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Los manteros de Euskadi: los únicos que deben cotizar según el SMI

El cambio de condiciones fiscales para los manteros en Euskadi les obliga a cotizar según el salario mínimo interprofesional, es decir, unos 800 euros, algo que no ocurre en el resto de España

Los manteros afirman que es "imposible" llegar a esos ingresos y denuncian que, en consecuencia, no puedan renovar sus papeles por una ley "discriminatoria y racista"

Concentración de manteros y SOS Racismo para denunciar el acoso de la policía Bilbaína. /G. A.

Concentración de manteros y SOS Racismo en Bilbao en 2013

Este miércoles se celebraba el Día Mundial contra la Discriminación Racial, un día en que las condiciones de los manteros en Euskadi volvieron a ponerse sobre la mesa. Baba, senegalés y vendedor ambulante, habló en Cadena SER Bilbao para volver a denunciar sus nuevas condiciones fiscales. Afirmó que después de estar en Francia y Valencia llegó a Euskadi, donde "hay políticas de inmigración muy buenas". Los manteros cotizan como autónomos y pagan impuestos, hasta que la condición cambia. "Ahora la Ley de Extranjería dice que si no se cotizan 800 euros al mes, no podemos renovar los papeles. No sabemos por qué". 

La base de cotización es la cuantía a la que se aplican las deducciones para saber la cantidad de dinero que un trabajador aportará a la Seguridad Social. Para los manteros, que cotizan como autónomos, ahora es de unos 800 euros mensuales el tercer año, ya que lo harán según el salario mínimo interprofesional. El pasado mes de febrero, un grupo de manteros se concentró frente a la Oficina de Extranjería de Bilbao para criticar este cambio de sus condiciones fiscales porque les resulta "imposible" tener esos ingresos. Fue convocada por la Asociación para la Defensa de las Personas Manteras Mbolo Mooye Doole y SOS Racismo Bizkaia. El objetivo: denunciar lo que consideran una traba para regular su situación administrativa y, en consecuencia, la obtención de una tarjeta de residencia.

Según explica Omar Boudaaoui, de SOS Racismo Bizkaia, el permiso que se renueva al tercer año es el de larga duración, que les asegura la regularización de su situación por cinco años. En invierno, Baba afirma que las condiciones son difíciles y es aún más difícil vender. Lo que más le preocupa es "volver al cero", porque de esta manera les "quitan los papeles", y es complicado renovarlos con esa base de cotización. Denuncia también el acoso policial, un tema especialmente sensible por los últimos acontecimientos en Lavapiés: "En Bilbao es menor, pero nos hace vivir en constante tensión".

Miles de personas piden justicia por la muerte del mantero en Lavapies

Miles de personas piden justicia por la muerte del mantero en Lavapies EFE

Khatim también es mantero en Bilbao. Afirma que sus compañeros de ciudades como Zaragoza o Valencia siguen cotizando según lo que ingresan para poder tener papeles, que el problema aquí es esa imposición de un mínimo. No la entienden, además, porque "los papeles te los da el Gobierno de España, no el de Euskadi". "Nos exigen algo que no podemos pagar y que en otros sitios no pasa". Boudaaoui cuenta que SOS Racismo tuvo una reunión en la Oficina de Extranjería, en la que "se limitaron a decir que ellos no hacen las leyes".

"Ahora están denegando los papeles a todos, no nos los quieren dar", afirma Khatim. "Si a los tres años no cotizamos el dinero que nos exigen, nos quedamos sin ellos y volvemos a la clandestinidad", añade. Frente a la Oficina de Extranjería en febrero, denunciaron que "les empujan" a ella. Según Boudaaoui, están buscando documentos que demuestren que en otras comunidades autónomas los manteros cotizan según sus ingresos: "Aquí ahora se ha impuesto el salario mínimo interprofesional y no llegan. Deberían cotizar como en otros sitios, según sus ingresos, pero no esa cantidad porque, sencillamente, no es posible". 

Los manteros rondan el centenar en Bizkaia, de los cuales la mitad son senegaleses que, como Baba, llevan años viviendo de lo que venden. Hasta ahora cotizaban como autónomos a la Seguridad Social unos 200 euros mensuales, que les permitía obtener la tarjeta de residencia por un año y luego renovarla por dos. Si no llegan a esa base, no podrán renovar los papeles después de esos tres años. 

Según Mbolo Mooye Doole, la nueva ley es "discriminatoria": "Los papeles nos permiten, simplemente, movernos sin miedo, buscar trabajo para vivir del sudor de nuestra frente y nos protegen, en cierta medida, de la explotación salvaje que sufren 'los sin papeles' por culpa de una Ley de Extranjería discriminatoria y racista que nos entrega al mundo oscuro de la economía sumergida, sin derechos, sin apoyo legal y sin futuro".

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