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España busca batir todas las previsiones de crecimiento en 2026 y liderar las economías
Los whatsapps entre Feijóo y Mazón reflejan su intento de controlar el relato de la dana
Opinión - 'El año 2025 será recordado por...', por Rosa M. Artal

El año 2025 será recordado por...

Mazón al comienzo de su comparecencia en la comisión de la dana del Congreso
2 de enero de 2026 21:46 h

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Los cambios de fecha en el calendario no son más que un convencionalismo, quizás para marcar finales y principios tácticos de etapa que siempre anima más a recorrerlos que la larga carrera interminable. Lo cierto es que el PP y sus secuaces siguen exactamente igual que el año pasado. Desde el primer día de este a estrenar. No te puedes acercar a los medios ni a las redes sociales sin recibir un sopapo de sus tácticas, nuevas raciones de vergüenza ajena.

Cuca Gamarra dice: “Es imposible resumir todos los casos, tramas y corrupción de este Gobierno. 2025 es el año que ha demostrado que el sanchismo no se corrompió con el poder, sino que llegó al poder ya corrompido y para adueñarse del Estado. Hay que regenerar y limpiar todo lo que han manchado”.

Y para esa encomiable labor, apoya al amigo del capo del narcotráfico gallego, al encubridor de Mazón, al mentiroso compulsivo, presidente de un partido al que le quedan una treintena de juicios por corrupción pendientes y, entre ellos, las cloacas del Estado contra los rivales políticos que en cualquier país democrático hubiera supuesto poner en manos de una gestora el partido para su regeneración, del PP de los fiascos de gestión con trágicos balances: impunes, además. Entre insulto e insulto, Alberto Núñez Feijóo se siente capacitado para la labor: “Que 2026 nos regale calma y claridad. Ojalá el nuevo año nos devuelva la confianza en el esfuerzo, en la honestidad y en que las cosas se pueden hacer mejor”. Precisamente él, lo dice.

También parece contar con Junts y su Puigdemont al frente, a quien rescata del paredón -que largamente le ofrecieron- para mantener un “contacto fluido y respetuoso” a ver si presentan juntos una moción de censura. Sus medios lo cuentan sin sonrojarse siquiera. Con el PP no toca. Solo tragar y apoyar lo que manden.

Se apunta El Mundo, claro, entre encuesta y encuesta donde sus consultados coinciden plenamente con sus objetivos político/mediáticos. Y así escriben: “El 2025 será recordado por la particularidad de que un gran número de ciudadanos han tolerado como normal el comportamiento obsceno en el poder de dirigentes como Sánchez o Trump”.

Puro trumpismo, precisamente, el del PP y sus compinches.

Muy activa también Dolors Monserrat, la activista del PP en la UE. Mintiendo a saco sobre el desastre que dice es España gobernada por Sánchez, el día que la presidenta von der Leyen -a la sazón del PPE también- “felicita a España y Sánchez por su ”satisfactoria“ gestión de los fondos europeos y su gran marcha económica siendo la economía que más crece del mundo”.

En efecto, 2025 pasará a la historia -si sigue habiendo historia verídica que contar sin las manipulaciones al uso- como aquel año en el que un gran número de ciudadanos han tolerado como normales una serie de comportamientos obscenos. El año de las mentiras de la Dana, de los incendios sin bomberos y hasta con toreros, el de los graves fallos en el cribado del cáncer de mama, el ya habitual desprecio a las víctimas de las tragedias generadas en su comunidades porque les estropean el relato, la mentira elevada al máximo. El año de la intensificación en la campaña de descrédito institucional y personal del presidente del gobierno español por parte de una recua de golpistas de los que, el menos tiznado de ellos, dejaría en olor de santidad a Al Capone.

Y en ese contexto, 2025 será recordado como el año en el que el fiscal general del Estado fue condenado sin pruebas por el Tribunal Supremo por un delito de revelación de secretos. Datos del demandante: el novio de la presidenta de Madrid, acusado de varios delitos, fiscales, de falsedad documental y corrupción en los negocios. Y en el que el coro de amplificación alabó la labor de ese tribunal. Ese que ni ocultó algunas de sus actuaciones impúdicas al menos y amparó la mentira declarada del jefe de gabinete de Ayuso.

El mismo año, en el que la novia de Alberto “Quirón” despotricó sin descanso del Gobierno, al que se cree equiparada, mientras seguía la absoluta y muy sospecha impunidad de sus actuaciones. El trasvase de pacientes de la sanidad pública y los sobrepagos escandalosos a la empresa en la que su pareja figura con una identidad falsa -Alberto Burnet González- como “Director de Proyectos, Servicios Centrales” en el correo corporativo. El año en el que su juicio sigue pendiente, lo mismo que los informes de la UCO tan diligente y veloz en otros sumarios -el del García Ortiz sin ir más lejos-. Ese año que pasará a la historia por el pestazo que tales actuaciones desprenden a kilómetros de distancia. Y por la soltura con la que se los echa a la espalda Ayuso.

Ha sido también el año de la unilateralidad de los insultos (llamados con cuajo infinito “polarización”) en la que altos miembros del Partido Popular han calificado a Pedro Sánchez -en breve síntesis incompleta- de: corrupto, jefe de corruptos, dictador, psicópata, hijo de puta, okupa de la Moncloa, galgo de Paiporta, golpista, tahúr, trilero, mentiroso, autócrata, chantajista, capullo, e ilegítimo desde el primer día.

2025 pasará a la historia también por el emplasto de Ábalos y Cerdán en el PSOE, tan altos cargos para ser secretarios de organización del partido, que rompía con sospechas fundadas lo que hasta ese momento era un completo lawfare de libro. Y que le ha hecho un daño inmenso. Aunque la proporción de delitos reales de corrupción la lidera con creces el Partido Popular. Un 40% el PP, frente a un 16% del PSOE, la judicializada a finales de 2025.

Ese año en el que los procesos judiciales del PP, precisamente, se diluían en la nada de las investigaciones lentas, sin ninguna publicidad. Algunos casos de una envergadura máxima como el de Montoro, con una Hacienda privada dentro de la pública para amañar leyes a favor de los clientes, según la investigación preliminar. Y que no existen para el PP cuando mira corrupciones. Como será que la cadena de la manipulación por antonomasia, Telemadrid, se ha llevado a sus infumables tertulias como experta en corrupción (de otros), a María Dolores de Cospedal, pringada ella hasta las pestañas por sus andanzas con Villarejo, que también andan por ignotos cajones de los tribunales.

2025 será recordado como el año en el que volvieron a ser asesinadas por sus parejas o exparejas, 46 mujeres, tras el brutal repunte del machismo. Y el de los casos de agresiones sexuales de indeseables sujetos de todos los partidos, prácticamente. O el que la vida humana carece de valor para los deshumanizados fascistas si no tiene el color y la procedencia adecuada para sus parámetros, o el sexo incluso.

Muchos más asuntos marcan este año que termina, con el ascenso de la ultraderecha, incluso la que come al independentismo de derechas catalán. En el que, tras el fiasco de Guardiola en Extremadura, que en lugar de liberarse de Vox ha duplicado los escaños del partido ultra, el PP ya habla de entendimiento y los medios de “normalización”.

También será recordado por la desintegración de la izquierda a la izquierda del PSOE, que no acepta como vital el peligro que corre este país y esta sociedad. Es real y no admite matices en su combate. Que nos están vendiendo la sanidad, los colegios, las universidades, y van en ataque frontal contra las pensiones.

Un año en el que tampoco se arregló el problema de la vivienda en España. Ni se acabó realmente con el genocidio que Israel perpetra contra los palestinos. Ni el embargo de armas y el boicot a los asesinos, porque el mercado tiene reglas que están por encima de la vida y la muerte. Son las reglas del sistema impuesto, que van a más y que hasta se vota en las urnas, sin enterarse de la letra pequeña no escrita. Porque, por supuesto que 2025 también pasará a la historia por la conversión de Estados Unidos en un país fascista -lean a este protagonista de esa historia, quizás mejor: víctima- por un Donald Trump que ha cambiado todas las reglas en su provecho, con la tibieza insultante de la Unión Europea.

Y en el centro del círculo universal cada pueblo, cada individuo. Esos que mayoritariamente se informan por titulares sin texto, a menudo falsos, por tertulias interesadas, que se cansan de leer argumentos largos, que combate la información como hacen -desde dentro y fuera de la RTVE- los rivales de la pública, ahora que espabila y cuenta a los ciudadanos lo que necesitan saber en verdad. Y en la que un nuevo resumen del año de Carlos del Amor y todo su equipo nos ha ofrecido la brillantez que debe guiar a la televisión pública. Año de bulos. Y de contrastes.

De fuertes contrastes también, sí. Aun con los brillos de la nochevieja, la presentadora que se desnuda para las uvas en la noche gélida como principal atractivo, lo hizo también para mostrar su pensamiento. Leo que dijo que el 2026 “se va a vivir un momento único: un eclipse total de sol y que es un ”reinicio“ según la numerología que hay que aprovechar para el crecimiento personal”. Estas prioridades en alguien que ocupa el prime time del tránsito del año, me han dejado doblemente preocupada. Aunque sería tan fácil darle la vuelta. Hay gente que tiene ganas de hacerlo.

O no. Y ya que hablamos del tiempo, recordemos aquello de Víctor Hugo en Los miserables: “Incluso la noche más oscura termina cuando amanece y sale el sol”. Aunque lo oculten las nubes, está ahí.

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