“Nos obligan a emigrar”

Mario Palomeque, emigrante forzado por las circunstancias en Lunel, Francia / Irene Ortega

¿Cuándo llegaste a Lunel?

Llegué en junio de 2013 con mi mujer y nuestras dos hijas pequeñas. En España trabajaba de educador en un centro de menores. En 2011, con la crisis, la fundación que gestionaba el centro dejó de pagarnos. Nosotros estamos aquí por puro azar. Queríamos instalarnos en Montpellier, pero la vivienda es demasiado cara. Aquí es más barata.

¿Has encontrado trabajo de educador?

No. Trabajo de jardinero, y he tenido problemas con mi jefe. Yo estaba en situación de inferioridad. Necesitaba un trabajo urgentemente… Después me he espabilado. Pero cuando empiezas a exigir que te traten como a los demás, es cuando empiezan los problemas.

Eres miembro de la Marea Granate. ¿En qué consiste este colectivo?

Es un movimiento transnacional compuesto por emigrantes españoles obligados a dejar nuestro país por culpa de la crisis y las políticas de austeridad. Queremos denunciar las razones de la crisis en España y sus responsables, así como las duras condiciones de vida de los emigrantes. En Montpellier se ha formado un grupo de unas treinta personas. Estamos en contacto con gente de Marea Granate en París, Berlín…

¿Quiénes integran la Marea Granate?

Son sobre todo jóvenes titulados. Aquellos que tienen entre 25 y 30 años y que en España nunca han encontrado un trabajo correspondiente a su formación (la tasa de paro de los menores de 25 años es del 50 %). Por eso emigran. Así, España pierde a sus jóvenes y la capacidad que estos tienen de cambiar la situación social (en 2011, el número de emigrantes españoles sobrepasó al de los inmigrantes que llegaron a España).

¿Cómo se organiza la Marea Granate?

Nos organizamos en asambleas que, a su vez, se subdividen en grupos de trabajo. Queremos ejercer una influencia política sobre la situación que atravesamos. Por ejemplo, nos movilizamos contra el “Voto Rogado”, que nos impide el derecho a voto a la inmensa mayoría de los emigrantes españoles (ya somos dos millones los que nos hemos marchado de España). También trabajamos por el derecho a la sanidad o contra la precariedad, que es mi campo de acción.

¿En qué consiste tu trabajo en la CGT de Lunel?

Uno de los primeros problemas que tienen los emigrantes es conocer sus derechos y hacerlos valer. Los emigrantes españoles sufrimos una gran precariedad. La CGT de Lunel nos dijo que estaba recibiendo a muchos españoles en su oficina, y que necesitaban a un traductor.

¿Cuáles son los principales problemas de los trabajadores españoles en Lunel?

La mayoría de los que acuden a la CGT han sufrido abusos por parte de sus empleadores. También trabajamos mucho con las asistentas de hogar y las limpiadoras. Muchas agencias de contratación que trabajan para los hoteles no pagan el salario mínimo a sus empleadas, la mayoría de los cuales son mujeres emigrantes a las que tratan en condiciones de semi-esclavitud.

En Lunel también hay bolivianos y ecuatorianos en situación precaria…

Los que vienen de Sudamérica o África son los que se encuentran en una mayor situación de precariedad. No hablan francés y sólo se juntan entre ellos. Vinieron a España para trabajar en la construcción durante la época de la burbuja inmobiliaria. El negocio consistía en venderles hipotecas. Tienen la nacionalidad española y una edad media de entre 40 y 50 años, y, por regla general, no tienen formación. Viven en condiciones miserables, en camas alquiladas. Están completamente abandonados.

¿Tienen la intención de retornar a España?

La mayoría tienen hipotecas y en España tienen una situación desesperada. Están llegando a Francia desde hace tres o cuatro años para pagar las deudas, y a menudo son explotados por los empresarios, pero es que en España no tienen nada mejor. No creo que regresen. Al contrario, en pocos años Lunel podría convertirse en un gueto de latinos.

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