Luis Cabañas, presidente de los nutricionistas valencianos: “La obesidad irá a más, la cesta de la compra ha subido un 20%”

Luis Cabañas, presidente del Colegio de Diestistas y Nutricionistas de la Comunitat Valenciana.

Las consecuencias del aumento de precios de la cesta de la compra en la alimentación de las familias suponen una de las principales preocupaciones de los nutricionistas valencianas. Luis Cabañas es el presidente del Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (Codinucova) y desde su experiencia en nutrición clínica valora la actual situación, las soluciones planteadas hasta ahora por el Gobierno y aporta algunos consejos que pueden repercutir en una compra más asequible y saludable, a pesar del alza de los precios.

¿Cuáles son los productos básicos que más han subido y en qué porcentaje?

Según datos de la OCU, en julio de 2022, y del INE, en septiembre de este mismo año, la cesta de la compra podría ser hasta 830 euros más cara al año para un hogar medio (unidad familiar de 2 adultos y 1,5 hijos). En general, detectamos una subida de precios media del orden de un 20% en todos los frescos comparando precios de 2018 y 2022. Incluso vemos incrementos de un 50% más, lo cual es especialmente relevante en pescado, carne y algunas verduras (por ejemplo, lechuga de 0,36 euros a 0,74 euros, tomate de 0,75 euros a 1,90 euros, pimiento verde de 0,75 a 1,90 euros).

Estos productos frescos son básicos de una alimentación saludable. El problema quizá no es que haya una fluctuación al alza y que los porcentajes bailen, sino que tampoco parece que vaya a terminar de bajar. En los alimentos, especialmente frescos, siempre hay fluctuaciones (por ejemplo, según estacionalidad): pero terminan moderándose. En esta ocasión, no parece que vaya a ser así.

¿Qué peligros cree que puede tener este incremento de precios para poder seguir una dieta saludable?

Los mismos y para las mismas personas que cuando hablamos del derecho a la vivienda con los precios actuales: si cada vez destinamos al consumo más de lo que ganamos, sin aumentar lo que ganamos, de algún sitio habrá que recortar para quien necesite recortar. Es decir, si existe un mayor gasto en productos frescos debido al incremento de precios, sale a cuenta comprar por volumen (envasados, empaquetados, blisters, ofertas 3X2, etc…), no al por menor. Y ahí, en las compras por volumen, siempre se elige peor. Es decir, comprar 3 kilos de patatas y no tres patatas, que es lo que necesitamos.

¿Qué datos manejan en cuanto a obesidad y sobrepeso en menores y en adultos? ¿Qué evolución está habiendo y cómo puede afectar esta crisis?

El problema del sobrepeso y la obesidad, entendiéndolos como un exceso patológico de masa grasa, es un síntoma a largo plazo. Podemos augurar que los datos irán a peor, como lo llevan haciendo durante 20 años -lo máximo a lo que hemos aspirado es a mantener estable la tendencia-. Actualmente, y como alertó el Ministerio de Sanidad el 9 de junio de 2022, la obesidad infantil alcanza el 18%. El problema es que, según datos europeos, de estas niñas y niños con un exceso tan elevado de masa grasa -obesidad-, el 70% la continuará padeciendo a la edad adulta, con todos los problemas de salud que implica, y llegarán antes. En 2012, ya se avisaba que la edad media de debutaje de diabetes había bajado 20 años en sólo una década.

¿Manejan datos a nivel más local?

Desde el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana hemos empezado un estudio que se llama ENPIV: Estado Nutricional de la Población Infantil de València. Ligamos los datos de exceso de masa grasa a costumbres, pero también a poder adquisitivo, renta y, en el fondo, a dónde vives. No es casualidad que quien come peor sea porque también tiene menos ingresos (el exceso de masa grasa tiene una fuerte correlación con un peor estatus socioeconómico). Los datos son lamentablemente espeluznantes. Peor de lo que esperábamos. Refuerzan la idea de la pobresidad.

Nos estamos encontrando que quizá más de un 30% de nuestra población infantil tiene un exceso de masa grasa compatible con obesidad. España continúa siendo el único país de Europa sin dietistas-nutricionistas en Sanidad Pública y estamos firmemente convencidos que estas cifras se reducirían si prestáramos asistencia en primera línea a través de los centros de Salud desde la prevención, la promoción de la salud y la educación alimentaria.

¿Cómo valora la propuesta del Gobierno de una cesta de la compra con un precio tope?

Insuficiente y triste. Triste, porque da la sensación de que se espera que esta situación no tenga una solución. E insuficiente, porque reseña que la población no tiene un conocimiento claro sobre qué es comer mejor, o cómo puede fluctuar su cesta de la compra para comprar mejor y más barato. Porque se puede, ya que comer sano no es necesariamente caro, sólo que comer mal es insultantemente barato.

En términos económicos, sería más coherente buscar alternativas al sistema de distribución que se tiene actualmente. Socialmente, sería mucho más coherente que esta propuesta estuviera destinada a mercados de barrio, a verdulerías, fruterías, pescaderías, locales de venta a granel. Comprar de aquí y comprar de ahora, y en las cantidades que se necesitan.

¿Qué productos cree que deben entrar en esa cesta?

Vamos a analizar la lista de la compra en España en 2019, por ser el último año “normal”. Según el Informe de Consumo de 2019: El 43,1% era de producto fresco: frutas frescas, hortalizas frescas, incluidas patatas frescas, carnes frescas, pescado fresco, marisco o molusco fresco, pan fresco y huevos, legumbres, agua, frutos secos y lácteos. El 56,9% era otros productos alimentarios.

De estos un 4,33% de platos preparados, 0,67% salsas, 0,93% bollería, 2,2% galletas, 8,41% bebidas con alcohol, 2,18% refrescos. Todo esto, supone un 20% aproximado, que no va a formar parte nunca de una dieta saludable, y sin tener en cuenta el desperdicio alimentario que supone un 30% de lo que compramos.

Por eso, acudir a sitios de venta a granel o a verdulerías, nos da para comprar lo que necesitamos (ajustar el consumo y por tanto el gasto a lo que se va a consumir), y evita que compremos otras cosas. En cualquier caso, para esto hace falta tiempo y, sobre todo, educación. Pero eso ahora en España es imposible: no hay dietistas-nutricionistas al acceso público que nos puedan ayudar.

Una lista básica debería incluir productos frescos: huevo, pescado, legumbres, cereales integrales, fruta, verdura, aceite de oliva y, a poder ser, frutos secos.

¿Qué otras medidas implementaría para luchar contra la inflación en la cesta de la compra?

En primer lugar, educar al consumidor. En la encuesta 'Cómo comemos en la Comunitat Valenciana' (segunda edición) impulsada por el Codinocucova ya lo alertamos: los productos superfluos aumentan, desplazan a los frescos y cada vez más gente toma esta decisión por el precio por volumen, por cantidad (no por peso). Si salimos a la calle a preguntarle a la gente si quiere comer mal, seguramente nos digan que no. Nos insisten en que no. Sin embargo, nadie nos dice cómo, o si se recibe algún mensaje es: “¡Pues dieta mediterránea!”. Ese era otro contexto, con menos productos superfluos en el mercado, con más actividad y con, sobre todo, mucha más cocina.

En segundo, adaptar la distribución. No puede ser que la naranja pase de un precio en origen de 0,15 euros hasta un 1.48 euros cuando la compra el consumidor (una variación de un 887%).

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