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“Gabacho de mierda, te quitaré el ancla y acabarás en las rocas”: nueva condena para un polémico empresario de Ibiza

Evaristo Soler Cardona incumplió la orden de alejamiento de la bahía de Porroig, según la Policía Local.

Nicolás Ribas

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Porroig es una pequeña cala de unos 150 metros de longitud repleta de casetas varadero –de pescadores–, situada en un enclave del suroeste de la isla de Eivissa, en el municipio de Sant Josep. Desde hace unos años también es el centro de operaciones del empresario “pirata” Evaristo Soler Cardona, quien pretende cobrar a cada embarcación que llega a la bahía para fondear, pese a no contar con ningún tipo de autorización para ello, como corrobora una nueva sentencia judicial adelantada por elDiario.es. La acusación particular la ha ejercido la abogada Azucena López Acebes, en representación del denunciante F. X. C.

Ahora, el Juzgado de lo Penal número 2 de Eivissa le ha condenado a seis meses de prisión por un delito de coacciones, según consta en el fallo que avanza este periódico. Además, la magistrada Martina Rodríguez también le condena por haber quebrantado una medida cautelar (orden de alejamiento); por un delito de daños, así como al pago de diferentes multas, como figura en la resolución judicial. El fallo no es firme, por lo que contra el mismo cabe interponer recurso de apelación ante la Audiencia Provincial en el plazo de cinco días siguientes a la notificación. El abogado de Soler Cardona no ha respondido a las preguntas de este diario en el momento en que se publica esta noticia.

Porroig es una zona muy sensible: su alto valor ecológico está en sus fondos marinos, formados por unas praderas de posidonia muy extensas, mezcladas con fondos mixtos de arena, rocas, algas fotófilas y Cymodocea nodosa. Este paraje, sin embargo, se encuentra en una situación muy delicada, debido a la masificación de barcos y yates que fondean ilegalmente cuando llegan los meses de verano. De hecho, el 40% de la posidonia de esta cala está muerta, como informó este diario.

La posidonia, dañada por los fondeos ilegales

Xisco Sobrado, licenciado en Ciencias Marinas y técnico del área marina del grupo ecologista GEN-GOB, señala a este diario que las principales razones se deben “a la instalación de muertos (estructuras de hormigón que se utilizan para fondear)”. Esto provoca, según el científico, que la zona “se degrade paulatinamente”. “Por lo tanto, es necesario implementar las medidas del decreto posidonia: por un lado, campo de fondeos de bajo impacto, con criterios ecológicos; por otro, reducción del número de embarcaciones que visitan actualmente la zona y, por último, una vigilancia más presente para abordar la problemática con Evaristo”, indica Sobrado.

Es necesario implementar las medidas del decreto posidonia: por un lado, campo de fondeos de bajo impacto, con criterios ecológicos; por otro, reducción del número de embarcaciones que visitan actualmente la zona y, por último, una vigilancia más presente para abordar la problemática con Evaristo

Xisco Sobrado Licenciado en Ciencias Marinas

En la última sentencia que ha enjuiciado uno de los casos pendientes de Evaristo Soler, la jueza Martina Rodríguez considera probado que el 22 de junio de 2024 el polémico empresario se dirigió a uno de los catamaranes que estaban fondeados en la bahía de Porroig. Así, se dirigió a F. X. C., capitán del barco, increpándole: “Gabacho de mierda, vete de aquí, no queremos en la isla a gente como tú, te quitaré el ancla, acabarás en las rocas, de nada te servirá tu dingui”, marchándose a continuación. El denunciante afirma que no le volvió a ver en toda la tarde/noche, hasta que llegó la madrugada.

En la sentencia queda recogido que el empresario increpó a un capitán del barco: 'Gabacho de mierda, vete de aquí, no queremos en la isla a gente como tú, te quitaré el ancla, acabarás en las rocas, de nada te servirá tu dingui'

La víctima se quedó en estado de nerviosismo después de lo que acababa de vivir, pues la actitud del acusado se había iniciado tres años antes, en el 2021, aunque la intensidad de la “perturbación” había escalado en los últimos tiempos. El objetivo no era otro que no permitirle fondear en la bahía. Debido a este incidente, el denunciante decide no bajar al camarote para quedarse en el salón en actitud de duermevela. Hacia las tres de la madrugada, ya del día 23 de junio, el denunciante “oyó, de repente, un golpe seco, dándose cuenta de que su embarcación había colisionado con otra que se hallaba igualmente fondeada porque el ancla había sido levantada, quedando el barco a la deriva”.

Tras este incidente, el afectado salió a cubierta inmediatamente, dándose cuenta del golpe porque su barco tenía desperfectos tanto en la fibra como también en la madera (en la aleta de la parte trasera derecha de la embarcación). Acto seguido, puso el motor en marcha “para alejarse de las rocas”, viendo en ese momento en el agua unas burbujas, compatibles con las que se forman “cuando una persona está buceando”. Así, observó junto a las burbujas cómo se dibujaba una “masa importante” de gran envergadura, que salió a flote, que según el denunciante era el acusado, quien se quitó el regulador y se dirigió a la víctima de forma intimidatoria: “Te lo advertí, la próxima vez te hundiré el barco, lárgate de aquí”, amenazó, recoge la sentencia. Según la víctima, esa noche había luna llena, por lo que pudo identificar al acusado perfectamente, pero lo que más le ayudó a identificarle, sin ningún género de duda, “fue que le reconoció la voz, de forma categórica y rotunda”.

Del mismo modo, con el propósito de disuadirle de fondear en la bahía, así como de causar daños en los bienes propiedad de la víctima, Soler Cardona “rajó con un objeto cortante su embarcación auxiliar, que llevaba sujeta con los pescantes”. Se trataba de una neumática perfectamente sujeta por los pescantes y que estaba rajada al menos por 10 o 12 cortes y en el agua. Según el peritaje aportado por el denunciante, los daños ocasionados ascendían a 3.283 euros, que fueron reclamados también al denunciado.

La sentencia también recoge que el empresario fondeó su barca al lado de la del denunciante, que le 'rajó con un objeto cortante la embarcación auxiliar' y que le dijo: 'Te lo advertí, la próxima vez te hundiré el barco, lárgate de aquí'

Condena de seis meses de prisión

La magistrada considera probado que el acusado incumplió de forma consciente una medida cautelar que le prohibía estar a menos de 100 metros del denunciante. Esa prohibición estaba en vigor en el momento de los hechos, el acusado la conocía y, aun así, se encontraba en el lugar objeto de la prohibición, afirma la sentencia. Ese mismo día, además, también vulneró la orden de alejamiento que tenía con otro usuario de un barco con quien tiene causas judiciales pendientes, que fue testigo de los hechos. Concretamente, este testigo vio aquel día 22 de junio cómo “su barco aparecía contra las rocas y su zodiac, igualmente pinchada”.

La jueza extrae sus conclusiones principales por el testimonio del denunciante, F. X. C., así como por la declaración de un testigo, J. B. El fallo considera probado que el acusado intimidó al primero con el objetivo de impedirle fondear en la bahía, ya que éste se negaba a “pagar por utilizar unas boyas que gestionaba el propio acusado”. La versión de Soler Cardona es otra. Según explicó en sede judicial, el denunciado afirmó que F. X. C. y J. B. son amigos que pertenecen a “una organización criminal que le intenta meter en prisión”. Sin embargo, la magistrada no dio credibilidad a estos argumentos.

“Efectivamente, ambos testigos se conocen, precisamente a raíz de la conducta delictiva del acusado; ambos son profesionales, tienen barcos fondeados en la bahía y ambos han sufrido también diversas actuaciones por parte del acusado que han dado lugar al dictado de sendas órdenes de protección en otros procedimientos, en relación a sus concretas personas”, recoge el fallo. “De ningún ánimo espurio, pues, puede hablarse”, sentencia la jueza.

Imagen del polémico empresario captada por la Policía Local.

Por tanto, la magistrada concluye que el acusado ha cometido tres delitos: de quebrantamiento de condena; de coacciones y de daños. Por el primero, se le impone una multa de 24 meses, a razón de 12 euros al día. Es decir, unos 8.640 euros. En cuanto al segundo, la acusación solicitaba una pena de dos años de prisión, pero la jueza impuso una de seis meses de cárcel “en atención a la ausencia de agravantes”. El tipo penal contempla una horquilla que va de los seis meses a los tres años de prisión. Respecto al delito de daños, la jueza fija la sanción siguiendo el criterio de la Fiscalía, que había solicitado una cuota de 12 euros diarios en un total de 12 meses. Es decir, unos 4.320 euros. El impago de estas multas podrá conllevar una pena de prisión equivalente a un día de privación de libertad por cada dos cuotas no abonadas. Asimismo, Soler Cardona deberá abonar a F. X. C. 3.283 euros por los daños causados en sus propiedades –en concepto de responsabilidad civil–, así como el pago de la totalidad de las costas causadas.

Amenazó a ecologistas y funcionarios

Soler Cardona ya fue condenado en el pasado por amenazar a ecologistas y funcionarios en procesos judiciales separados. En uno de los casos por los que fue juzgado y condenado, amenazó a la entonces concejala de Medio Ambiente de Sant Josep, Mónica Fernández, quien le estaba comunicando junto a dos funcionarios la apertura de un expediente sancionador. Los hechos juzgados se remontan a mayo de 2021, como informó este diario.

“Te espero con la escopeta reforzada que tengo”, “pasaré por tu casa, pero iré de noche”, “tengo muchos amigos mafiosos rusos y a los políticos corruptos se los manda a la mafia”, “Sant Josep tiene muchos bosques y la maleza es un combustible excelente”, fueron algunas de las amenazas que quedaron recogidas en la denuncia que presentó la concejala de Medio Ambiente ante la Guardia Civil y que terminaron en una condena irrisoria para Soler Cardona: una multa de 8 euros durante 30 días.

Por otro lado, en junio de 2023, el Juzgado de Instrucción número 2 de Eivissa condenó a Soler Cardona por delitos leves de amenazas y coacciones contra miembros de Maltesa del Mar –plataforma sin ánimo de lucro que aboga por la conservación del fondo marino en la isla– que tuvieron lugar a finales de mayo de 2022, como avanzó este diario. La sentencia consideró probados los hechos denunciados por Pablo Montoto, uno de los miembros de Maltesa del Mar, ocurridos sobre las doce y media del 29 de mayo de 2022, mientras él y sus compañeros se encontraban buceando en apnea en la bahía de Porroig (Sant Josep, Eivissa).

Ese día, Soler Cardona se acercó a Pablo Montoto –a quien no conocía previamente– en una embarcación, instándole a que se fuera del lugar. “No quiero volver a veros por aquí, tengo seguro, así que te paso por encima, te mato y no pasa nada”, amenazó. Debido a que los buzos de Maltesa del Mar tenían la zodiac muy cerca y se sintieron intimidados, temiendo por su integridad física (dado que el patrón les seguía muy de cerca, a una distancia de menos de dos metros), decidieron salir del agua, según la sentencia. Pese a ello, Soler Cardona continuó siguiéndoles con actitud agresiva e increpándoles para que no volvieran a acercarse a Porroig, afirmaba la resolución judicial. El fallo dictaminó una pena de dos meses de multa, más el pago de las costas procesales, por cada uno de los delitos, a razón de seis euros diarios. Es decir, 720 euros.

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