Estimado Mariano

La ministra de Sanidad, Ana Mato, junta a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. / Efe

Créeme, yo te comprendo y entiendo tu dilema con esta crisis del ébola que parecía nada y mira en qué lío monumental ha derivado. Ya sé que estabas muy ocupado arreglando el parón de la eurozona ahora que ya habías arreglado la crisis en España. No tienes tiempo para estos asuntos tan engorrosos y algo prosaicos de la política local. Explicarle a Angela Merkel qué debe hacer para evitar que Alemania entre en recesión y vuelva a un crecimiento tan vigoroso como el español supone una tarea absorbente. No te digo nada ilustrar a dos tipos tan parados y grises como Hollande o a Matteo Renzi sobre cómo hacer reformas estructurales con liderazgo y dejar el país niquelado.

También comprendo las derivadas políticas del asunto del ébola. Sé que para ti Ana Mato representa un ejemplo. La has mantenido en el Gobierno contra viento y confeti como una señal para el propio Partido Popular. El líder no deja abandonado a uno de los suyos cuando las cosas se tuercen y cambia el viento. Tú no eres como Esperanza Aguirre, que ajusticia en la plaza a quien sea para salvarse ella. Tú eres un hombre de partido y sabes cuidar de los tuyos. Además, está el detalle no menor de que, si ahora la cesas a ella, el siguiente en la cadena de mando eres tú y ya no queda nadie a quien entregar a los leones. También me consta que a ti te gusta más dejar que se vayan abrasando solos, como Gallardón, hasta que parezca que les haces un favor aceptándoles la dimisión.

Sé también que estamos a meses de unas autonómicas y municipales y tú gobiernas pensando sobre todo en los tuyos y en tus votantes. Aquellos que no te votamos te resultamos bastante prescindibles y un poco irrelevantes. Lo que opinemos te preocupa más bien poco. Entiendo que en ese escenario no conviene andar jugando con las crisis de Gobierno, o decirle al presidente de la Comunidad de Madrid que cese a su consejero de Sanidad por refundar la Santa Inquisición para quemar en público a la enferma y a cualquiera que se atreva a cuestionar lo bien que se ha hecho todo. Él es médico y tiene la vida resuelta, no tiene por qué aguantar estas tonterías. A ver si os enteráis.

Yo comprendo todo eso y más, estimado presidente. La política es complicada y tiene sus tiempos, pero a veces hay cosas que no queda más remedio que hacer; incluso en política. No se puede premiar la lealtad y la incompetencia a la vez. Sienta malos ejemplos y se acaba pagando tarde o temprano. Hay que elegir. La crisis del ébola se ha gestionado tan mal que deberías hacer algo, aparte de pasarle el marrón a Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidenta Maravilla. Ana Mato ha acreditado una falta de preparación tan apabullante para ser ministra y el consejero de sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, una falta de humanidad tan estremecedora que cabe la posibilidad de que incluso muchos de tus votantes crean firmemente que se lo han ganado a pulso. Alguien tiene que asumir alguna responsabilidad por algo alguna vez y ser del PP ya no es un eximente universal. Si no lo haces por los que no te votamos, hazlo al menos por aquellos que sí te votaron para que estas cosas no pasasen.

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