1º de Mayo: Memoria obrera
Hace justo ahora ciento cuarenta años, el 1 de mayo de 1886, se iniciaba la huelga de más de 200.000 trabajadores de Chicago en demanda de la jornada laboral de ocho horas. Tres días más tarde, al término de una manifestación en Haymarket Square fueron detenidos varios militantes anarquistas, cinco de los cuales serían poco después ahorcados, tras un juicio repleto de irregularidades.
Desde entonces, los nombres de aquellos Mártires de Chicago, George Engel, Alolph Fischer, Louis Lingg, Albert Parsons y August Spies, presiden el panteón de la memoria obrera y la fecha del 1º de Mayo fue declarada, a propuesta de la Internacional Socialista, como Dia de los Trabajadores y asumida como referente simbólico por el sindicalismo mundial que, en su largo recorrido histórico, ha actuado entre la protesta y la propuesta como eficaz prescriptor social y factor de igualdad.
Mientras que, por una parte, la lucha sindical ha logrado convertir en derechos consolidados lo que inicialmente se presentaban como utópicas reivindicaciones obreristas (libertad de asociación, de huelga, jornada de 8 horas, vacaciones pagadas…), por otra ha contribuido a reducir progresivamente la desigualdad mediante una distribución más equitativa de los ingresos y una mayor re-distribución por la vía de las políticas fiscales y de bienestar social (educación, sanidad, pensiones…).
Rutas de la memoria obrera-III
Con objeto de seguir reivindicando el trabajo de las mujeres y hombres que, en la fase más dura de nuestra historia reciente, lucharon por los derechos laborales y la libertad de todos, la Fundación de Estudios e Iniciativas Sociolaborales (FEIS) de Comisiones Obreras acaba de publicar, coincidiendo de nuevo con la conmemoración del 1º de Mayo, un nuevo volumen de la serie Rutas de la memoria obrera.
Esta tercera entrega se dedica a analizar el importante movimiento huelguístico que, en los primeros meses de 1976, contribuyó a desbaratar el continuismo post-franquista, acelerando el ritmo de los cambios hacia la democracia y la configuraron, finalmente, de un nuevo sistema de relaciones laborales. Durante la primera mitad de 1976 fueron más de 3,7 millones de trabajadores (190.000, aproximadamente, en el País Valenciano) los que participaron en un amplio movimiento huelguístico en defensa de sus reivindicaciones salariales y exigencia de “…llibertat, amnistía i sindicat obrer”
Los dos primeros textos incluidos en este volumen se centran en la contextualización de la etapa final de la dictadura, caracterizada por la confluencia de crisis económica, incertidumbre política y creciente conflictividad social, con especial referencia a dos episodios significativos del emergente movimiento sindical valenciano: las huelgas en los sectores de la madera y la construcción que, en las peores circunstancias, demostraron su capacidad de presión y negociación.
Los capítulos 3 y 4 describen el proceso de reconstrucción del movimiento sindical en comarcas del interior de nuestra Comunidad (Vall d’Albaida, La Costera y Canal de Navarrés), tradicionalmente alejadas de los grandes focos fabriles pero en las que durante el último tercio del siglo pasado funcionaron algunas empresas importantes y dinámicos distritos industriales (textil, piel, vidrio, papel…) en torno a los que se desarrollaron redes de resistencia y lucha obrera. Los textos que se incluyen son el resultado de una interesante experiencia de investigación histórica “desde abajo”, realizada en el marco del Taller de memoria obrera y democrática impulsado por la Escuela de Formación de Personas Adultas de Xàtiva y la Unión Comarcal de CC.OO., con la participación directa y aportaciones documentales de mujeres y hombres que participaron en su momento en la construcción del nuevo sindicalismo en sus fábricas y pueblos.
Finalmente, el último capítulo se dedica a seguir la historia empresarial y obrera de MACOSA, la gran factoría metalúrgica valenciana que desde finales del siglo XIX hasta principios del XXI en que es adquirida por una multinacional ha operado como un potente núcleo industrial (calderería, material ferroviario, bienes de equipo…) y referente de la acción sindical en el País Valenciano. El texto ha sido elaborado por quien fuera durante muchos años secretario general de la Sección sindical de CC.OO. en la empresa en un admirable ejercicio, en este caso, de “historia desde dentro” que contribuye no sólo a salvar la memoria obrera de varias generaciones de trabajadores de dicha factoría sino que aporta documentación histórica y revisión crítica de la trayectoria empresarial de la misma.
Dinámicas sociales y movimiento sindical
Aun tratándose de estructuras empresariales y culturas sindicales diferentes, en todos estos casos podemos identificar factores y dinámicas sociales comunes tales como el fuerte componente migratorio en la configuración de la clase obrera valenciana y la construcción del nuevo sindicalismo, la influencia del obrerismo católico y de la organización comunista en su desarrollo, el impacto de la(s) crisis económica(s) sobre el modelo industrial tradicional y la composición de la propia clase trabajadora así como la estrategia de protesta y propuesta del movimiento obrero, tanto en su dimensión colectiva como en la emergencia de nuevos liderazgos.
Como se desprende claramente de estos y otros episodios de historia social que venimos documentando y que pueden consultarse en la nueva web memoriaobrera.org, el componente migratorio resultó decisivo, tanto en términos cuantitativos como cualitativos, para la reconfiguración demográfica de la población valenciana, la transformación socioeconómica del País y, muy especialmente, la formación de un nuevo sindicalismo de clase.
A partir de los años sesenta y procedentes de las zonas más pobres y explotadas de Andalucía y Castilla-La Mancha llegaron aquí, en busca de trabajo y una vida digna, miles, cientos de miles de mujeres y hombres hasta representar en 1980 el 25,5% de la población total, contribuyendo decisivamente al despegue económico de este territorio e implicándose muy pronto en la lucha por sus derechos laborales y las libertades democráticas.
En el proceso de formación de este nuevo sindicalismo operarán como factor dinamizador dos culturas obreras, de matriz cristiano y marxista respectivamente, distantes cuando no enfrentadas hasta entonces, que acabarán convergiendo en la lucha común por la dignidad del trabajo y de las personas trabajadoras. Comunistas del PCE y católicos de la JOC participarán juntos en la construcción del nuevo sindicalismo, compartiendo valores y recursos organizativos, como puede constatarse en los casos que aquí analizamos, con especial referencia a la importante aportación del obrerismo cristiano articulado entorno a la primera USO que acabaría integrándose mayoritariamente en CCC.OO.
Atendiendo ahora a una perspectiva más estructural resulta significativo cuando no directamente impactante constatar que, 50 años después de los episodios de lucha obrera analizados en este libro, el escenario ha cambiado radicalmente, hasta el punto de que la práctica totalidad de las fábricas de referencia entonces han desaparecido y resultan incluso difíciles de ubicar ahora en la trama urbana de nuestras ciudades y pueblos.
Estamos, pues, ante un profundo cambio del modelo productivo valenciano y de la consiguiente transformación morfológica de la clase obrera. Entre 1976 y 2026 se ha duplicado la población ocupada en nuestra Comunidad, hasta alcanzar los 2,5 millones de personas trabajadoras, al tiempo que se modificaba radicalmente su distribución sectorial: si hace 50 años casi la mitad del empleo correspondía a la industria/construcción hoy apenas llega al 24’7%, mientras que ha aumentado considerablemente el adscrito al sector terciario (del 38,6 al 73,6 por cien), al tiempo que nos aproximamos a la paridad de género en el conjunto de la población ocupada, en términos estadísticos.
La acumulación de tantos y tan importantes cambios ha exigido del sindicalismo de clase la implementación de un proceso continuado de renovación de sus estructuras, estrategias y liderazgos que legitiman su función como el mayor movimiento social de nuestro país, tanto en términos representativos (entre CC.OO. y UGT acumulan el 72% de los 35.487 delegados sindicales elegidos en los centros de trabajo) como de gestión de las relaciones laborales (ambos sindicatos negocian la práctica totalidad de los convenios que regulan el empleo en nuestra Comunidad).
Además de la dimensión coral de la acción sindical consideramos necesario reivindicar también las trayectorias vitales, laborales y civiles de quienes, en los tiempos difíciles, lograron impulsar y representar amplios movimientos sociales a riesgo, en demasiadas ocasiones, de su propia libertad, por lo que incluimos en el libro las biografías de una veintena de sindicalistas, muchos de ellos inmigrantes andaluces y castellanos que llegaron huyendo de la pobreza y la persecución, vivieron, trabajaron y lucharon aquí por los derechos laborales y la libertad de todos, dejando en sus fábricas y pueblos la huella de su compromiso y dignidad.
Sobre este blog
Este espacio pretende reivindicar la memoria obrera, sus luchas, organizaciones y protagonistas, desde el convencimiento de que el movimiento sindical fue clave en la reconstrucción de la razón democrática, articulando la defensa de sus demandas sociales y económicas con la exigencia de libertades civiles.
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