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Chemsex, una peligrosa práctica de moda en Chueca

Una quedada en Grindr, un grupo de hombres, un buen arsenal de Mefedrona, Cristal o GHB y unos cuantos días por delante de desenfreno non-stop. Comienza el Chemsex, una práctica cada vez más extendida entre la población gay y muy popular en Chueca donde el objetivo es tener sexo sin límite bajo la influencia de distintas drogas euforizantes.

Los encuentros suelen tener en lugar en saunas, locales liberales o domicilios privados y otro factor característico de esta práctica es el uso de las nuevas tecnologías, pues la mayoría de los encuentros se difunden y organizan a través de la Red (grupos de FB, foros, páginas web especializadas) y de apps de geolocalización como Grindr. A tan solo un clic de distancia y al alcance de cualquiera dispuesto a pasar un buen rato.

El término, importado de Estados Unidos, ha llegado a España a través de Inglaterra, donde es ya todo un fenómeno estudiado por las autoridades sanitarias del país por su influencia en el aumento de casos de VIH y otras infecciones de transmisión sexual y por los graves problemas de salud mental que ocasionan las drogas.

Un dato bastante significativo es que es en la ciudad de Londres donde encontramos el único centro especializado en asistencia de Chemsex. Se trata de 56 Dean Street, dirigido por David Stuart, en el que se ofrece una ayuda integral a los pacientes que deja a un lado el moralismo y se centra en dar información clara sobre el sexo y las drogas.

Incluso la serie VICE ha contado con su colaboración para realizar un completo documental que, bajo el título Chemsex, explica con todo detalle las vidas de una docena de hombres que participan de forma activa en estas orgías de sexo y drogas.

Un material audiovisual muy duro, pero que engancha al espectador desde el mismo trailer, cuyo objetivo es mostrar cómo es la intimidad de estos adictos, sin edulcorar nada: desde la introducción en este oscuro mundo hasta la caída en la adicción, tocar fondo y pedir ayuda.

Pero, ¿qué es el Chemsex?

Pero, ¿qué es el Chemsex?Chemsex?

El Chemsexsexo químico tiene como principal objetivo tener sexo, desinhibido y lo más duradero posible, valiéndose para ello de drogas psicoactivas euforizantes y estimulantes. No se trata solo de consumir sustancias estupefacientes para aguantar más en las prácticas sexuales, sino que en el Chemsex drogas y sexo son totalmente inseparables.

De hecho, el Chemsex va mucho más allá del consumo recreativo de drogas. En cada encuentro se combinan estas tres drogas (chems en inglés), a los que pueden sumarse otras más:

Gracias a esta ayuda química, las prácticas sexuales pueden llegar a durar varios días, en los que no se tiene necesidad de comer o dormir. Además, la desinhibición que provocan hace que se asuman riesgos, con prácticas de sexo duro.

En resumen, en el Chemsex intervienen tres factores fundamentales:

  • Tres sustancias de consumo (Mefedrona, Tina y G)
  • Las nuevas tecnologías: Internet y las apps como Grindr
  • Y un cambio en la conducta sexual, que influye en prácticas como el cruising, que cambia de escenario y se hace más extremo

En nuestra ciudad estas drogas han cambiado sustancialmente la percepción de fiesta de muchos hombres. Hasta tal punto que ya no se conforman con salir de marcha a una discoteca y marcharse a descansar al cierre. Ahora la fiesta sigue en casa con las Chemsex y se prolonga durante varios días.

De hecho, cada vez es más popular la mefedrona, una droga sintética más económica que la cocaína o el éxtasis que se suministra en forma de polvo blanco cristalizado y se puede esnifar o consumir por vía oral (aunque hay quien también usa jeringuilla). A pesar de estar prohibida en España desde 2011, es relativamente fácil de conseguir porque se puede encontrar como fertilizante y adquirirse a través de la web.

En cuanto a quiénes participan en estas fiestas, es un grupo muy heterogéneo desde un punto de vista sociodemográfico, pero existen dos perfiles claros: jóvenes gays de 18 a 25 años que comienzan a salir por Chueca y hombres de hasta 40 años, que llevan ya bastante tiempo consumiendo.

¿Cuáles son sus principales riesgos?

¿Cuáles son sus principales riesgos?

El principal riesgo de esta práctica es que el consumo de drogas hace que se pierda la percepción de peligro y se pase de usar preservativos, lo que combinado con más de una pareja sexual incrementa las posibilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH, la gonorrea, la sífilis o la hepatitis.

Incluso la forma de administración de algunas de las drogas que intervienen en el Chemsex son una auténtica ruleta rusa, pues implican el intercambio de jeringuillas, todo un riesgo de contagio de enfermedades por vía intravenosa, como ya ocurriera en los años 80.

Pero el problema va mucho más allá. El consumo frecuente de estas sustancias y más en este formato tiene unos tremendos efectos secundarios, tanto durante el consumo como después, algunos incluso más severos que los de otras drogas de uso común, aunque las sensaciones de quienes las consumen sean en principio muy agradables.

Los que las usan cuentan que sienten euforia, incremento de la energía, sensación de estimulación, estado de alerta, mejora de la función mental, aumento de la percepción de la música, disminución de sentimientos hostiles y estimulación sexual. Sin embargo, existe una larga lista de efectos secundarios, detallados por Apoyo Positivo:





  • Poco severos: supresión del apetito, boca seca, dilatación de las pupilas, sensaciones corporales extrañas, sudoración excesiva, cambios en la regulación de la temperatura corporal y visión distorsionada/borrosa.


  • Moderadamente severos: insomnio, náuseas, trismo (apretar con fuerza la mandíbulas), bruxismo (rechinar los dientes), erupciones en la piel, nistagmo (movimientos oculares involuntarios), dolor e hinchazón de la nariz y la garganta, hemorragias nasales, sinusitis, jaquecas o pérdida de concentración y vértigo.


  • Muy severos: craving (fuerte deseo de seguir consumiendo), cambios intensos de la temperatura corporal, aumento de la presión arterial, aumento del ritmo cardíaco, palpitaciones, vasoconstricción grave en las extremidades (dedos fríos y amoratados), reacciones autoinmunes (coloraciones rojas en las articulaciones, vasculitis), pérdida de memoria, depresión, pánico, comportamiento agresivo, paranoia, alucinaciones y psicosis.




Desde Energy Control, un proyecto para la reducción de riesgos en el consumo de drogas, confirman el incremento del consumo de estas sustancias y alertan de que en algunos de los análisis que realizan han detectado mefedrona adulterada con éxtasis y cocaína. Además, muchos son los que también las combinan con otras drogas o hasta con viagra, todo un cóctel químico nada recomendable.

Más información y menos moralismo

Más información y menos moralismo

Si tomamos como referencia los datos que maneja Antidote, un servicio especializado en atención a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros en Londres, alrededor del 64% de los pacientes que busca asesoramiento sobre el consumo de sustancias estupefacientes afirmó haber participado en alguna fiesta chemsex en 2013 y 2014, una cifra aún superior entre los consumidores de metanfetamina cristal y GHB/GBL, que las usan para facilitar las relaciones sexuales.

Evidentemente estas cifras no son extrapolables a España, pero evidencian una tendencia en el consumo de drogas que va más allá de lo anecdótico. Además, ONG de asistencia a drogodependientes y personas con VIH españolas como Apoyo Positivo confirman cómo poco a poco el Chemsex va ganando peso entre el colectivo LGTB.

No se trata de apelar a la moralidad y de retratar a los gays como una nueva amenaza para la salud pública sino, como plantea The Guardian en este magnífico artículo, ofrecer información clara sobre el sexo y las drogas para que quienes recurran al Chemsex sepan a lo que se exponen.

Además, es fundamental que todo el mundo sea consciente de su estado serológico 

para no exponer a otras personas al contagio de enfermedades como el VIH porque, aunque no se conoce si el aumento de casos es debido a estas prácticas, según los datos de The Chemsex Study dentro del grupo de hombres que son VIH-positivos hay un mayor porcentaje que practica chemsex que dentro de los VIH-negativos.

La tendencia de los medios a considerar el sexo gay simplemente como una cuestión de salud pública de unos "desviados" autodestructivos y enfermos es pura y dura homofobia y no soluciona el problema, sino que lo aumenta. Según los expertos, la adicción a las drogas tiene una raíz mucho más profunda que es necesario abordar.

La falta de confianza, la baja autoestima o la homofobia internalizada son sólo una explicación parcial del problema. Se necesita un análisis más complejo de las verdaderas razones que impulsan estos comportamientos de alto riesgo entre algunos gays. Sin esta explicación cualquier respuesta al Chemsex está destinada al fracaso.

¿Practicas Chemsex?

¿Practicas Chemsex?Chemsex

Desde la ONG Apoyo Positivo, en enero de 2016 tienen previsto poner en marcha un Grupo de autoapoyo de Chemsex, dentro de su área de Promoción de la salud, en el que los participantes podrán obtener ayuda terapéutica de profesionales y conocer el testimonio de otras personas en su misma situación.

Así que, si practicas Chemsex y tienes conductas de bloqueo o pérdida de memoria, paranoia, psicosis, depresión, ansiedad o cualquier otro síntoma que altere tu ritmo de vida o sobre la que hayas perdido el control; si sientes que tienes que consumir algún tipo de droga para practicar sexo; o si tienes que consumir drogas para sentirte pleno es posible que tu salud esté en peligro y que debas pedir ayuda profesional.

Desde Apoyo Positivo ponen a tu disposición el teléfono 913581444 y la dirección de correo electrónico info@apoyopositivo.org para que formes parte del Grupo de autoapoyo de Chemsex, Chemsex,donde se enseñarán técnicas para disfrutar del sexo y de la vida con salud, sin que el Chemsex condicione tu ritmo.

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Publicado el
13 de diciembre de 2015 - 21:10 h

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