“Pedro Sánchez, hijo de puta”: cuando la oposición normaliza el insulto en política
Una concejala del PP de un municipio valenciano de 128 habitantes cogió este domingo su coche, recorrió los 50 kilómetros que la separaban de Teruel, entró a un mitin del PSOE y, cuando el presidente del Gobierno y líder socialista iba a tomar la palabra, lanzó un grito que se ha hecho común en la vida de Pedro Sánchez: “¡Hijo de puta!”. La deshumanización del jefe del Ejecutivo ha calado en buena parte de la sociedad. Pero la oposición ha normalizado tanto el insulto que, lejos de condenarlo inmediatamente, intenta sacar rédito de ello.
La primera reacción del PP al incidente de Teruel no fue la de condenar los hechos protagonizados por una persona con una relevancia política muy limitada. La primera reacción del primer partido de España en número de votos fue la de justificar a Belén Navarro y sostener que su acción es asimilable a la de la mayoría social
“Ha expresado de manera espontánea su opinión política sobre la actuación del actual presidente del Gobierno”, apuntaron el domingo a elDiario.es fuentes del PP valenciano. “Es cierto que las formas pueden ser discutibles y siempre es deseable un debate público respetuoso”, concedieron, para concluir: “Pero no puede obviarse el fondo de la cuestión: hay un malestar social real y creciente que no puede despacharse con gestos de sorpresa o victimismo”.
Para el PP valenciano la reacción del presidente cuando recibe un insulto a gritos en uno de sus mítines es, por tanto, “victimismo”. Es decir, “considerarse víctima o hacerse pasar por tal” cuando no corresponde.
La dirección nacional del partido mantuvo el silencio sobre el incidente durante horas. La primera reacción desde el equipo del líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, llegó a las dos de la tarde del lunes en forma de mensaje de whatsapp para, lejos de lamentar el incidente, intentar asimilar al PSOE con su propio comportamiento. Lo hicieron a partir de una noticia del digital esdiario.com titulada “La madre de una diputada del PSOE amenaza al alcalde de Algemesí: 'tus familiares deberían estar muertos” y publicada en el verano de 2025.
De “me gusta la fruta” a “galgo de Paiporta”
El PP y sus dirigentes optaron por el silencio ante el insulto espetado al presidente del Gobierno por una de sus concejalas. Ella misma pidió perdón y dijo que gritó unas “palabras espontáneas”, pese a la premeditación de acudir como público a un mitin de un partido rival.
Feijóo no pudo escaparse de los periodistas en el Congreso. Después de comparecer ante la comisión de investigación de la dana, fue preguntado expresamente si “condena” los insultos. Su respuesta: “Por supuesto”. Y ya.
Y es que unos minutos antes, el propio Feijóo había ridiculizado a Sánchez por haber “salido corriendo” de Paiporta, según sus propias palabras, durante una visita a uno de los municipios más afectados por la dana de 2024. “Después de una agresión”, como le recordó el diputado de Podemos Javier Sánchez Serna, quien le interrogaba en ese momento.
Las palabras de Feijóo sobre Paiporta no son nuevas. De hecho, en el PP suelen referirse en público a Sánchez como “el galgo de Paiporta”, normalmente entre risas y aplausos del público asistente. En el mismo sentido, a la ministra Diana Morant se refieren como “caniche de Gandia” o a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, como “ratonera de Valencia”.
Es parte de la estrategia de deshumanización del rival que el PP puso en marcha contra el Gobierno. En un primer momento, el principal objetivo de la derecha y sus terminales mediáticas fue Podemos, con Pablo Iglesias e Irene Montero como dianas favoritas de todo tipo de insultos. A Iglesias, por ejemplo, le acusaron de ser hijo “de un terrorista”, mientras a Montero la ridiculizaron por haber trabajado en una gran superficie durante su época de estudiante. Pero el ejemplo más palmario y agresivo fue el acoso directo, continuo y durante un largo año que ambos dirigentes sufrieron en su propia casa, donde vivían tres niños de muy corta edad. Y ante la pasividad policial y judicial. Pero también política. Fueron muchos en el PP los que no solo callaron, sino que justificaron lo ocurrido solo porque la diana era Pablo Iglesias.
Tras la salida del fundador de Podemos de la primera línea y la marcha de Montero a Europa el foco se fue centrando en el líder socialista. Casi todo el fuego desde las elecciones de 2023 se ha centrado en Pedro Sánchez y sus ministros. Al PP también le costó condenar los ataques a las sedes del PSOE que se dieron el año pasado y en octubre tumbaron una moción al respecto en el Senado.
Fieles al principio de transposición de la propaganda, en el PP niegan la mayor y dicen ser ellos las víctimas. La portavoz del PP, Ester Muñoz, dijo sentirse “deshumanizada” por no asumir el genocidio de Gaza como una realidad mientras ridiculizó lo ocurrido con Sánchez en Paiporta.
El punto de inflexión fueron esas elecciones de 2023, que Feijóo ganó por poco. Tan poco, que no logró los apoyos para gobernar. Sánchez sí. Y la derecha no se lo perdona. Aquella fue la campaña del “que te vote Txapote” enarbolado por Isabel Díaz Ayuso y que Feijóo acabó copiando. “Sánchez hijo de puta”, “Sánchez, cabrón” o “traidor” se convirtieron en habituales en actos oficiales como el desfile del 12 de octubre.
El tono ha sido ascendente. Durante la investidura de Sánchez, el entonces candidato del PSOE se refirió desde la tribuna de oradores del Congreso a la pareja de Ayuso, sin citarlo expresamente. La presidenta de Madrid, presente en la tribuna de invitados, espetó un cristalino “hijo de puta” que, después, su equipo de escribas comandado por Miguel Ángel Rodríguez transmutó en “me gusta la fruta”.
El PP de Madrid ha hecho merchandising de ese “me gusta la fruta”. Ayuso llegó a repartir cestos de fruta como premio durante una cena de navidad a la que estaba invitado un Feijóo que todavía no había culminado la metamorfosis, física y psicológica, que ha experimentado desde su aterrizaje en la política nacional.
Aquel insulto de Ayuso se ha convertido en un meme que se repite de forma inopinada y en cualquier contexto. Fiestas populares, conciertos o eventos de 'youtubers' huidos a Andorra para no pagar impuestos son interrumpidos en algún momento por un “Pedro Sánchez, hijo de puta” al que no se añade componente político alguno.
Es puro odio, y el PP no solo no lo condena, sino que lo azuza. Ocurrió después de que LaLiga denunciara esos cánticos en dos partidos de Primera. “Cuando alguien grita Pedro Sánchez, ya hay tres palabras que resuenan en todas nuestras cabezas”, respondió el portavoz del PP de Ayuso, Carlos Díaz-Pache.
El PP de Aragón usó la misma justificación después de que el Pregón de las fiestas de Huesca fuera interrumpido con los mismos gritos, y azuzados por las autoridades autonómicas. “Es el hit del verano”, replicaron ufanos.
Este domingo, ante el “hijo de puta” que le profirió la concejala del PP, Sánchez se limitó a replicar: “Quien insulta son aquellos que no tienen argumentos”.
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