El círculo vicioso de la región menos productiva: Murcia sobrevive entre el empleo precario y el abandono escolar
De entre todos los indicadores que se utilizan para tomarle la temperatura al estado económico de un país, la productividad es una de las grandes asignaturas pendientes en España. Su estancamiento preocupa a economistas y expertos: en la década entre 2013 y 2023, apenas aumentó un 0,4%, según un estudio publicado hace un año por el Consejo General de Economistas (CGE). Muchos apuntan al reducido aumento de la productividad como la principal razón por la cual los salarios reales en España se encuentran también estancados. Los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) arrojan que, en las últimas tres décadas, los salarios en términos reales aumentaron en España un 2,76%, el tercer peor desempeño de todos los países que forman parte del organismo, solo por detrás de Italia y Japón.
El CGE define la productividad como la relación entre la producción u output generado por una economía y los recursos que ha utilizado para hacerlo. “Las cifras de crecimiento de la productividad real evidencian uno de los problemas más importantes de la economía española en las últimas décadas y es la incapacidad de mejorar sustancialmente y de manera continuada su eficiencia productiva”, señalan los autores del estudio.
Si España ya tiene un problema de productividad de por sí, la Región de Murcia tiene uno aún más grande: la OCDE la ha situado como la comunidad autónoma menos productiva de España. En un informe reciente, titulado 'Repensar la atractividad regional de Murcia' y publicado a mediados de diciembre, afirma que el valor añadido bruto (VAB) por trabajador en la Región de Murcia en 2022 fue de 68.322 dólares (algo más de 58.000 euros), muy por debajo del promedio nacional (78.434 dólares) y del promedio de la UE (75.312 dólares). “La baja productividad, junto con el alto desempleo endémico de España, limitan el desempeño económico de la Región de Murcia y su capacidad para aprovechar plenamente la diversidad de su tejido industrial y sus fortalezas en innovación”, apuntan desde el organismo internacional.
La relación el sector primario y la baja productividad
Como en tantos otros fenómenos económicos, la baja productividad de la Región de Murcia es fruto de un conjunto de factores, que además se entrelazan entre sí. El primero al que señalan los economistas es el claro predominio del sector primario en la economía regional. Actividades como la agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca presentan bajos niveles de productividad en todo el territorio nacional, tal y como apunta el economista murciano José Carlos Sánchez de la Vega, director del informe del CGE, a esta redacción.
Aunque no toda la economía murciana gira en torno al sector primario, otros sectores con peso en la misma, como la hostelería, el comercio básico y una industria centrada en manufacturas tradicionales y agrícolas, tampoco destacan en productividad ni en altos salarios. “Esta estructura contrasta con la de otras comunidades autónomas donde predominan la industria tecnológica avanzada y los servicios financieros o tecnológicos intensivos en conocimiento y de alto valor añadido”, explica a este medio Samuel Baixauli, catedrático de Economía Financiera en la Universidad de Murcia. El País Vasco, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Foral de Navarra son algunos ejemplos.
A la baja cualificación de los empleos se le suma un profundo problema en el sistema educativo. La tasa de abandono escolar temprano de la Región de Murcia es la más alta del país, con uno de cada cinco estudiantes tirando la toalla antes de tiempo. Tal y como señalan desde la OCDE, el abandono escolar temprano incrementa el riesgo de exclusión social entre los jóvenes, que a menudo encuentran dificultades para acceder y mantenerse en un empleo estable, y también tiene implicaciones socioeconómicas más amplias. “Los niveles formativos de la población ocupada también son bajos, lo cual está relacionado con la especialización en sectores poco productivos, con bajos salarios y elevada temporalidad. Al final, se crea un círculo vicioso”, explica Sánchez de la Vega.
“Aunque la Región de Murcia es una de las más jóvenes de España y cuenta con una elevada proporción de población en edad activa, esta ventaja demográfica no se traduce plenamente en productividad debido al bajo nivel educativo de la fuerza laboral”, añade Baixauli. Y es que los bajos niveles de formación no son exclusivos de la población local, también se extienden a las personas migrantes. Aquellas que migran hacia la Región de Murcia tienen, en promedio, niveles de cualificación más bajos en comparación con el perfil de los trabajadores que se desplazan hacia otras regiones españolas, según la OCDE. Además, la comunidad autónoma enfrenta importantes desafíos para atraer, desarrollar y retener talento cualificado.
Las microempresas invierten menos en tecnología
Según datos de la propia Consejería de Empresa, Empleo y Economía Social de la Región de Murcia, las pymes representan el 99,86% del tejido empresarial de la Región de Murcia, y cada día se crean 8,1 en la comunidad autónoma. El tamaño de las empresas está directamente relacionado con la inversión que realizan en innovación y tecnología, siendo normalmente mayor en las firmas más grandes. Según datos de la OCDE incluidos en su último informe periódico sobre el estado de la economía española, las grandes empresas gastaron 2,7 veces más en formación en 2023 que las microempresas y las pequeñas empresas, mientras que las empresas más pequeñas “infrautilizaron” las opciones de formación disponibles.
“Al igual que en otros países de la OCDE, las pymes son menos productivas que las grandes empresas debido al acceso limitado a la financiación externa y a la mano de obra cualificada, a una menor adopción de la innovación y a un escaso uso de herramientas digitales avanzadas”, indican desde el organismo. Para Baixauli, a pesar de que la inversión en I+D realizada por la Región de Murcia ha crecido de manera sostenida en los últimos años, el gasto en formación universitaria continúa siendo insuficiente.
Otro punto débil que destaca la OCDE en el tejido empresarial murciano es la baja proporción de empleo en industrias culturales y creativas: apenas un 1,9%, frente a los promedios nacional y europeo de 2,9% y 3,3%, respectivamente, situándose a la cola del país. A pesar de contar con una tasa de creación de empresas en los sectores de arte, entretenimiento y recreación situada en la media, la proporción de empleados murcianos en el sector no se encuentra a la altura, lo que tiene implicaciones tanto para la atracción de visitantes como de talento. “Si bien el capital cultural está correlacionado con el número de visitantes extranjeros, también desempeña un papel fundamental en la promoción de la calidad de vida y de la atractividad regional tanto para los residentes como para posibles recién llegados”, subraya el foro internacional.
Un cambio de modelo productivo
La responsabilidad de revertir esta situación recae tanto en las administraciones públicas como en el sector privado, que tienen la compleja tarea de tratar de reducir paulatinamente las brechas existentes. Baixauli apuesta por un incremento de la inversión en las universidades públicas y reforzar la colaboración entre estas instituciones y el Servicio de Empleo y Formación. En este sentido, la OCDE cree que la Región de Murcia se encuentra bien posicionada para formar una fuerza laboral altamente cualificada y alineada con sus sectores estratégicos de crecimiento, y eso podría lograrse a través de alianzas a largo plazo entre las autoridades regionales, actores del sector privado e instituciones académicas.
Baixauli también considera importante acompañar a las empresas en el proceso de adopción de la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial. Sánchez de la Vega coincide con su visión: “Desde la perspectiva empresarial, debe seguir modernizándose el tejido productivo, apostar por la innovación, no tener miedo a crecer y esforzarse por atraer talento”. Al mismo tiempo, cree que las administraciones públicas deben “crear un clima propicio para conseguir este objetivo”. Y eso pasa por una mejora de las infraestructuras y la conectividad.
La propia OCDE detalla en su informe que “la existencia de enlaces ferroviarios directos con regiones vecinas, como Almería y Alicante, podría mejorar la atractividad de la región para inversores, talento y visitantes”. Mejorar la red de transporte público, generalmente mal valorada por los murcianos, no solo permitiría a los visitantes acceder a más puntos de la región, sino a mejorar el día a día de los propios habitantes, que muchas veces no ven cubiertas sus necesidades debido a la falta de frecuencias o alcance de la red actual.
El interés de los inversores extranjeros por la Región ha ido incrementando durante los últimos años, prueba de que se ha comenzado a caminar en la dirección correcta. Sánchez de la Vega considera esencial seguir avanzando en la construcción de una región atractiva para el capital externo y humano, aunque ello implique alejarse del modelo productivo actual: “Se debe avanzar en un cambio de modelo productivo, que no supone abandonar los sectores en los que la región tiene ventajas competitivas, pero sí conseguir mejorar sus ratios de eficiencia y paralelamente desarrollar otras actividades avanzadas en industria y servicios”.
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