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Rivera e Iglesias vuelven a cabalgar juntos

Podemos y Ciudadanos proponen un sistema representativo que le dé más peso a las grandes ciudades, que es donde, claro los dos son más fuertes

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Albert Rivera y Pablo Iglesias. EFE/Emilio Naranjo

Albert Rivera y Pablo Iglesias. EFE/Emilio Naranjo

El año político se abre con una novedad de interés. Los dos partidos “nuevos” que vinieron para cambiarlo todo y que hasta ahora se han afanado en bloquearse uno al otro todo lo que han podido, estrenan estrategia conjunta. Podemos y Ciudadanos, Ciudadanos y Podemos parecen haber decidido que a los dos les interesa recuperar el eje nuevo-viejo en la política española para salir beneficiados frente al PP y al PSOE, ambos en caída según la última encuesta del CIS.

El 27 de noviembre de 2015, Pablo Iglesias y Albert Rivera protagonizaron un famoso debate electoral ante cientos de jóvenes en la Universidad moderado por Carlos Alsina y al que no fueron ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez. Aquella fue la imagen de la nueva política en España. Dos partidos recién llegados que desestabilizaron el sistema. Una sacudida que era muy necesaria. Iglesias y Rivera tuvieron también aquellos meses dos cara a cara con Évole en la Sexta, pero poco a poco, las relaciones entre ambos se fueron agriando y han tenido momentos de enfrentamiento durísimo en el Congreso que ensombrecieron su imagen de renovación.

Podemos bloqueó el pacto PSOE-Ciudadanos que hubiera jubilado a Rajoy y Rivera acabó firmando 6 meses después otro acuerdo de investidura con el PP que salió adelante con la abstención de un PSOE roto por la mitad. El pacto PP-Ciudadanos vive ahora momentos de máxima tensión ante el empuje naranja y el intento de frente común PSOE-Podemos del verano pasado no pasó de un par de fotos y wasaps.

Así que Pablo Iglesias y Albert Rivera se volvieron a llamar hace unos días por teléfono y parecen haber olvidado las cuentas pendientes para intentar ponerse de acuerdo en algunos proyectos de ley que buscan sobre todo poner en dificultades a Rajoy y a Sánchez porque las posibilidades de que se aprueben son mínimas.

El primero de ellos es la reforma de la Ley Electoral. Al grito imbatible de “todos los votos tienen que valer lo mismo”, Podemos y Ciudadanos proponen un sistema representativo que le dé más peso a las grandes ciudades, que es donde, claro los dos son más fuertes. Se olvidan de que el actual sistema se hizo así, sobrerrepresentando a las provincias más pequeñas para no dejar todo el poder centralizado en lo que votaran Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia. Es cierto que PP y PSOE han rentabilizado así su implantación en las zonas más rurales pero los grandes beneficiados del sistema electoral español han sido también los partidos nacionalistas. Podemos quiere aprovechar además para incluir en la reforma el voto a los 16 años, que es su gran caladero, aunque hasta ahora Ciudadanos siempre lo ha rechazado.

El PP y el PSOE aseguran públicamente que están dispuestos a debatir la reforma de la ley electoral, pero es evidente que no aceptaran cambios que pueden acabar perjudicándoles y más en un momento de debilidad como el que están atravesando. Si esto es así, Podemos y Ciudadanos tienen hecha la acusación: los viejos partidos inmovilistas no quieren cambiar el sistema que les beneficia.

Hace dos años fue Rivera el que se puso a rebufo de Iglesias que iba disparado y ahora es en Podemos en donde reconocen que pegarse estratégicamente a un Ciudadanos crecido en las encuestas puede reactivar el voto a la nueva política. De todas formas, los dos deberían tener en cuenta que a ambos les han salido bastantes canas en estos dos años tan duros para todos y que ya no son aquellos dos chavales tan majos que aparecieron en mangas de camisa en televisión. Los dos empiezan a tener mochila.

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