Un recuerdo para mi vecina Carmen de Burgos "Colombine"

Cuando paso delante del Teatro Lara y observo que ha perdido el lujo y boato de antaño, me vienen a la mente imágenes antiguas de señoras burguesas observando curiosas la cartelera para estar al tanto de futuros estrenos y de entre ellas, destacando, mi antigua vecina Carmen de Burgos.

Carmen vivió durante muchos años en el barrio, aunque frecuentemente cambiaba de domicilio, quizás en busca de un alquiler más barato, de un piso más soleado y más limpio, más conveniente para la economía doméstica o, simplemente, para escapar de los murmullos y comentarios que, una mujer de rompe y rasga como ella, y de aspecto algo desastrado, suscitaba en el vecindario.

Carmen era una mujer separada y cargada de hijos que recibía visitas masculinas clandestinas por lo que era objeto de continuos cuchicheos. No eran virtudes las que adornaban los comentarios hacía su persona, sino más bien se hablaba de sus pecados y de sus avanzados pensamientos. "Colombine" era muy moderna para su tiempo. Adelantada para unos y desvergonzada, para otros. Pionera en eso de pedir el voto de la mujer, "una sufragista", como se decía por aquel entonces y que, además, ejercía un oficio tradicionalmente masculino: el periodismo. A ella no se la veía por las iglesias, ni iba a misa los domingos y menos aún a diario, en cambio leía el periódico, se preocupaba por la vida cotidiana, la cuestión social, la política y hasta estaba interesada por el cinematógrafo. Era una mujer intentaba tener un lugar en una sociedad masculina y que, en muchas ocasiones, mostró abiertamente su desacuerdo con el mundo que le había tocado vivir.

A veces , me la imagino, comprando en los negocios de la Corredera de San Pablo o paseando por la calle del Pez visitando ultramarinos de toda la vida, tiendas de detalles, comprando dulces o haciendo parada en algún café como el de San Antonio. En otras ocasiones, cuando no me viene a la memoria de manera cotidiana , desaparecida por una temporada del barrio por un viaje a mundos más grandes, donde pasaba bastante más desapercibida o quizás de tertulia en el Ateneo de Madrid.

De ella, entre los recuerdos y sus obras nos ha quedado algo muy importante: el legado de una mujer digna y orgullosa de ser mujer.

Juan Carlos "carpetano"

*Juan Carlos colabora habitualmente con Somos Malasaña a través del blog de su asociación - Carpetania - Gatos CuriososGatos Curiosos

Ana

Cómo me hubiera gustado tener una vecina así, sobretodo en esos tiempos, con la que poder hablar de la gente a la que entrevistaba y de la gente con la que se codeaba: hombres ilustres, escritores e intelectuales, en un momento en que el espacio por excelencia de las mujeres era el doméstico. ¿Cuánta gente puede preciarse de recibir cartas de contestación de, por ejemplo, alguien de la talla de Unamuno?

Qué bien que haya gente que se preocupe de rescatar la memoria de gente así. Y de recordarnos que era una vecina de un barrio como Malasaña.

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Estoy segura que ha sido un acto entrañable. Es un lujo contar con personas que rememoran a mujeres que deberìan formar parte de los libros de texto de nuestros hijos.
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Publicado el
8 de marzo de 2013 - 20:33 h

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