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El resto de partidos critican el silencio de Pedro Sánchez en el inicio de las consultas con Felipe VI

Los dirigentes políticos que han acudido a la primera jornada de recepciones en la Zarzuela lamentan que el PSOE no haya hablado con nadie sobre la investidura

El jueves se reúnen con el jefe del Estado los representantes catalanes y los de las cinco principales formaciones del Congreso

Oramas cierra la puerta a una investidura en segunda votación con su abstención mientras UPN sí la acepta, pero a cambio del Gobierno de Navarra

El Rey finaliza mañana la ronda de consultas para la investidura comenzando con Junts y cerrando con Pedro Sánchez

Felipe VI y Pedro Sánchez conversan en una imagen de archivo.

La unanimidad ha dominado este miércoles la primera jornada de la ronda de consultas del jefe del Estado, Felipe de Borbón, para sondear las posiciones de los diferentes partidos con representación parlamentaria ante una futura votación de investidura. No todos los dirigentes han coincidido, ni mucho menos, en qué opción prefieren. Pero sí han reprochado a Pedro Sánchez que un mes y una semana después de ganar las elecciones generales y con las visitas al Palacio de la Zarzuela en marcha, todavía nadie del PSOE se haya puesto en contacto con ellos para iniciar las conversaciones necesarias para buscar los votos que le permitan ser reelegido presidente del Gobierno.

Sánchez recibió en la Moncloa a los dirigentes de los grandes partidos (PP, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox) una semana después de las elecciones generales del 28 de abril. Con Pablo Iglesias, calificado por el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, como su "socio preferente", quedó en hablar tras las elecciones del 26 de mayo. Pero esa conversación no se ha producido. Ni ninguna otra, según las declaraciones públicas de los diferentes dirigentes.

"Nunca en democracia había pasado algo así", lamentaba la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, la dirigente que ha acudido a ver a Felipe VI que más legislaturas suma en el Congreso y, por tanto, que más negociaciones de investidura ha vivido. Oramas resume un sentir general entre los dirigentes de los partidos que, aunque minoritarios, pueden ser clave en una legislatura tan fragmentada y en la que el candidato a presidente solo tiene 123 diputados.

Antes que la diputada canaria habían desfilado por la sala de prensa del Congreso José María Mazón (PRC), Joan Baldoví (Compromís), Juan López de Uralde (Equo) y Javier Esparza (UPN). Todos ellos han coincidido en que el PSOE está en silencio.

Mazón ha señalado que Sánchez ha llamado al secretario general de su partido, Miguel Ángel Revilla, para felicitarle por los resultados. Quedaron en hablar, según esta versión, pero eso no ha ocurrido. Más contudente ha sido Baldoví, cuyo partido negocia en la Comunidad Valenciana reeditar el Gobierno con el PSOE y Podemos.
"Si no hay negociación, no habrá voto a Pedro Sánchez", ha señalado, para añadir: "Sería una falta de respeto a los ciudadanos si se pretendiera que le apoyáramos sin negociación. Sería faltar a la más mínima regla de la cortesía y el respeto".

Garzón teme que Sánchez prefiera a Ciudadanos

También ha sido muy contundente el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, quien ha advertido a Pedro Sánchez de que el silencio del PSOE "apunta a un tipo de negociación basada en el chantaje". "No vamos a tolerar una negociación basada en el chantaje", ha asegurado.

Garzón ha dicho que espera "que el PSOE llame a los diferentes actores" o que explique "cómo va a gobernar con 123 diputados". Y ha añadido: "La pelota está en el tejado del PSOE, que es quien ganó las elecciones. Tiene que comenzar las negociaciones. Lo podía haber hecho con anterioridad a las consultas con el ciudadano Felipe de Borbón".

El portavoz adjunto de Unidas Podemos ha deslizado cuál es el motivo, en su opinión, del silencio del PSOE. "Es un indicador de que están tomando un tiempo razonable para ver si se abren otras opciones", ha dicho, en referencia a la opción de que Ciudadanos se abra a apoyar a Sánchez de alguna manera, pese a que Albert Rivera firmó ante notario que no lo haría.

El no de Ciudadanos y sus 57 diputados deja solo una opción a Sánchez: ser investido con los votos del ala progresista del Congreso, lo que incluye a Unidas Podemos y Compromís. Pero también al PNV. Y aún así, los números no acaban de cuadrar del todo. La decisión de la Mesa del Congreso de mantener la mayoría absoluta en 176 diputados obliga a una investidura en segunda votación que solo sería posible con la abstención (o el voto favorable) de ERC y JxC. Una opción hoy por hoy complicada.

A Sánchez se le ha abierto una posible alternativa: la abstención de UPN (dos diputados). José Javier Esparza ha comprometido su posición a cambio de recuperar el Gobierno foral, que ha estado en manos de Geroa Bai estos últimos cuatro años. Esta misma semana, el PSOE ya había dado órdenes a su dirección en Navarra para que renunciaran a intentar una investidura de María Chivite apoyada en nacionalistas, Podemos e IU. Para ello es necesaria la abstención de Bildu.

Si Chivite renuncia, algo que todavía no ha ocurrido, se asoma la opción del apoyo de UPN vía abstención. La votación sería 173 síes frente a 172 noes si ERC sustituye a Oriol Junqueras cuando recoja el acta de eurodiputado. Pero si el PSN se mantiene en su intención de buscar un acuerdo en la comunidad foral, las opciones de Sánchez disminuyen mucho porque la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas zanjaba la cuestión, al menos de momento. Sus dos diputados no apoyarán ni se abstendrán en una votación que se base en ningún acuerdo, ya sea de gobierno o programático, que incluya a Podemos. La línea roja es tan fuerte que Oramas ha dicho preferir la repetición electoral.

Así las cosas, la única la opción para el PSOE en estos momentos pasa por un Gobierno progresista. "Lo adecuado sería llamarnos a nosotros si realmente somos sus socios prioritarios", decía Garzón este miércoles. "Y debería haber una representación proporcional de las partes" en el futuro Gobierno, zanjaba.

Esta será la posición que lleve el jueves el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, a su visita a la Zarzuela. En Podemos tienen claro, muy claro, que solo hay dos caminos: gobierno de coalición o voto en contra a la investidura de Sánchez. Así lo han declarado por todos los medios tanto Iglesias como el resto de portavoces del partido desde que se convocaran las elecciones generales. Y así se lo trasladará a Felipe de Borbón.

Pero la posición en IU no está tan clara. Hay voces en la coalición que reclaman rebajar el tono y que no quieren oír hablar de repetición electoral bajo ningún concepto. El propio Garzón, en su comparecencia ante los periodistas en el Congreso, evitaba responder a los futuribles sobre la votación de sus diputados ante una hipotética investidura en solitario de Pedro Sánchez y recordaba que en IU este tipo de decisiones se toman "en órganos muy numerosos" y que, en este caso concreto, debería pasar además por una consulta la militancia.

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