De almacén de telas para trabajadores a tienda de ropa barata: así era El Tesoro de Cuatro Caminos

Vista de los almacenes El Tesoro, en la calle Bravo Murillo, en 1955

Un gran gentío se arremolina alrededor de unos almacenes de ropa en la Bravo Murillo. Corre el año 1955 y las personas que aparecen en la fotografía han acudido al lugar atraídas por la liquidación de existencias en El Tesoro, una tienda situada en el 94 de la calle (hoy 106), justo al lado de Cuatro Caminos, a la altura del cruce con la calle Guipúzcoa.

Bravo Murillo al frente y los cementerios de Chamberí a la espalda: estampa de la calle Cercedilla en 1914

Bravo Murillo al frente y los cementerios de Chamberí a la espalda: estampa de la calle Cercedilla en 1914

Los almacenes El Tesoro abrieron hace unos cien años en Cuatro Caminos cuando todavía era un arrabal de Madrid, una ciudad en formación y en la que Chamberí apenas tenía edificios. Sí que eran más abundantes en esta zona que tenía la entrada a las cocheras del Tranvía justo enfrente de la tienda, y las de Metro a un par de manzanas de distancia. Un nudo de comunicaciones que garantizaba abundante público para esta tienda, procedente de Tetuán, Ciudad Lineal, Fuencarral o Sol.

Cuenta Carmen Santamaría, vecina que comparte con los lectores de Somos Tetuán la imagen procedente de su álbum familiar, que los almacenes los abrió un joven extremeño: había recibido el encargo de crear un comercio de barrio, enfocado a las clases populares pero ligado a los almacenes Simeón, de mayor postín y que por aquel entonces estaban en el centro de Madrid, en la plaza de Santa Ana.

El Tesoro ofrecía telas, colchas, mantas, lanas, camisas… empezó vendiendo tejidos por metros y después ropa confeccionada, adaptándose a las diferentes épocas hasta los años setenta, cuando se modernizó y abrió tomando el nombre de su matriz, Simeón.

El comercio permaneció abierto hasta el año 1986, cuando fue vendido, dentro de una decadencia de un modelo de negocio que triunfó en la capital de España, durante décadas con almacenes como los Iregua, Mazón, San Mateo o Simago. Marcas que fueron sustituidas por otras más actuales y mejor adaptadas al siglo XXI. Los últimos en echar la verja fueron los Almacenes Arias en 1997.

Como signo de los nuevos tiempos, el local que ocupó en su día El Tesoro fue adquirido por el grupo Inditex, que instaló allí un Zara. Años más tarde, cedió el espacio a una filial más barata -la historia se repite-, la marca Lefties, que es la que permanece hoy. Como se aprecia en la imagen situada sobre estas líneas, el local se amplió absorbiendo la platería-relojería contigua y sus ventanales del primer piso perdieron las balconadas.

Tampoco ha cambiado mucho el trazado general de la calle en los últimos 70 años. Las aceras tienen una anchura similar, aunque por Bravo Murillo pasan ahora autobuses en lugar de los tranvías. El edificio de la izquierda desapareció y fue sustituido por una construcción más acristalada y moderna. En ambas imágenes se aprecian carros de transporte en la zona izquierda, aunque de distinto tipo y tamaño.

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