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“Decir maricón no es delito de odio”, sostienen las defensas de los acusados por la agresión homófoba de Basauri

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Bizkaia ha celebrado este miércoles la última sesión del juicio a once personas acusadas (en la imagen) de una agresión homófoba a un joven en la madrugada del 6 de junio de 2021 en Basauri (Bizkaia), a quien dejaron inconsciente tras propinarle una brutal paliza por su orientación sexual. EFE/ Miguel Toña

Maialen Ferreira

Bilbao —

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Los once acusados por una agresión homófoba el pasado 2021 en Basauri que desde este lunes se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial de Bizkaia han negado este miércoles, en la última sesión del juicio, que golpearan a la víctima, que en el momento de los hechos tenía 23 años y tras lo ocurrido ha padecido además de la violencia física, secuelas psicológicas como ansiedad y depresión, y que el motivo de dicha agresión fuera su orientación sexual. Durante su declaración, todos ellos -salvo uno que se ha acogido a su derecho a no declarar- han respondido solo a preguntas de su abogado y dos han confesado que se “enzarzaron” en una pelea, pero en cualquier caso provocada por la víctima, que se encontraba “muy nervioso”. También han negado los insultos que tanto la víctima como los testigos afirman que escucharon, tales como “eso te pasa por maricón de mierda”, “sarasa”, o “puto maricón”, entre otros. A preguntas de su abogado todos ellos han negado ser homófobos, argumentando incluso, tener “amigos homosexuales”.

“Los acusados no son homófobos, pueden ser algo toscos, alguno cafre, pero no homófobos. No consta denuncia previa por delito de odio ni comentarios en sus redes sociales en este sentido. No existe un origen del conflicto relacionado con su orientación sexual, sino una discusión en el contexto de un botellón. Ninguno de los testigos ha podido confirmar que se dijera otro insulto más allá de maricón de mierda. Llamar a alguien maricón carece de significado relacionado con delito de odio. Aunque los términos puedan parecer, en este caso no es delito de odio porque se producen por una reacción emocional incontrolada. Aunque haya insultos por parte de alguno de los acusados, al ser de forma puntual están descalificados como delito de odio. Lo único que se podría penar es la existencia de un delito de lesiones leves, debido a que las lesiones físicas argumentadas son leves. En el caso de las lesiones psicológicas como consecuencia de los hechos, consideramos que los ingresos en psiquiatría tienen un origen diferente y posterior a estos hechos”, ha argumentado la defensa de los acusados en su escrito final en la que ha solicitado la absolución de sus defendidos y, en el caso de que se considere que existen lesiones la pena sea correspondiente a un “delito leve de lesiones”.

Por su parte, el ministerio fiscal ha considerado “inverosímiles” los testimonios de los acusados que han asegurado que la víctima provocó la pelea e incluso que fue él quien atacó al resto. “No podemos entender cómo son ellos las víctimas de una agresión que no vio nadie y nadie dio parte de lesiones tras ella para ninguno de ellos, cuando la víctima cuenta con un parte con lesiones en la espalda y la cabeza”, ha detallado la fiscal, que ha sostenido que la víctima ha asegurado no conocer de antes a ninguno de los acusados y por tanto no parece tener motivos para mentir en sus declaración.

En el caso de las lesiones físicas, la fiscal ha considerado que “no es posible individualizar la agresión ni determinar cuántas patadas o puñetazos dio cada uno de ellos”, por lo tanto “todos ellos deben responderpor las lesiones” en las que puede que “no querían causar tanto daño, pero basta con el dolo de lesionar y se asumen los resultados aunque no sean pretendidos o buscados por el autor de los hechos”. En el caso de la agravante de homofobia ha indicado que esta es “obvia y evidente”.

Por último, la acusación particular ha considerado que “no se sostienen” los testimonios de los acusados. “No puede ser que haya un informe forense tan elocuente y ninguna de estas personas haya pegado. Tenemos el grupo agresor y debemos indicar cuál es la participación, pero tenemos el principio de la coautoría. No se logrará concretar que alguno de los participantes ejecutara la acción, pero tampoco resulta relevante decir de quién es la autoría siempre y cuando formen parte del grupo agresor”, ha argumentado alegando el caso del asesinato de Samuel Luiz, en el que también se trató de una agresión homófoba en grupo y abandono. “Ekain sufre una primera agresión, cae al suelo y después lo patean. Es imposible que haya tenido un resquicio mínimo de defensa. Son claras las secuelas que le ha generado ese hecho. En el siglo XXI que a una persona por su orientación sexual la pateen es algo que no puede ocurrir”, ha concluido el abogado de la víctima.

De esta manera, las partes han elevado a definitivas las calificaciones provisionales. La Fiscalía se ha ratificado en sus peticiones de tres años de cárcel por un delito de lesiones agravado por motivo de odio y orden de alejamiento por cinco años de diez de los acusados, que tenían entre 18 y 27 años en el momento de los hechos, mientras que rebaja la petición para uno de los acusados a 18 meses en aplicación de la eximente de incapacidad intelectual. La acusación particular pide las mismas penas por un delito de lesiones con la agravante de alevosía y otro de odio con concurso de un delito contra la integridad moral. Además, ha elevado de 10.500 a 12.500 euros en concepto de indemnización por daños morales y físicos. Por su parte, las defensas han pedido la libre absolución de los once, si bien subsidiariamente han planteado los hechos como un delito de lesiones leves. En cuanto a responsabilidad civil, proponen el pago de 530 euros por las lesiones tanto de carácter físico como psíquico.

El pasado lunes, cuando tuvo lugar la primera sesión del juicio, la víctima narró lo que recuerda de lo que sucedió. “Estaba en un parque con mi pareja y amigos sobre las dos de la madrugada y uno de los agresores se dirigió a mí diciéndome que me fuera del lugar, que le iba a contagiar y que le doy asco. Le contesté que si le molestaba mi presencia se fuera él. Al poco rato me agredieron por la espalda, me tiraron al suelo y se me echaron todos encima. Me quedé inconsciente y seguían pegándome al grito de 'puto maricón' y 'esto te pasa por maricón de mierda', me protegí como pude”. Según reconoció ante el tribunal, tras lo ocurrido ha padecido además de la violencia física, secuelas psicológicas como ansiedad y depresión e incluso varios intentos de suicidio. “He estado varias veces en centros psiquiátricos, voy a la psicóloga todas las semanas y sigo en tratamiento. Sigo sintiendo temor al encontrarme con estas personas por el pueblo. Aunque hayan pasado cinco años todavía me afecta anímicamente lo ocurrido”, aseguró.

Tras reconocer, “sin ningún tipo de duda, a todos” los acusados sentados en el banquillo, lamentó que se los ha tenido que cruzar en su “día a día por el barrio”. Además, declaró que, hasta el momento de la agresión, conocía a alguno de los presuntos agresores de vista pero no tenía “ninguna relación con ellos”. No obstante, ha asegurado que algunos de sus agresores conocían su orientación sexual porque uno de ellos era vecino del que era entonces su pareja sentimental. Por su parte, su expareja confirmó que conocía a cuatro de los acusados, ya que uno de ellos es su vecino y fue al mismo colegio de otros dos, donde en “varias ocasiones” a él también le llegaron a insultar por su orientación sexual. “Estas personas conocían perfectamente mi orientación sexual y nos han visto varias veces a E. y a mí”, explicó. Según detalló, cuando se enteró de que la que era su pareja estaba siendo golpeada fue corriendo y se abalanzó sobre su cuerpo, que yacía en el suelo y seguía recibiendo golpes. “Me tiré encima de él porque estaba en el suelo, inconsciente. Lo hice para protegerle. Si no llego a ir lo matan, lo hubiesen matado. Parecía que estaba muerto y seguían agrediéndole, incluso sin saber si estaba ya muerto seguían pegándole mientras le gritaban 'esto te pasa por ser un maricón de mierda'”, concluyó.

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