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CATALUNYA

Entrevista | Camil Ros

"Si los gobiernos no derogan la reforma laboral, la tendremos que derogar en la calle"

"Mantendremos las acciones directas en las puertas de las empresas que no respeten los derechos laborales", dice el secretario general de UGT de Catalunya

"Para nosotros, la UGT, tan importante es la camarera de piso como el trabajador de Seat"

"No puede ser que la patronal diga que estamos en recuperación económica y luego cuando se sientan en las mesas de negociación su propuesta de crecimiento salarial sea cero"

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Camil Ros, secretario general de la UGT de Catalunya en su despacho  foto: ROBERT BONET

Camil Ros, secretario general de la UGT de Catalunya en su despacho foto: ROBERT BONET Barcelona

Tras las cortas vacaciones, el secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros, pasa revista a la situación del mundo del trabajo. Mantiene la necesidad de incidir, coincidiendo con la publicitada recuperación, en la denuncia pública de las injusticias que en su opinión ha traído la reforma laboral. Ros da un aviso serio. Si el acuerdo entre el PP y Ciudadanos lleva bajo el brazo el contrato único o lesiona las pensiones, habrá respuesta en la calle, y puede ser una huelga general.

El acuerdo firmado con la patronal hablaba de conseguir un incremento de al menos el 1%, unos meses después, ¿el objetivo se ha alcanzado o sólo se está aplicando en las grandes empresas?

En el acuerdo de negociación colectiva en el ámbito estatal creo que la patronal ha sido algo desleal con lo que se pactó, porque suponía que habría una subida sostenida de salarios. Y la actitud empresarial ha sido el bloqueo de la negociación colectiva. Por tanto, los resultados son que el incremento salarial está alrededor del 1% pelado y no del 1,5% o el 2% que es donde debería estar. El pacto en el aspecto salarial termina en 2016, por tanto, en otoño se deben reunir en el ámbito estatal para fijar la previsión de incremento para el 2017 y es allí donde debe situarse la presión.

No puede ser que la patronal, que es quien firma los acuerdos de negociación colectiva, cuando la entrevista un medio de comunicación diga que estamos en recuperación económica o que somos el país de Europa donde más crece el PIB en los últimos años y luego cuando se sientan en las mesas de negociación su propuesta de crecimiento salarial sea cero. Es una actitud impresentable y poco seria por parte de la patronal.

Además de aumentos salariales debemos pactar cómo se devuelven los recortes de los ámbitos, público y privado. Hemos de ver cómo recuperamos la pérdida de poder adquisitivo, que está en torno al 10%, y todo esto necesita negociación colectiva y acuerdos. Por lo tanto, la posición de enroque de la patronal no ayuda y tampoco ayuda a la dinamización de la economía. ¿Cómo se quiere dinamizar la economía si la gente no tiene dinero para gastar?

¿Derogar la reforma laboral es un objetivo estratégico de UGT o, a causa de la coyuntura política, estarían de acuerdo en desmontarla por partes?

Si queremos tener un modelo de relaciones laborales equiparables a las de los países del entorno, se debe derogar. La reforma laboral ha puesto las bases de una economía precaria, de bajos salarios y bajas cualificaciones, y de imposiciones empresariales por encima de la negociación colectiva. En definitiva, de unilateralidades. Por lo tanto, se debe derogar en su conjunto. Ahora bien, si alguien quiere hacer cambios de una cosa u otra, que los haga. Si arreglan algo, pero no todo el problema, mejor eso que nada. Ahora, si queremos un planteamiento serio, se debe derogar la reforma laboral y en el mismo momento se debe crear una mesa de negociación con patronal y Gobierno para pactar cuáles deben ser las relaciones laborales y el modelo productivo del futuro.

Además, la reforma laboral ha demostrado, ahora ya después de cuatro años de vigencia, que es la ley que ha hecho perder a la gente más derechos en más poco tiempo.

Cuando denunciamos las empresas multiservicio, que pueden estar pagando un 50% menos que lo que marca el convenio colectivo del sector, podemos decir que esto es explotación laboral legal. Esto lo permite la reforma, antes no se permitía.
Cuando nos encontramos en situaciones de negociación colectiva con la ultraactividad, eso lo permite la reforma. En el ámbito genérico, te pueden cambiar las condiciones de trabajo simplemente notificándotelo, antes tenían que negociar, esto también es fruto de la reforma. Por tanto, todo tiene que ver con una arquitectura pensada para hacer posible la devaluación salarial.

La devaluación salarial, ¿la podría cuantificar?

Lo más triste es que al respecto hemos de usar un informe de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT), que dice que, por ejemplo, una persona de más de 40 años que haya perdido su trabajo, si vuelve a encontrarlo, puede cobrar un 50% menos de lo que cobraba. ¿Por qué no hay datos públicos de esto y sí los hay de cómo crece el PIB? Hay mala fe de los gobiernos al hablar de ciertos datos y callar otros. No se quiere que haya constancia de la pobreza social y salarial que se está dando y que se cronifica y amplia. Todo ello forma parte de la filosofía que nace de la reforma laboral.

Hace unos meses, declaraba que UGT sería más beligerante ante las reivindicaciones sociales. ¿La campaña de acción directa contra las empresas de servicios integrales va en esta vía?

Yo creo que ese es el camino. Cómo por la vía legal se permite la explotación. Cómo las administraciones han recortado, y esto afecta también la Inspección de Trabajo. Nosotros no podemos esperar que alguien se ilumine y cambie la reforma laboral. Nosotros mientras veamos una injusticia, la denunciaremos. El salto a las acciones directas en las puertas de las empresas que no respeten los derechos laborales debe mantenerse, sea de manera puntal o en los sectores. Hablo de los falsos autónomos y las falsas cooperativas del sector cárnico. En estos casos, al menos se ha puesto el tema sobre la mesa e incluso se ha obtenido mejoras en alguna empresa.

Evidentemente hacen falta más cambios como los referidos a la situación de los falsos autónomos en Movistar, o las campañas de acción directa que hacemos a las empresas de hostelería. O respecto a las camareras de piso. Es el nuevo camino. Como por la vía de la inspección de trabajo no hay garantías de que se produzca el cumplimiento de la ley, vemos que hay algo que molesta a las empresas: !la imagen! Por eso nos plantamos ante las empresas que incumplen los principios de igual trabajo, igual salario para que la gente sepa que allí no se respetan los derechos de los trabajadores. En algunos casos el problema se resuelve automáticamente.

¿Ha reflexionado sobre el motivo por el que hay empresas que hacen lo que denuncian?

Las empresas españolas en muchos casos tienen sensación de impunidad. Piensan que pueden hacer lo que les dé la gana y que allí, como no pasará el inspector, no pasará nada. Hay horas que no se pagan o lo que sea, y no pasa nada. Tenemos que romper esa sensación de impunidad.

Camil Ros, partidario de la movilización puntual y general contra la reforma laboral  foto: ROBERT BONET

Camil Ros, partidario de la movilización puntual y general contra la reforma laboral foto: ROBERT BONET Barcelona

¿La gente entiende el apoyo de UGT a las camareras de piso? Hasta hace poco era moneda corriente afirmar que los grandes sindicatos sólo daban apoyo a los trabajadores de grandes empresas y ahora se dirigen a sectores con mucha precariedad, donde la afiliación es pequeña o inexistente.

Es verdad que hay estereotipos. Algunos, fruto del intento de desprestigio de los sindicatos, en otros casos la razón se puede buscar en que se evidencia más, por parte de los medios de comunicación, el conflicto de la gran empresa que el de la pequeña. Esto puede hacer pensar que los sindicatos sólo nos dedicamos a las grandes empresas, y no es cierto. Además, ahora tenemos mucha más precariedad laboral que antes de la crisis.

Por lo tanto, ahora es prioritario ampliar la acción sindical no sólo a las empresas donde tenemos representación sino también a las pequeñas y medianas, que sufren situaciones de precariedad. Al respecto debemos hacer nuestra parte de autocrítica. ¡Debemos decir solemnemente que para nosotros tan importante es la camarera de piso como el trabajador de Seat! ¡Esto se ha de ver en la imagen y en la práctica!

¿Cree que, como en el mito de Sísifo, cuando los sindicatos han conseguido arreglar alguna situación de precariedad, algunas empresas echan para atrás todo el camino que se ha avanzado, como podría ocurrir con las empresas multiservicio?

El caso del multiservicio tiene como origen las Empresas de Trabajo Temporal, que me parece que se legalizaron en 1994. Desde ese momento hasta prácticamente el año 2000 estuvimos trabajando para arreglar la situación que implicaba que estar en una ETT supusiera cobrar entre un 10% y un 20% menos que la persona que estaba al lado.

Hacia el año 2000, fruto de una iniciativa de la UGT de Catalunya, se consiguió que el Congreso modificara la ley y un trabajador de una ETT cobrara lo mismo que el de la empresa usuaria. Entonces nos quejábamos de explotación de hasta el 20%. Pero, con la reforma laboral y el cambio de la prioridad de aplicación del convenio de empresa, una compañia multiservicio puede pagar hasta un 50% menos que el salario de la empresa usuaria y encima es legal. Este es un caso evidente de que los derechos aparte de conquistarlos, después deben mantenerse.

En los últimos meses en Catalunya se ha visto mayor contundencia de la Inspección de Trabajo. También se ve cómo desde el Departament de Treball se hacen declaraciones en favor del trabajo estable y fijo. ¿Se puede decir que el cambio ha llegado a Catalunya en cuanto al trabajo?

Todo esto se debe consolidar. Es decir: de la tarea realizada en torno a la Inspección de Trabajo con respecto al caso de los falsos autónomos, lo que es importante es que sea la norma y no la excepción que confirme la regla. Es importante que se vea un cambio de políticas en este sentido.

También el trabajo que se está haciendo en torno a las cooperativas del sector cárnico conjuntamente con patronales, gobierno y sindicatos ha de producir sus efectos y no sólo declaraciones. Cuando nos dicen que apuestan por un salario mínimo de mil euros, es necesario que en todos los concursos que convoquen de manera directa o en los que la Generalitat aporte subvenciones se exija que el salario mínimo de las contrataciones sea de mil euros. Falta todavía la concreción de muchas de las políticas, que esperamos que se produzca.

Durante un tiempo los sindicatos eran objeto de críticas constantes desde la opinión pública. Ahora en la sociedad civil les aparecen aliados, como la campaña 'anem a mil' que reivindica un salario mínimo digno. ¿Cree que se empieza a dar la vuelta a la tortilla en este sentido?

Nosotros a veces situamos discursos y al inicio lo hacemos solos. Y puede parecer que seamos los arcaicos, los viejos, los negativos. En nuestro caso empezamos a hablar del salario mínimo de mil euros a principios del 2000, vinculándolo a la Carta Social Europea. Y estábamos solos. Ahora el tiempo hace que esta batalla la podamos dar por ganada en cuanto a la opinión. Ahora falta que la política lo termine de aplicar. Que ahora salgan organizaciones o políticos sumándose al carro de los mil euros es positivo. Es parte de nuestro trabajo.

Hay otro aspecto que también situamos públicamente hace tres años: el concepto de los trabajadores pobres. Entonces sólo lo decíamos nosotros, y ahora todo el mundo habla de ello. Nosotros estamos presentes en el mercado de trabajo, donde detectamos antes que nadie los casos que se dan porque estamos entre la gente que los sufre. Quizás haya otra parte de la sociedad que viva en un mundo feliz. Nuestro trabajo es mostrar estas desigualdades y hacerlas llegar a la mayoría de la sociedad. Esta es una de las funciones del sindicato: hacer de portavoz de la gente que no tiene organizaciones, de la gente que no tiene acciones en el Ibex 35.

Camil Ros, durante la entrevista en su despacho en la UGT catalana  foto: ROBERT BONET

Camil Ros, durante la entrevista en su despacho en la UGT catalana foto: ROBERT BONET Barcelona

Conflictos como el de las cárnicas nos retrotraen a situaciones de principios del siglo XX en cuanto a relaciones laborales. ¿Basta con lo que se ha hecho, la comisión de estudio con patronales, Generalitat y sindicatos? ¿En este caso la patronal es representativa del sector?

Nos encontramos, ya ha pasado en otros sectores, que se puede llegar a acuerdos con las patronales y el pacto no llega a las empresas concretas. Nosotros no renunciamos nunca al acuerdo, porque pensamos que en los conflictos al final tiene que haber un acuerdo. Ahora, es evidente que en este caso no sirve sólo la mesa de negociación. Hace falta un acuerdo sectorial estatal, hacen falta cambios en la legislación laboral que permite estas situaciones. Para nosotros el acuerdo estricto en el ámbito de la Generalitat no es suficiente.

Es necesario que las empresas cambien de actitud y si hay cooperativas de éstas, se sitúen en un marco legal y no posibiliten la explotación laboral. Aunque haya un acuerdo sobre el papel, nosotros seguiremos actuando y denunciando los casos que se den. Lo que nos ha enseñado la crisis es que muchas empresas, patronales y gobiernos firman una cosa y al día siguiente no lo cumplen.

¿Considera que aparte de los acuerdos en la mesa de negociación deberá realizar acciones directas contra empresas del sector cárnico?

El sindicato tiene todo un abanico de respuestas ante un conflicto. Debemos medir en cada caso cuál es la mejor para conseguir el objetivo, no para tener más presencia o más rentabilidad de imagen. En nuestro caso, si creemos que es mejor la denuncia a Inspección de Trabajo la vamos a hacer o si se ha de movilizar ante algún matadero, lo haremos. El camino que creemos que se debe seguir, en este caso, es aislar las empresas que tienen una actitud de explotación laboral. Por eso lo que sería clave es que lo que en privado nos dicen muchas compañías, como: "apretad fuerte, esta gente no sólo lesiona los derechos de los trabajadores sino que hacen competencia desleal", lo dijeran en público. La gente debería saber qué empresas están haciendo las cosas bien y cuáles lo están haciendo mal.

¿En Catalunya la UGT está haciendo lo que parece que realiza su antecesor, José María Álvarez en Madrid, un cambio tranquilo?

De los que formamos la actual dirección muchos ya formábamos parte antes. Yo con Pepe estuve trabajando 18 años. Lo que hemos aprendido es que el sindicato, si quiere estar vivo y no quiere ser un elefante con reuma, lo que tiene que hacer permanentemente es cambiar y adaptarse a las nuevas realidades.

La gente cuando se acerca al sindicato lo que hace es pedir más, salvo algunos que lo quieren cerrar, claro. Piden más respuesta y que sea más clara. Al respecto hemos hecho la autocrítica. Por lo tanto, hacemos más acción directa y que se visualice más. La gente internamente también pide un discurso ideológico más potente, porque hay que recuperar todo lo perdido. El cambio y la revuelta deben ser constantes, aunque los estilos son diferentes.

Se puede decir que hay plena sintonía con la UGT confederal de Pepe. No se puede olvidar que Catalunya siempre ha tenido una posición líder en el cambio, además de recordar que el sindicato se fundó aquí. La realidad es que, por la estructura económica y sindical, aquí siempre hemos ido por delante en las reivindicaciones. Ahora presionamos claramente contra las empresas multiservicio y decimos también claramente que hacen explotación laboral. Estamos ante un nuevo modelo de movilización muy trascendente.

¿Está insinuando usted una acción de tipo general?

Si el PP gobierna de nuevo, quién dice que no estemos ante una nueva movilización del tipo huelga general que sea proactiva, y no como antes, defensiva. Si los gobiernos no derogan la reforma laboral, la tendremos que derogar en la calle. Evidentemente si el pacto entre PP y Ciudadanos incluye el contrato único y nos destrozan las pensiones, habrá una respuesta. Tal vez sea necesario que el sindicalismo tenga una parte proactiva, y si el Congreso de los Diputados no modifica las leyes, nosotros nos movilizaremos para cambiarlas. Por tanto, no descartamos ningún tipo de movilización.

Los sindicatos no hemos parado de movilizarnos durante la crisis, pero lo hemos hecho sectorialmente, empresa a empresa, y nos hace falta una respuesta más general. Por tanto, en estos tiempos de recuperación económica creo que esto es lo que debe aportar la nueva dirección.

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