se queda en 3,70 euros.

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