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Luz verde de la Junta a una macrogranja porcina en Guadalajara pese a que se ubicará en una zona protegida

El Gobierno de Castilla-La Mancha considera que “se cumplen las medidas ambientales” 

El visto bueno definitivo depende aún del Ayuntamiento de Luzón y la Confederación Hidrográfica del Tajo

El proyecto contempla 2.000 cabezas de cerdo y una balsa de 2.430 metros cúbicos de purines

Granja de cerdos

Granja de cerdos Foto: Interporc /Europa Press

La Junta de Castilla-La Mancha ha dado luz verde a la instalación de una macrogranja en el municipio de Luzón, situado en la zona norte de la provincia de Guadalajara. Así consta en la resolución de la Dirección Provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Guadalajara, que está datada el 9 d abril aunque se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el pasado 19 de abril.

El departamento que dirige Santos López Tabernero, director provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural del Gobierno regional en Guadalajara, ha resuelto que el proyecto de “explotación porcina para la recría de reproductoras con capacidad para 2.000 plazas en el término municipal de Luzón no necesita someterse a una Evaluación de Impacto Ambiental Ordinaria por estimarse que no tiene efectos significativos en el medio ambiente, siempre que se cumplan las medidas ambientales y de seguimiento que propone el promotor y los requisitos ambientales que se desprenden del presente informe de impacto ambiental”.

Esto quiere decir que el Gobierno regional ha aprobado el proyecto presentado por la sociedad Granja Porcina Aleju, cuya materialización depende ahora del visto bueno definitivo tanto del Ayuntamiento de Luzón –que ya se posicionó a favor de la instalación- y de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que será el organismo encargado de valorar si la explotación del acuífero y el agua subterránea que prevé el proyecto se ajusta a la normativa vigente y, especialmente, al Plan Hidrológico del Tajo.

Según el documento ambiental de febrero de 2017 y los anexos de noviembre de 2017 y enero de 2018, el proyecto contempla la implantación de una explotación porcina de recría de reproductoras. En concreto, prevé cobijar 2.000 cabezas de porcino en una parcela situada en el término municipal de Luzón, en la Sierra del Ducado de Guadalajara. El proyecto se presentó el 9 de noviembre del pasado año y la Junta informa en su escrito que ha consultado el mismo con el resto de instituciones y también con organizaciones ecologistas como Ecologistas en Acción, Dalma, el grupo de Guadalajara de WWF/Adena España y SEO Birdlife (Sociedad Española de Ornitología). Desde la Junta subrayan que el promotor ha aportado “la documentación solicitada”, incluido en el trámite de alegaciones.

La explotación ganadera, además de las parcelas en las que se tratarán los purines, se encuentra dentro de la Zona de Especial Protección, la ZEPA de las Parameras de Maranchón, la Hoz del Mesa y Sierra de Aragoncillo. Sin embargo, según la Junta de Castilla-La Mancha, el Plan de Gestión de este espacio resulta “compatible” con la macrogranja. De ahí que la considere una “actividad autorizable”.

Impacto “moderado”

El proyecto, a tenor de la mencionada resolución, “no afecta al dominio público hidráulico ni a sus márgenes de protección. Tampoco afecta a montes de utilidad pública ni a vías pecuarias. Se considera que el medio natural tiene una capacidad de carga adecuada para la implantación de este proyecto siempre que se ejecute teniendo en cuenta las consideraciones de esta resolución”. Estas consideraciones atañen, especialmente, no sólo a las exigencias relativas a la zona ganadera sino especialmente al tratamiento de purines que, no obstante, la propia resolución puntualiza que se llevará a cabo “dentro de los edificios” destinados a tal efecto. Entre otras medidas, el promotor deberá “realizar el vertido de purín fresco a la balsa por debajo de la superficie para evitar la rotura de la costra” y “realizar el transporte de estiércoles utilizando rutas alternativas que eviten el paso por cascos urbanos”.

La resolución de Agricultura destaca que la ejecución de la macrogranja en Luzón sólo encontrará “un impacto moderado”, especialmente, durante la fase de construcción: “molestias a fauna por producción de ruidos y polvo, eliminación de vegetación natural, alteración de la capa superficial del suelo por movimiento de tierras, generación de residuos, contaminación atmosférica por partículas en suspensión y gases de combustión y peligro de vertidos”.

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Cerdos en una granja Europa Press

En todo caso, el Gobierno regional advierte de que el promotor “debe respetar la distancia mínima respecto a las explotaciones ya existentes o con respecto a cualquier otro establecimiento o instalación que pueda representar un riesgo higiénico-sanitario. La ubicación donde van proyectadas las instalaciones respetan las distancias mínimas establecidas respecto a otras explotaciones ganaderas porcinas existentes, a casco urbano y a otras instalaciones, situándose a más de 2 kilómetros del casco urbano de Luzón, no existiendo otras explotaciones ganaderas en el entorno. Las edificaciones, incluidas las instalaciones para el almacenamiento de purines, deberán situarse a más de 25 metros de la carretera comarcal que las delimita”.

La aprobación del impacto ambiental de la macrogranja de Luzón ha hecho saltar las alarmas entre los colectivos movilizados para evitar la extensión de este tipo de infraestructuras. La Plataforma Stop Macrogranjas Comarca de Molina sopesa más iniciativas para frenar lo que consideran un ataque injustificado a una comarca amenazada por la despoblación. Esta plataforma, según ha podido saber eldiarioclm.es, baraja la posibilidad de adherirse a una concentración de todas las entidades de la región que operan en este terreno, prevista para el próximo 31 de mayo en Talavera de la Reina.

Los responsables de esta plataforma ya advirtieron durante la reunión celebrada en Semana Santa en la localidad de Maranchón, que la activación de esta macrogranja podría significar un pistoletazo de salida para otros proyectos similares que planean sobre otras localidades de la zona de Molina de Aragón, en concreto, en Castellar de la Muela, Tordelpalo o Poveda de la Sierra.

Por su parte, Alberto Mayor, portavoz de Ecologistas en Acción, reclamó al Gobierno regional “un cambio de actitud”: “en lugar de incentivar estas granjas intensivas, debe destinar fondos a otras actividades más sostenibles, que creen tejido social y productivo y no contaminen el medio rural”. En lo que se refiere a la planta de Luzón, desde Ecologistas en Acción subrayan que consumirá 7.280 m3 de agua y emitirá 9.000 kilogramos de metano a la atmósfera, 5.000 kilogramos de amoníaco y 40 kilos de nitrógeno al año. El consumo eléctrico alcanzará los 18.000 KW, mientras que el suministro necesario de pienso será de 1.400 toneladas y se estima que un 5% de los animales morirán cada año.

Más de 7.200 m3 de agua

Las instalaciones de la macrogranja de Luzón consistirán en dos naves que ocuparán una superficie aproximada de 1.794 metros cuadrados, con capacidad suficiente para albergar dos millares de cerdos, una balsa de almacenamiento de purines vallada perimetralmente e impermeabilizada de 2.430 metros cúbicos -con capacidad suficiente para almacenar al menos un periodo de producción de tres meses-, un depósito de agua con capacidad para 265 metros cúbicos procedente de un pozo de captación y un pequeño edificio de 30 metros cuadrado con funciones de vestuario, oficina y almacén.

El proyecto contempla el vallado perimetral de todas las infraestructuras, de dos metros de altura, que las aísle del exterior. Dispondrá de un badén sanitario ubicado en la entrada de la parcela para la desinfección de vehículos y la explotación funcionará, tal como consta en la resolución de Agricultura, como “un cebadero para vida, es decir, los lechones (hembras de raza seleccionada) que llegan de otras explotaciones porcinas de multiplicación autorizadas, con un peso de 20 kilos, se engordarán en las propias instalaciones hasta obtener un peso final de 100 kilos, momento en que las cerdas serán recogidas por la empresa integradora para conducirlas a otras explotaciones de producción como cerdas de reposición”.

El llamado ‘Plan Productivo’ que recoge el proyecto consiste en la integración en una empresa de la zona que proveerá de los lechones necesarios, del pienso y de la asistencia sanitaria precisa, corriendo por cuenta del promotor el cuidado de los animales y el mantenimiento de las instalaciones. Se establece un ritmo productivo de 2,5 crianzas al año, por lo que el número total de animales que pasarán por la explotación es de 5.000 cerdos al año.

El suministro de agua a la explotación se realizará desde un pozo de captación ubicado en la misma parcela. Para la regulación y abastecimiento de agua a las diferentes naves “se dispondrá de un depósito circular con capacidad para 265 metros cúbicos, lo que garantizará un suministro continuo durante más de 12 días de actividad. El consumo total estimado será de 7.280 metros cúbicos de agua al año (5.824 metros cúbicos para consumo de los animales y 1.456 metros cúbicos para limpieza de las instalaciones)”.

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