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La candidata

 El Partido Popular ha nombrado -por fin- a sus candidatas a la Alcaldía y a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

¿No son la misma persona?

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Sede del PP en la calle Génova.

1 – Es una persona muy capaz. Trabajadora. Respetada (e incluso temida por algunos) en su partido. Su carácter 'independiente' le ha buscado algún problema de vez en cuando al posicionarse en otra dirección que la línea oficial en un partido célebre por su 'fuenteovejunismo' (el “¡Todos a una!” O sea: lo que diga el líder de turno).

 

2 – Ella se autodenomina como 'liberal', aunque lleva muchos años viviendo de lo público. Muchos. Más de veinte. Por lo visto eso es norma entre esos señores y señoras liberales.

 

3 – También es una persona que conecta muy bien con la gente. Moderna, cercana, que habla claro. Que controla muy bien a los medios de comunicación, aunque alguna vez su verborrea le ha causado algún problemilla y ha tenido que rectificar, cosa que a diferencia de otros políticos no le cuesta, e incluso ha tenido que pasar por algún tribunal por ese motivo.

 

4 – Otra cosa que la caracteriza es el mantenerse límpida y esplendorosa en entornos salpicados, qué digo salpicados... inmersos en corrupción y delitos. En muchos años y con decenas de personas muy cercanas imputadas (y algunas ya condenadas), a ella no le ha rozado. No sólo no le ha rozado sino que presume de comportamiento ejemplar. Ejemplar de ejemplo, sí. De ser intachable. Aún siendo alto cargo de un partido, ya no bajo sospecha sino inmerso de hecho en varios juicios por corrupción. (En circunstancias normales, ser 'alto cargo' implicaría tener algún tipo de responsabilidad política, NOTA DEL TRADUCTOR)

 

5 – Por último, y esto es una apreciación muy personal, y entiendo asimismo que parte de ello hace falta para dedicarse a la política, ella es una persona con altas dosis de soberbia. Tiene un alto concepto de sí misma, mira por encima del hombro a to-do, y el concepto "responsabilidad política" es para ella el título de una película de Disney.

 

Y ahora resulta que es la han nombrado como candidata en la capital del Reino.

 

Y además, estando perfectamente cualificada, ese no es el tema, resulta que es candidata por una cuestión matemática. Ese ha sido el criterio en la calle Génova. Bueno, ese y también una cuestión técnico-penal. El no situar a un candidato o candidata al que se pudiera imputar algún delito en mitad de la campaña electoral. Así estamos, amigos.

 

No debe ser sorpresa.

 

¿Y de quién habla este?, pensará algún lector. Da igual. En realidad pienso que son dos perfiles muy similares. E intercambiables. A Esperanza Aguirre, candidata a la Alcaldía de Madrid la conocemos todos ya. Pasando de sus  aventuras al volante (poco relevantes pero interesantes para demostrarnos su carácter), nos podemos centrar en otras cosas como en que Aguirre es el eje de coordenadas de la trama Gürtel: no le toca nada pero le rodea todo. ¿De verdad que queremos que en diez o quince años Esperanza Aguirre vuelva a decir con vehemencia en un pleno: “Yo he destapado la trama Gürtel-2 en el Ayuntamiento de Madrid...”? ¿Y qué me dicen del quasi golpe de estado regional (sin quasi) de Tamayo y Sáez en 2003 que la hizo Presidenta de la Comunidad Autónoma después de haber perdido las elecciones? Yo sigo sin recuperarme de aquello.

 

En cuanto a la Sra. Cristina Cifuentes, candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, también ha hecho sus pinitos de acuerdo con la -más limitada- cantidad de poder que ha ostentado. Mención especial a la violenta represión a los movimientos sociales en Madrid en los últimos años -con varias condenas por vulneración de Derechos Fundamentales, por cierto-, así como sus múltiples salidas de tono mediáticas desde su alto sillón de la Delegación del Gobierno de Madrid  llamándonos filoterroristas a la Sra. Ada Colau y a las gentes que participamos en los escraches de vivienda (el que escribe estas líneas y compañeros de blog incluidos) o  denominando como “golpe de Estado” otra movilización en Madrid cuando el verdadero golpe fue el que... Bueno, véase más arriba. Hay más ejemplos, he escrito en este mismo blog sobre ello y no me voy a poner pesado. La Sra. Cifuentes ha demostrado ya con creces (en su gestión y carácter) que tiene todo lo necesario para ser de mayor una perfecta Esperanza Aguirre. Lo tiene todo. Lo bueno, pero sobre todo lo malo.

 

Y me encantaría equivocarme. Creo firmemente en que necesitamos una derecha demócrata. Les va a tocar gobernar en algún momento, y eso estará bien. Pero la verdad, con lo demostrado hasta ahora me temo que la Sra Cifuentes es más de lo mismo. Vieja política. Y eso no tendría que ser necesariamente malo. El problema es que esa vieja política entiende la Democracia como una (casi)Democracia, o sea: el Estado de Derecho como una cuestión relativa, las garantías y Derechos Humanos -no- como términos absolutos sino con excepciones y/o matices, las instituciones del Estado como herramientas de partido y eso, amigos, eso sencillamente no puede ser. Estaremos de acuerdo. Espero.

 

Ah, me dejaba un apartado, el más importante y voy acabando:

 

6 – El último punto: la candidata no es una verdadera demócrata. No lo es del todo. Es una (casi)demócrata. Tiene un carácter autoritario y ha demostrado ya que en determinadas ocasiones "se pueden cortar esquinas por el interés generJAJAJAl...". Tiene meridianamente claro que para ella estar en el poder es lo más importante y que lo conseguirá y se perpetuará en él cueste lo que cueste.

 

Lo ha hecho ya, y lo volverá a hacer.

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