En cuanto rascas el barniz
Llevo días dando vueltas en mi cabeza a la agresión que Vicent Mompó dirigió hacia la Ministra y Secretaria General del PSPV, Diana Morant. Y
es que me resulta imposible aceptar que en pleno siglo veintiuno una mujer que ocupa y ha ocupado distintos cargos públicos de gran relevancia sea atacada de una forma tan claramente misógina y machista.
Veamos, es un ataque misógino por el odio y aversión que destila hacia Diana Morant como mujer, con insultos humillantes como lameculos. Es machista porque surge desde la insoportable posición de superioridad del hombre que refleja en el no vales para nada.
La agresión me parece brutal, además, por la suma de sus dos vertientes:
la consciente, que sabe lo que dice y quiere decirlo (por ello se ratifica y no pide perdón), y la inconsciente, que trasluce el convencimiento de que los hombres son superiores a las mujeres y lo hace desde la actitud, el lenguaje paraverbal, los escenarios elegidos, y por supuesto, el mensaje.
Mompó se siente cuestionado por compartir el mundo con mujeres que ostentan cargos públicos. Su inconsciente cultural sigue anclado en un machismo sentido antes que pensado. En el conjunto de creencias que sitúan a los hombres en un rango superior que las mujeres, a las que relegan al ámbito doméstico.
Me cuesta creer que, en un Estado de derecho democrático como el nuestro, con leyes e instituciones que velan por la igualdad entre hombres y mujeres tengamos que seguir sufriendo ataques de todo tipo. Y es que el machismo recalcitrante de demasiados hombres sigue actuando de contrapeso hacia la justa igualdad efectiva por la que seguimos teniendo que luchar.
El Foro de Davos nos dice que avanzamos poco a poco, pero también nos dice que al paso que vamos tardaremos 120 años en alcanzar esa igualdad efectiva por la que llevamos siglos clamando. Recordemos que llevamos un recorrido secular. que lo primero fue conseguir la aceptación universal de que, las mujeres tenemos alma. Desde ahí partimos
Lo peor, con todo, no es el tiempo estimado para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, si no la constatación de los terribles retrocesos que se están produciendo en muchos lugares, y no hablo solo de Afganistán.
No podemos dar por hecho que los avances conseguidos están consolidados ni son para siempre, porque hay demasiados intereses en juego que lo impiden.
En cuanto se rasca apenas el barniz, surge un Mompó.
*Dolors López Alarcón, concejala del Ayuntamiento de València
0