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Los ministros de Finanzas de la zona euro alertan de que la recuperación se retrasa y urgen a presentar los planes nacionales de reformas

Reunión por videoconferencia del Eurogrupo del 3 de noviembre de 2020.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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Ya lo dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el jueves pasado: viene un noviembre complicado. Y este martes los ministros de Finanzas de la zona euro han alertado del “mayor riesgo de una recuperación retrasada”, por lo que piden que sigan las medidas de apoyo fiscal –relajamiento de los márgenes de déficit y deuda–, “a medida que evoluciona la situación”.

“Hoy, también subrayamos la importancia de presentar rápidamente planes ambiciosos de recuperación y resiliencia, trazando un conjunto coherente de estrategias de reforma e inversión que suman más que la suma de las acciones individuales de los Estados miembros”, afirman los ministros en las conclusiones del Eurogrupo: “Estos planes aumentarán la confianza, aliviarán la incertidumbre y respaldarán el crecimiento del empleo y los ingresos para ayudar a que la zona del euro en su conjunto sea más fuerte y resistente. El Eurogrupo se compromete a apoyar reformas e inversiones priorizadas y coordinadas que mejoren el correcto funcionamiento de la zona del euro en su conjunto. Esto es necesario para respaldar reformas e inversiones adecuadas y, por lo tanto, sostener una recuperación inclusiva”.

Los ministros de Finanzas, también, han metido prisa a las negociaciones entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento para terminar de poner en marcha el fondo de recuperación: “Confiamos en que el Consejo y el Parlamento lleguen a un acuerdo antes de finales de 2020”.

“Estamos en examinando los proyectos de presupuestos”, ha afirmado el comisario de Finanzas, Paolo Gentiloni: “Tenemos que dar nuestro parecer en las próximas dos semanas. Y evidentemente estamos abiertos a que los Estados miembros decidan efectuar cambios, reajustes con respecto a la situación que estamos viviendo ahora. Por supuesto que somos plenamente conscientes de cómo está cambiando la situación”.

La principal respuesta a la crisis social y económica del coronavirus, el fondo europeo de recuperación, aún no está ni aprobado definitivamente. Y España apuesta ya por una revisión de las medidas puestas en marcha y previstas en el ámbito europeo. De momento, lo que ha llegado ya han sido 6.000 millones del SURE para financiar los ERTE y a los autónomos golpeados por la crisis. Y la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha anunciado este martes antes de la reunión del Eurogrupo –ministros de Finanzas de la zona euro– que antes de que acabe el año llegarán a España otros 4.000. Es decir, casi la mitad de los 21.300 adjudicados a España del fondo total, que asciende a 100.000 millones.

El MEDE sanitario, los 250.000 millones del fondo de rescates europeos no ha sido solicitado por ningún país. Y, de los 672.000 millones del fondo de reconstrucción –de un total de 750.000 millones– que se gestiona a través de los Gobiernos –y no de programas de la Comisión Europea–, los países están dudando poderosamente si recurrir a los 360.000 millones que corresponden a los créditos.

El Gobierno español, por ejemplo, ha anunciado que va presentar proyectos para los 72.000 millones de subvenciones a los que tiene derecho en los próximos tres años pero, de momento, no va a pedir los créditos –por valor de 68.000 de aquí a 2023–. En efecto, la capacidad de pegada del fondo de reconstrucción se puede ver menguada a casi la mitad si los Gobiernos prefieren no pedir los créditos. Y, de momento, tanto los países más ricos como los menos ricos se financian con holgura directamente gracias, fundamentalmente, a los 1,35 billones destinados por el Banco Central Europeo a rebajar la presión sobre las deudas soberanas.

En paralelo a la decisión del Eurogrupo sobre el MEDE sanitario no activado por ningún país, están los 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones para avales de empresas que acaba de arrancar.

“Nos encontramos en un contexto de gran incertidumbre”, ha afirmado la vicepresidenta Calviño, “son muchos los retos a los que nos enfrentamos y hoy repasaremos cuál es la situación y confirmaremos la determinación unánime de los miembros del Eurogrupo de seguir actuando de forma decidida, ágil y eficaz como hemos hecho desde el primer momento tanto a nivel nacional como a nivel europeo y global para amortiguar el impacto económico y social de la pandemia”.

La vicepresidenta económica entiende “que es buen momento, de aquí a final de año, abordar una evaluación de los instrumentos de los que nos hemos dotado desde la primavera, instrumentos que, insisto, en mi opinión, han sido tremendamente eficaces. Evidentemente, la acción del Banco Central Europeo es clave para mantener la estabilidad financiera y los instrumentos de liquidez aprobados en el contexto del Eurogrupo también han sido muy importantes desde el punto de vista de las buenas condiciones de financiación y desde el punto de vista de la propia confianza de los inversores internacionales y los ciudadanos en el compromiso de todos los socios europeos para dar una respuesta decidida a la crisis. Y yo creo que es muy oportuno que a partir de este Eurogrupo y en los próximos dos meses evaluemos, revisemos, cómo funcionan estos instrumentos y veamos si es necesario abordar una modificación al igual que estamos haciendo con los instrumentos que adoptamos a nivel nacional, que vamos adaptando a las circunstancias específicas y las necesidades de cada momento”.

En este sentido, el Banco Central Europeo también anunció el jueves pasado nuevas medidas a partir de diciembre y un reajuste de los instrumentos que tiene puestos en funcionamiento ante la COVID-19. “La recuperación está perdiendo impulso más rápido de lo esperado por el aumento de los casos de COVID-19”, afirmó la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la semana pasada: “Todos los datos apuntan a un agravamiento en noviembre por las medidas de confinamiento que se están tomando contra la pandemia. No esperamos datos buenos para noviembre. El BCE estuvo para la primera ola [con su programa de compras de deudas y activos por valor de 1,35 billones] y estará en la segunda ola”.

“En el entorno actual de riesgos”, afirmaba Lagarde, “se evaluará cuidadosamente la información, incluida la evolución de la pandemia, las perspectivas de vacunas y la evolución de los tipos de cambio. La nueva ronda de proyecciones macroeconómicas elaboradas por los expertos del eurosistema en diciembre permitirá una reevaluación exhaustiva de las perspectivas económicas y el equilibrio de riesgos. Sobre la base de esta evaluación, el BCE reajustará sus instrumentos, según proceda, para responder a la situación y garantizar que las condiciones de financiación sigan siendo favorables para apoyar la recuperación económica y contrarrestar el impacto negativo de la pandemia en la inflación”.

En cuanto al fondo de recuperación, cuyo reglamento se encuentra en negociación con el Parlamento Europeo, Calviño se ha mostrado partidaria a la propuesta de la Eurocámara, que prioriza la condicionalidad del fondo a las apuestas verdes, digitales y sociales y no tanto a las recomendaciones por país de los dos últimos años de la Comisión Europea. “La prioridad tiene que estar en el impulso del crecimiento económico y la creación de empleo. Se trata de un instrumento cuya naturaleza es esencialmente anticíclica y por eso tenemos que asegurarnos que se financian y se impulsan las inversiones y reformas necesarias para tener un mayor crecimiento económico, tanto a corto plazo como también a medio plazo, aumentando nuestro crecimiento potencial gracias a las reformas estructurales. Espero que haya un acuerdo con el Consejo en las próximas semanas: lo primordial tiene que ser llegar a un acuerdo para que se puedan poner en marcha los nuevos instrumentos a partir del primero de enero de 2021”.

 

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