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CV Opinión cintillo

Dar voz al silencio

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“La historia de la humanidad no se podrá escribir en tanto la educación cultural de la mujer esté sujeta a restricciones, mientras no se le concedan, legal y humanamente, los mismos derechos que se reconocen para el hombre”. Ha transcurrido más de un siglo desde que María Cambrils publicara Feminismo socialista en 1925, y las mujeres siguen sin tener los mismos derechos que los hombres.

Solo hay que echar una mirada al mundo que nos rodea. Mirar dentro de nuestra propia casa. En 2026, el terrorismo machista ha asesinado a 14 mujeres y tres menores. La última víctima, una niña de 3 años, asesinada por su padre en Alicante. Ayuntamientos como el de València, gobernado por María José Catalá y Vox, borran todas las políticas y símbolos que fomentan la igualdad, añorando la Sección Femenina de Falange. Ser hija, hermana y madre convierte a Catalá en feminista.

En Sagunt, en pleno siglo XXI, una cofradía de hombres niega a las mujeres el derecho a participar en los actos de la Semana Santa. Es la tercera vez que las vetan. Estos santos varones se acogen a una tradición ancestral para dar un portazo a la igualdad. Su cofradía tiene 530 años, como ellos. Pero el Gobierno de España ya ha anunciado que les retirará la declaración de 'Interés Turístico Nacional' por discriminar a las mujeres.

Así que urge hablar de María Cambrils. Es una figura fundamental del feminismo en nuestro país. Pero seguramente no te suene porque el franquismo se empleó a fondo en borrarla. Tanto que durante mucho tiempo se pensó que no existía. Que su nombre era el pseudónimo de su esposo, José Alarcón.

Sin embargo, existió. Nació en el Cabanyal (1878), pero en su barrio nadie la recuerda. Se esfumó. Se convirtió en una sombra nocturna. En un soplo de viento entre las aireadas calles del marítimo. Hasta que historiadoras como Ana Aguado la rescataron y la devolvieron a la vida. Gracias al estudio María Cambrils: el despertar del feminismo socialista, editado por la Universitat de València, en el que también participan la periodista Rosa Solbes y el archivero Joan Miquel Almela, su pensamiento y su trayectoria han sido recuperados y, en 2016, el gobierno progresista dio su hombre a una calle de València.

En este proceso han sido claves también las aportaciones de Ana Noguera a través del poemario María Cambrils. El despertar de la conciencia (2019); la reedición en 2025, por parte de la Fundación Pablo Iglesias, de Feminismo socialista; y el cómic Dos dones del Cabanyal: Pepica la Pilona i María Cambrils, con guion de Josenia Salvador y dibujos de Eloísa Blanco, que amplía esta recuperación desde una mirada arraigada en el propio barrio.

El cómic introduce además un elemento clave: el Cabanyal-Canyamelar como tercer protagonista. Un barrio cuya memoria, como la de las vidas de las mujeres valientes y comprometidas que el franquismo intentó arrasar, ha sido amenazada por el olvido, la transformación urbana y la especulación. El barrio marinero hoy sigue resistiendo gracias a su identidad colectiva. Y hoy, gracias al trabajo colectivo, podemos reconstruir la vida de María Cambrils, recuperar su pensamiento y situarla en el lugar de la historia que le corresponde.

En ese marco, el sábado 28 una ruta recorrerá el Cabanyal-Canyamelar en busca de los pasos, las risas y los llantos de María Cambrils. Del alma colmenera que creció en el barrio marinero. De una mujer que compartió espacio intelectual con figuras como Pablo Iglesias Posse, Julián Besteiro o Indalecio Prieto. Como plantea Ana Noguera en el prólogo de su poemario, resulta inevitable preguntarse: ¿cómo es posible que una mujer que escribió centenares de artículos, que fue una voz pública reconocida, quedara en el olvido?

La dictadura explica una parte, pero no toda. María Cambrils pagó un doble precio: ser del bando de quienes perdieron la guerra y ser mujer. Porque, mientras la memoria de muchos hombres ha sido recuperada, la de muchas mujeres sigue todavía en la sombra. Ella misma lo expresó con claridad: “Hoy sabemos que tampoco podrá escribirse mientras las mujeres sigan ausentes como protagonistas de esa historia”.

Por eso, reunirnos en torno a María Cambrils es una cuestión de justicia. Es un acto de reparación, de reconocimiento y de reivindicación de las mujeres que fueron el dique de contención del fascismo. Porque antes que nosotras hubo otras que lucharon contra los retrocesos democráticos. Por eso, este recorrido es el primero, pero no será el único. Vendrán más rutas, más nombres y más historias de mujeres que contribuyeron a construir una sociedad más justa y feminista. Al recorrer las calles del Cabanyal-Canyamelar no solo recordaremos a María Cambrils: le devolveremos la voz a ella, pero también a todas las mujeres silenciadas. Daremos voz al silencio. Luz a la sombra a la que fueron condenadas.

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