El patrimonio arqueológico, el gran olvidado de los presupuestos murcianos: “Solo se salvan las urgencias”
Calle Platería, 31, centro histórico de la ciudad de Murcia. Una boutique de juguetes sexuales llama poderosamente la atención del viandante, no por la naturaleza del establecimiento, sino por su localización. Este sex shop está situado en un yacimiento arqueológico del siglo XIII, concretamente, en el patio central de lo que en su día fue una casa árabe, donde aún se conservan los restos de una muralla de finales del siglo XII y principios del siglo XIII.
No es el único resto de la muralla que siglos atrás sirvió de defensa para la Mursiya en expansión de Ibn Mardanís, más conocido como Rey Lobo, que se encuentra escondido en un lugar asombrosamente cotidiano de la ciudad. En el conocido parking de La Glorieta, en el corazón de Murcia, también se pueden ver los restos de esta infraestructura defensiva islámica. Además, cuando cae la noche y empieza a apetecer una copa, se puede contemplar la muralla en algún que otro bar de la capital murciana.
Luis de Miquel Santed, director del Museo Arqueológico de Murcia, opina que, hasta hace no mucho, la ciudad no creía en su patrimonio histórico. “Durante décadas, se excavaba el solar y después se tapaba y se destruía”, apunta a elDiario.es el arqueólogo y museólogo, con una amplia trayectoria en el sector del patrimonio y del turismo. “Explotó el tema de San Esteban, pero simplemente porque iban a hacer un parking en una gran manzana vacía y salieron muchos restos. Cuando salían solamente unos pocos restos en un solar pequeño, se tapaba y se acabó”, añade.
En efecto, el yacimiento de San Esteban fue una excepción, situado además junto al palacio con el que comparte el nombre, sede gubernamental de la Región de Murcia. La excavación ayudó a llamar la atención sobre el patrimonio de origen islámico que predomina en la capital murciana, hasta entonces ignorado. “Parece que ahora están descubriendo en Murcia que tener un turismo cultural es una fuente de ingresos adicional y de buena imagen para la ciudad”, señala De Miquel. No siempre fue así.
Cartagena: una apuesta diferente al turismo de sol y playa
Para comprobarlo, basta una visita a la ciudad vecina de Cartagena. Con casi un millón de visitantes recibidos en el año 2024, la ciudad portuaria es bastante más popular entre los turistas que Murcia, que apenas superó el medio millón. El turismo de sol y playa y los cruceros justifican, en parte, la diferencia, pero la apuesta por el patrimonio cultural en Cartagena comenzó mucho antes, lo que le ha permitido jugar con ventaja.
De Miquel, que residió allí en la época, explica que, después de los años 90, con la desindustrialización, Cartagena se planteó reinventarse. En un destino turístico costero ya consolidado, especialmente en la zona La Manga, el turismo cultural surgió como una nueva herramienta “para cambiar una imagen de ciudad contaminada, militar, triste, abandonada…”. La competencia era feroz desde otros destinos de playa mucho menos costosos en el norte de África e, incluso, el Caribe. “Al principio no creían mucho, pero estaba la cosa tan mal que empezaron a poner dinero”, señala.
El turismo cultural se presentó entonces como un elemento diferenciador. Y el efecto bola de nieve no tardó en disparar la inversión en el patrimonio arqueológico de la ciudad, de fundación romana, hoy en día reconocida por yacimientos como el Teatro Romano o el Parque Arqueológico Cerro del Molinete. “A mí lo que más me costó fue hacer el primer proyecto moderno de musealización, que fue el Augusteum. Convencer de que invirtieran dinero en arreglar un sótano. Después de que eso saliera bien, los demás costaron, porque siempre cuesta, pero menos”, afirma el conservador de museos.
El patrimonio islámico, rezagado por razones ideológicas
De vuelta a la muralla emplazada en el aparcamiento subterráneo, tal vez las diferencias entre Murcia y Cartagena también puedan explicarse por el trato desigual que ha recibido históricamente el patrimonio de origen islámico con respecto al de origen romano. Si bien es cierto que la arqueología comenzó a desarrollarse en torno al período clásico y la exploración del patrimonio de época medieval en España no se dio hasta más tarde -salvo contadas y meritorias excepciones como la Alhambra o Medina Azahara-, hay quien cree que la política también juega un papel importante.
“Tradicionalmente fue así. Se le dio por razones ideológicas o culturales mucha más importancia al mundo clásico”, asegura a elDiario.es María Martínez, catedrática de Historia Medieval en la Universidad de Murcia (UMU). “No obstante, desde las últimas décadas la inversión en el patrimonio andalusí ha acortado distancia”, agrega, mencionando varios ejemplos, entre los que destacan las áreas arqueológicas del Castillejo de Monteagudo -antigua residencia del Rey Lobo, fundador de Murcia- y San Esteban, además del Centro de interpretación Madina Mursiya y algunos restos de la muralla. “Desde la perspectiva turística, en Murcia se ha hecho un importante recorrido en la capital con el señalamiento en el suelo de indicadores para ir recorriendo la antigua muralla andalusí y la localización de sus puertas”, apostilla.
En lo que va de año, el Ayuntamiento de Murcia ha destinado 20 millones de euros a labores relacionadas con la rehabilitación, la conservación y la puesta en valor del patrimonio local, coincidiendo con la celebración de los 1.200 años de la fundación de la ciudad por parte de Ibn Mardanís, según confirman fuentes del consistorio.
De todos los trabajos relacionados con el patrimonio andalusí ya mencionados por Martínez, destaca la partida presupuestaria de 2,2 millones de euros destinada a la puesta en valor del Parque Arqueológico de Monteagudo, que también recibe financiación estatal. Por otro lado, el Ayuntamiento de Murcia está enfocado en edificios más contemporáneos, como la recuperación de la Cárcel Vieja, construida en 1929, que se está rehabilitando como espacio cultural con un presupuesto de 3,78 millones de euros. Una cifra similar se ha destinado a rehabilitar el Mercado de Verónicas, también modernista.
Una inversión en arqueología muy inferior a la media nacional
Un estudio del Consejo Económico y Social (CES) de 2024 señala que el 17% de los turistas internacionales que recibe España tienen la cultura como principal motivo de la visita. Sin embargo, el peso de los turistas culturales es significativamente menor entre los turistas residentes que eligen un destino nacional (7,1%), y todavía más reducido para los que se dirigen a la Región de Murcia (3,4%). A esto hay que sumarle que el gasto medio por cada turista cultural que visita la Región de Murcia asciende a 291 euros, mientras que en otros destinos nacionales alcanza los 350 euros.
Otro factor destacado del informe es que el peso de la financiación pública que recibe la cultura recae especialmente en las corporaciones locales. En este sentido, la administración murciana realizó en 2021 un gasto de 46 euros por habitante por parte de los ayuntamientos y 20,4 euros por parte de la administración regional, cifras alejadas de los 71,5 euros por habitante liquidados por los ayuntamientos españoles y de los 32,4 euros de las comunidades autónomas.
El gasto en bienes y servicios culturales, concretamente en patrimonio, también fue inferior en Murcia que en España (79,2% frente al 58,2%). Destaca especialmente el escaso gasto público regional en yacimientos arqueológicos, de apenas un 0,4%, frente al 16,1% nacional. “Desde hace unos años, no hay ningún tipo de línea de subvención competitiva por parte de la Comunidad para pagar todas las excavaciones. Solamente, puntualmente, hay algún privilegiado que recibe dinero en alguna excavación, pero se puede contar con los dedos de la mano. Los demás, van haciendo pequeñas intervenciones con ayuda de los ayuntamientos”, detalla De Miquel, que lamenta que muchos yacimientos merecerían ser excavados y puestos en valor, pero no se hace por falta de dinero. “Solo se salvan las urgencias”, opina, como cuando una carretera o una obra va a afectar al yacimiento, y entonces se decide “qué medidas se pueden tomar y qué se puede salvar”.
Además, el patrimonio arqueológico español tampoco cuenta con excesivo apoyo del capital privado. Para De Miquel, el problema está en el modelo mediterráneo, que siempre ha priorizado la inversión pública, frente a un modelo anglosajón más generoso con las aportaciones privadas, donde las empresas pueden desgravar la mayor parte del desembolso que realizan. En España, asegura, a Hacienda le cuesta más renunciar a ese dinero, añadiendo que la moral anglosajona es “más estricta” a la hora de evitar situaciones de evasión fiscal. En consecuencia, en España “hay algo de mecenazgo, pero muy poco”: “Ir a buscar una empresa y pedir que te financie por amor al arte, en el modelo nuestro, no funciona”.
El turista internacional se sorprende
De Miquel cree que en las dos últimas décadas se ha avanzado mucho en la labor de publicitar el patrimonio histórico murciano y cartagenero fuera de las fronteras de la Región: “La campaña del Teatro Romano, que fueron años metiendo publicidad, ha hecho que, por lo menos, al turista ya le suene que hay algo en Cartagena. Se sorprende, pero ya viene preparado”. Pero, advierte, este es un modelo que no está exento de riesgos, ya que el patrimonio arqueológico debería importar per se, no solamente porque se quiera fomentar el turismo.
Si tuviera que elegir entre toda la oferta cultural de ambas ciudades, Angelica Masenadore, una profesora italiana que hizo turismo por la Región de Murcia en 2022, se quedaría con el yacimiento del Molinete, un antiguo foro romano situado en Cartagena. “Me gustó. Había paneles para informarse, para alguien como yo que no sabía nada sobre el tema. Pero también se podía hacer una exploración autónoma si ya se conocía la historia”, argumenta.
Para Alexander Kloss, un periodista alemán que visitó la Región durante la Feria de Murcia en 2024, fue sorprendente al principio enterarse de que la capital recibía menos visitantes que Cartagena. “Si estás interesado en la historia militar y la arqueología, Cartagena es muy interesante. Pero, si no tienes estos intereses, quizás no es atractiva para todos los tipos de turista. Murcia es más grande y es algo más fácil llegar”, explica a esta redacción.
“Las dos ciudades tienen algo que ofrecer a nivel cultural y han hecho un esfuerzo para mostrarlo”, añade. Además, cree que es bueno para una región que históricamente no ha sido muy turística que ambas ciudades tengan algo diferente que ofrecer, y asegura que tanto Murcia como Cartagena merecen una visita.
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