eldiario.es

Menú

Cultura

LOS DISCOS DE LA SEMANA

Del disco con el que nació el ethio-jazz, al 'Karaoke' caprichoso de Russian Red

Comentamos las seis novedades discográficas más relevantes de la semana: Aldous Harding, Jlin, Russian Red y las reediciones de Mulatu Astatke, Puskarra y Aristogatos

- PUBLICIDAD -

Aldous Harding

Party
4AD / Popstock!
POP
7/10

De cuando en cuando en 4AD todavía publican discos en la estela de los This Mortal Coil, His Name Is Alive o Cocteau Twins, aunque hace años que la dirección artística está en manos distintas de quienes hicieron del sello uno de los más reconocibles y elegantes en la década de los ochenta.

Sin tanta mística (ni atmósferas) como aquellos, la australiana Aldous Harding sí que tiene deudas con la estética atormentada de aquellos nombres, evidente en la preciosa Imagining My Man. También con el folk-pop confesional de otras cantautoras que publicaron en la casa, concretamente las norteamericanas Lisa Germano y Paula Frazer. Y, por último, cuando su voz resuena más desafiante como en la pianística Horizon, resuenan los ecos de (palabras mayores) PJ Harvey. Muchos referentes que vienen a la cabeza mientras se escuchan estas nueve canciones, un mal menor para un segundo disco que todavía funciona como carta de presentación y cuenta con suficientes momentos emotivos como para empujarnos a seguir de cerca su evolución.

 

Aristogatos

Directos maquetas 1982 EP
Subterfuge
ROCK’N’ROLL
6/10

La publicación hace un par de años del recopilatorio Euskodemos. Rock underground vasco 1981-1986 ha abierto una veta para que Subterfuge siga explorando algunas grabaciones del pop y el rock nacional, y más concretamente del País Vasco, que habían caído en el olvido o simplemente nunca habían llegado a ver la luz. Es el caso de Aristogatos, la formación que lideraba un Mikel Erentxun en sus años púberes pre Duncan Dhu. Le acompañaban entonces músicos igualmente adolescentes que posteriormente formarían parte de otras bandas sin tanta suerte, como 23 Ojos De Pez o Insignificantes.

El disco, publicado en edición limitada de vinilo con motivo del Record Store Day, recopila los escasos documentos sonoros de una banda que, a pesar de sus coqueteos con varios sellos independientes de la época, nunca llegó a grabar un disco.

La cara A la componen tres canciones registradas en directo en el Velódromo de Anoeta el 16 de enero de 1982, en los que todavía está muy presente la influencia rockabilly de la anterior banda de Erentxun, Luis Fuentes, Mikel Arzallus y Alberto Martínez: The Hillbilly Cats.

En la cara B otras tres canciones: dos versiones de Visita al hospital (una formó parte de la antología Guipuzkoa Star 82) y la versión maqueta de 6 de la mañana, grabadas unos meses más tarde que aquel concierto y que ya muestran un ramalazo 'nuevaolero' mucho más acorde con aquellos tiempos.

 

Jlin

Black Origami
Planet Mu / Popstock!
ELECTRÓNICA
8/10

Black Origami es el segundo álbum de Jerrilynn Patton, una artista de la periferia de Chicago que desde su debut en 2015 se ha propuesto revolucionar el último sonido patentado en la ciudad del viento: el juke. El juke es un género urbano de corte electrónico que se caracteriza por sus ritmos sincopados y que está vinculado a un tipo de danza no menos frenética, el footwork.

En su aproximación a este sonido, Jlin se separa de sus orígenes urbanitas para plantear una lectura más intelectual del mismo. De hecho Black Origami está inspirado esencialmente por una serie de colaboraciones con la coreógrafa, bailarina y performer de origen hindú Avril Stormy Unger. El propio título da una idea bastante aproximada del concepto y también de la sonoridad geométrica del disco, tal y como explica Jerrilynn: "Para mí componer música es similar a un origami, al arte de doblar papeles para conseguir un diseño hermoso a la vez que complejo".

De hecho, a diferencia de otros músicos asociados al juke, Jlin trabaja como una artesana, renunciando al sampler y construyendo sus propios sonidos a partir de la voz e instrumentos tradicionales como el yembe o el arpa japonesa. Destacar también la colaboración del minimalista William Basinski, quien de alguna manera trabaja con puntos de vista similares (el poder hipnótico de la repetición y su connotación espiritual) para conseguir resultados radicalmente distintos en lo formal.

 

Mulatu Astatke

Mulatu of Ethiopia
Strut / Popstock!
WORLD MUSIC
10/10

Reedición del primer y posiblemente mejor disco del mítico músico etíope, publicado originalmente en Worthy Records, un sello fundado por las aerolíneas de su país. Como ocurrió con Kuti y otros prodigios de la música de la época, Astatke tuvo la oportunidad de desarrollar sus capacidades desde muy temprana edad en Inglaterra y Estados Unidos. Una vez completados sus estudios musicales en Berklee y con una sólida formación en el terreno del jazz y la música latina que en esos momentos causa furor en Nueva York, Astatke retornó a su país con la idea de crear un estilo en el que estuvieran representados tanto esos sonidos (esencialmente en el uso de los vientos) como la tradición musical de su propio país (evidente en el tratamiento rítmico de las composiciones).

El resultado de todo ello es este primer disco, compuesto por siete instrumentales que se convierten en piedra fundacional del ethio-jazz e influencia palpable para infinidad de bandas y estilos tangenciales, del acid-jazz al post-rock.

La nueva edición de Strut cuenta con dos versiones del disco: stereo (tal y como se publicó en su día) y mono (pre-mix Master). Además, la edición especial de tres discos en vinilo también incluye una selección de descartes de aquellas mismas sesiones.

 

Puskarra

Puskarra
Subterfuge
PUNK
7/10

Canciones desde la tumba, la serie con la que Subterfuge practica la arqueología pop, lleva dándonos alegrías desde que en 1995 publicó su primera referencia, un recopilatorio de Los Vegetales. Pero de entre la decena larga de lanzamientos que conforman la colección pocos han resultado tan ambiciosos como esta referencia con la que se intenta hacer justicia a la formación donostiarra Puskarra.

De vida efímera, Puskarra nació en 1979 cuando cinco jóvenes –dos de ellos procedentes de la Orquesta Mondragón- arrancaron el proyecto como una forma de apuntarse a la oleada punk y new wave. Casi inmediatamente el grupo pasó a convertirse en punta de lanza del efervescente Donosti Sound y, como UHF y Mogollón, fichó por el sello del promotor local Santiago Ugarte. Para la posteridad Puskarra dejó un EP con cuatro canciones de pop enloquecido y querencias mod y un LP, Mundo moderno (1983), publicado por EMI y fallido por su intento de arrimarse al sonido tecno-pop que triunfaba en la época.

La antología de Subterfuge, compuesta por dos discos de vinilo y dos CD, recupera toda la primera etapa de la banda: el citado EP homónimo publicado en su día por Shanti Records, una maqueta grabada en 1980 y compuesta por 14 temas, otra maqueta de 1981 con 8 temas y un directo de 1979 que recoge los inicios más punkies de una banda que lo mismo cantaba a su ciudad, San Sebastián, que ironizaba sobre el terrorismo en una canción ( Terrorista) que hoy difícilmente sortearía la Ley Mordaza. No sólo es un documento de la época, sino la constatación de cómo han cambiado las cosas en los últimos cuarenta años.

 

Russian Red

Karaoke
Sony
POP
5/10

La historia del pop da motivos más que de sobra para sospechar que los discos de versiones llegan siempre en medio de un bache creativo. Lourdes Hernández sin embargo justifica la publicación de Karaoke -cuarto álbum de Russian Red- como un sueño hecho realidad, además de una suerte de homenaje a sí misma y al momento vital en el que se encuentra. Hace unos años ya que la madrileña encontró refugio en Los Ángeles, la metrópoli en la que, según sus propias palabras, se relaja visitando karaokes e interpretando sus canciones favoritas. De hecho interpretar temas ajenos, asegura, es el motivo por el que un día comenzó a cantar.

En cualquier caso y por muchas razones sentimentales de peso que se pongan sobre la mesa, a la hora de enfrentarnos a Karaoke pesan más otro tipo de cuestiones. La más importante, que el disco no pasa del ejercicio de estilo, un capricho levantado desde la zona de confort. Son en total ocho clásicos del pop de radiofórmula, mayormente ochenteros, que reinventa con la ayuda de Aaron Leigh y el habitual Brian Hunt en las labores de producción.

Y el resultado es una nueva colección de medios tiempos con aromas a años cincuenta que, como un souvenir de Las Vegas o una fiesta de disfraces a costa de los personajes de Mad Men, deja cierta sensación de trampantojo.

Ninguno supera al original –lógico, enfrentándose a Don’t You Want Me (The Human League), Shout (Tears For Fears), Take My Breath Away (Berlin), Heartache (Bonnie Tyler) o I Want to Break Free (Queen)- y la sensación es que la artista se lo ha pasado en la sesiones de grabación mucho mejor que nosotros escuchándola. Algo, por otra parte, muy habitual en los karaokes...

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha