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El machismo y su lapidación virtual

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Funeral de Tiziana Cantone en Napoles. | EFE

Funeral de Tiziana Cantone en Nápoles, Italia. EFE

El machismo puede matar a una mujer con piedras o con píxeles, da igual, pues lo que mata no son los golpes, sino la mirada de una sociedad que siempre cierra los ojos ante la desigualdad y la violencia de género mientras estas suceden, y sólo los abre para mirar los cuerpos de las mujeres ya asesinadas.

Dominar el espacio privado con la violencia y ser dueño del público con el uso del reconocimiento, la crítica y la discriminación, es uno de los instrumentos más poderosos del machismo al permitir, por un lado, condicionar la realidad para que transcurra tal y como está previsto, y por otro, dar significado para que determinados hechos aislados alcancen un sentido que permita consolidar el orden establecido. Es lo que ha ocurrido en Italia.

Un hombre, después de acabar su relación de noviazgo, decide mostrar a través de las redes un video en el que aparece su exnovia realizando una serie de conductas de carácter sexual. Y lo hace porque sabe que la decisión de mostrarlo no iba a tener apenas consecuencias sobre él, mientras que sí las tendría sobre ella, que sería humillada, criticada y atacada a partir de esas imágenes.

Y no se equivocó, la mujer tuvo que dejar su trabajo, trasladarse a otra ciudad,  intentar cambiar su identidad… derrotada por la violencia verbal que una gran parte de Italia lanzó sobre ella. En cambio él, ha sido justificado y apoyado de diferentes formas, lógicamente no por todo el mundo, pero sí por un número suficiente de personas como para sentirse reforzado en lo realizado, así como para consolidar las ideas y valores que llevan a actuar de ese modo.

No cabe duda de que la idea del suicidio de Tiziana surge de la conducta del exnovio al publicar el video, pero quien en realidad termina empujándola hasta cometerlo es la propia sociedad machista, que desde su hipocresía y su pasividad ante la realidad del machismo y sus violencias hace posible que esas imágenes se conviertan en una crítica pública y en violencia hacia ella, y no contra él.

Si el novio hubiera mostrado un vídeo de la mujer leyendo o realizando cualquier conducta que no afectara la reputación que la cultura ha impuesto a las mujeres, aún formando parte de la intimidad de la relación, la misma sociedad no habría reaccionado en una crítica que llevara a la humillación y al suicidio. Y no es casualidad. La sociedad, desde su aparente neutralidad, es cómplice necesaria del machismo, y con su teórica distancia ante cada uno de los casos se convierte en colaboradora imprescindible de sus autores, puesto que ninguna de esas agresiones es producto de una conducta aislada, sino el resultado de todo un proceso de violencia previa.

El caso de Tiziana es muy gráfico en ese sentido, ¿ustedes creen que el novio que es capaz de mostrar un video como el subido a Internet, era un hombre que durante la relación no la controlaba, amenazaba o maltrataba? ¿Piensan que si no hubiera sido consciente del daño que le iba a producir al mostrar las imágenes lo habría hecho? ¿Consideran que si no estuviera seguro de que también la sociedad es machista en sí misma para que todo se tradujera en un ataque hacia ella, habría subido el video?

El problema no son sólo cada uno de los machistas, sino el machismo que los nutre a todos ellos.

La situación es tan clara y terrible que si hubiera sido ella la que hubiera mostrado un video para intentar humillar a su exnovio, el resultado habría sido el mismo y la humillada también habría sido ella, gracias a esa sociedad machista. Él, por el contrario, habría quedado como un “machote” y con toda la comprensión y apoyo de esa sociedad que ha empujado al suicidio a Tiziana.

No nos olvidemos, mata el machismo, los machistas tan sólo obedecen. Y el machismo es la referencia cultural de la sociedad.

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