Hallan en Norfolk un estandarte de jabalí y un carnyx completo, la trompeta de guerra celta que hizo temblar a los ejércitos de Roma
El sonido rasgaba el aire húmedo del amanecer. Las bocas metálicas se alzaban sobre los escudos y los cuerpos tensos, lanzando notas broncas que hacían temblar el suelo. Los celtas empujaban sus filas al compás de esas trompetas de guerra verticales, y el eco se mezclaba con el galope y los gritos. El enemigo, atrapado por aquel estrépito, vacilaba. Cada golpe de aire dentro del tubo era una orden y una amenaza, el anuncio de una carga que no daba ningún respiro.
Un hallazgo en Norfolk reúne piezas bélicas enterradas hace 2.000 años
Un equipo de arqueólogos descubrió en Norfolk un depósito ritual de la Edad del Hierro con un carnyx celta completo y un estandarte de jabalí, hallazgo considerado único por su estado de conservación y por la rareza de ambos objetos. La excavación, dirigida por Peter Crawley para la empresa Pre-Construct Archaeology, se desarrolló en un terreno próximo a Thetford y sacó a la luz un conjunto de piezas militares enterradas hace unos 2.000 años.
El descubrimiento incluyó además cinco umbos de escudo y un objeto de hierro de función indeterminada. La combinación del carnyx y el estandarte, nunca antes documentada en suelo británico, convierte el hallazgo en un referente arqueológico para el estudio del armamento y los rituales celtas.
El estandarte, una cabeza de jabalí fabricada en lámina de bronce, tenía la función de servir como punto de reunión para las tropas en combate. Sostenido en alto, representaba un símbolo de fuerza y resistencia. Según el doctor Fraser Hunter, conservador de la Edad del Hierro en los Museos Nacionales de Escocia, el animal encarnaba la ferocidad que los guerreros deseaban imitar: “Eran animales muy feroces a los que enfrentarse en la caza, por lo que la simbología del jabalí tiene mucho que ver con su fuerza, un adversario muy apropiado en la batalla”.
El instrumento conserva detalles que permiten conocer cómo fue construido
El conjunto de Norfolk conserva la forma del hocico, las orejas colgantes y la estructura laminar, elementos que permiten reconstruir su aspecto original con un grado de precisión poco común. Con ello se abre una nueva vía de estudio sobre los estandartes como emblemas de cohesión militar y de identidad tribal.
El carnyx, por su parte, muestra un nivel de integridad sin precedentes. Jonathan Carr, conservador del Museo de Norfolk, explica que la pieza está compuesta por finas láminas de metal que, tras dos milenios bajo tierra, se han vuelto extremadamente quebradizas. Aun así, el instrumento conserva su tubo, su boquilla y la campana con forma de cabeza de animal.
Carr destaca un pequeño detalle, un ojo minúsculo en el extremo de la campana, que ilustra la minuciosidad de su fabricación. Este elemento, dice, simboliza el milagro de su preservación. La rareza de encontrar un ejemplar completo convierte al carnyx de Norfolk en el más importante de los tres conocidos en Gran Bretaña.
Los objetos se vinculan a la comunidad que se enfrentó a Roma en Britania
El conjunto apareció en el territorio de los icenos, la tribu celta que en el siglo I d.C. protagonizó una rebelión contra Roma bajo el liderazgo de la reina Boudica. Los especialistas creen que los objetos fueron enterrados entre el 50 a.C. y el 50 d.C., posiblemente como ofrenda ritual. La relación con los icenos se refuerza por la localización del hallazgo en Anglia Oriental, donde se concentraban los asentamientos de esta comunidad. El descubrimiento aporta, por tanto, un testimonio directo de su cultura material y de su manera de representar el poder y la guerra en los años previos a la romanización.
El proceso de conservación ha exigido medidas delicadas. Las piezas fueron extraídas en un solo bloque de tierra para mantener su posición original y se sometieron a escaneos que permitieron registrar la ubicación exacta de cada elemento antes de comenzar la limpieza. Historic England, el Servicio de Museos de Norfolk, Pre-Construct Archaeology y el Museo Nacional de Escocia colaboran en la investigación y restauración del conjunto.
Aún debe celebrarse una audiencia judicial para determinar si el hallazgo será declarado tesoro según la ley británica. Tim Pestell, conservador senior de arqueología en el Servicio de Museos de Norfolk, considera que este hallazgo ofrece una oportunidad única para entender cómo se enterraron estos objetos y qué papel tuvieron en la historia de la región. Con ello, el pasado de Norfolk recupera una de sus voces más antiguas, la que se escuchaba en los campos de batalla al sonido del carnyx.
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