Ni 'tira de comptar', ni mercadillos en el centro: Catalá arrincona el comercio popular de València
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El Ayuntamiento de València, gobernado por PP y Vox, arrincona el comercio popular y los mercados tradicionales. En los tres años de mandato, el equipo de gobierno ha ido apartando iniciativas que daban visibilidad a mercados hortofrutícolas y la promoción de los mercados ambulantes, y pretende eliminar la 'tira de comptar' en la nueva ordenanza municipal, limitando esta forma de venta tradicional a Mercavalencia, argumentando que supone una competencia desleal en los mercados municipales.
El equipo de gobierno de María José Catalá comenzó por retirar algunos mercados hortofrutícolas como el que se ubicaba junto al Mercado de Colón, aunque apuntó que se trasladarían a zonas en las que no hubiera ya una infraestructura de venta municipal, como en Castellar. Precisamente en esta pedanía se proyectó un mercado de huerta —el mercado de la Figuereta— para impulsar la venta directa de productos por parte de los agricultores, financiado con fondos europeos, que cuatro años después de iniciarse sigue bloqueado. Las obras están adjudicadas desde 2022 y se ha modificado el contrato en varias ocasiones, con un importe que supera los 800.000 euros, según la Plataforma de Contratación del Estado. La coalición Compromís lleva meses denunciando que la parálisis pone en riesgo los fondos europeos comprometidos y critica la falta de previsión.
El gobierno local también ha ido apartando los actos de promoción de los llamados mercados extraordinarios de barrio. Del acto que se celebrava en la Plaza del Ayuntamiento se han ido trasladando a lugares más alejados del centro, hasta pasar al antiguo Cauce del Túria. La coalición valencianista considera que es una muestra de “clasismo” de PP y Vox, así como de “desinterés y desprecio hacia los mercados de barrio”. En un comunicado, la coalición señala que han dejado sin efecto el acto anual de promoción de los mercados extraordinarios de barrio, una iniciativa impulsada durante el gobierno de Joan Ribó. El Ayuntamiento no ha respondido a las preguntas de este diario sobre si se dará alguna alternativa.
El evento 'Un mercat extraordinari', reunía desde 2018 a vendedores en la Plaza del Ayuntamiento, con gran afluencia de público y buenos resultados para el sector. Sin embargo, el gobierno actual decidió trasladarlo a una ubicación “mucho menos visible y accesible”, lo que provocó una caída en la participación y su posterior cancelación, apunta el concejal Ferran Puchades. “Catalá siempre ha mirado los mercadillos con prejuicios. Cuando estaba en la oposición ya los atacaba, y ahora que gobierna los abandona. Es una visión clasista que desprecia una actividad económica digna y esencial para muchos barrios”, afirma. Para Compromís, los mercados extraordinarios forman parte de la vida cotidiana y comercial de València. “Son economía de proximidad, productos asequibles y vida en las calles. Lo que debería hacer el Ayuntamiento es reforzarlos, no ponerles obstáculos”, concluye el edil de la oposición.
En paralelo, la concejalía de Sanidad y Consumo, que encabeza el edil de Vox José Gosálbez, declaró el pasado marzo la extinción, sin derecho a indemnización, de varios puestos de venta no sedentaria, como el que se encuentra junto al Mercado de Colón, una de las zonas más acaudaladas de la ciudad, por no asistir en días consecutivos al puesto de venta.
La tira de comptar, arrinconada
La nueva ordenanza de mercados también ha generado conflicto por el planteamiento sobre la 'tira de comptar', una tradición con siglos de arraigo que permite a los agricultores ofrecer sus productos en venta directa. La ordenanza implica que esta fórmula se limite a Mercavalencia, sacándola de los mercados de la ciudad.
Entidades como la Federació d’Associacions Veïnals, la Unió Llauradora i Per l’Horta convocaron una protesta el pasado 28 de marzo, y recalcan que las 'tires de comptar' son “una oferta complementaria y diferenciada a la de las paradas de verduras de los mercados”, puesto que se trata “exclusivamente de venta directa del producto fresco de temporada cultivado personalmente por el agricultor que lo pone a la venta”. La asociación Per l'Horta denuncia que el consistorio quiere “liquidar” esta tradición, y reclamó una ordenanza consensuada.
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