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Los responsables de la perrera de Bormujos desmantelan la instalación

La sociedad que gestiona el centro confirma la cancelación de sus contratos con la Diputación de Sevilla y una decena de municipios de la provincia a raíz del vídeo que mostraba el pésimo estado en el que vivían los perros

La presión social y las sanciones impuestas por el Ayuntamiento y el Seprona han obligado al cierre

La Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Sevilla (SPAPS), responsable de la perrera, tiene 4.000 socios que pagan 39 euros al año. "No tienen ni idea de adónde va su dinero, es lamentable", denuncia una activista

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Los responsables de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Sevilla (SPAPS) han anunciado el desmantelamiento de la perrera de Bormujos después del cierre cautelar de 72 horas impuesto por el Ayuntamiento, las denuncias interpuestas por el Seprona, y la presión de particulares, veterinarios y asociaciones protectoras de animales de todo el país a través de las redes sociales y en las propias instalaciones durante la última semana.

El presidente de la SPAPS, el veterinario Pedro Luis Fernández, ha confirmado en declaraciones a eldiario.es/Andalucía el cierre definitivo del centro y la suspensión de los contratos que la entidad mantenía con la Diputación de Sevilla y una decena de municipios de la provincia. Fernández denuncia supuestos "insultos, amenazas y saqueos de las instalaciones" como consecuencia de la difusión de un vídeo que evidencia el execrable estado de salubridad en el que vivían los perros.

En la grabación se muestran canes hacinados en jaulas con una limpieza deficiente y en la que se acumulan heces junto a charcos de orina. Los perros sanos conviven con perros heridos, otros enfermos o desnutridos, con cachorros e incluso con un cadáver.

El responsable de la perrera sostiene que todo ha sido un montaje perpetrado por un extrabajador el día de Navidad. Según su versión, este exempleado taponó un desagüe que provocó que las instalaciones se anegaran, y después colocó un perro muerto en un chenil para realizar esta denuncia. "Aquí llegaban los perros deshechos, perros abandonados en las peores condiciones que uno se pueda imaginar, no somos responsables de su estado", sostiene Fernández. "Dicen que llevan diez años poniendo denuncias al centro, pero jamás se ha cerrado a pesar de pasar muchas inspecciones", subraya.

Esta semana, el complejo no ha pasado las inspecciones ni del Seprona ni del propio Ayuntamiento de Bormujos, que decretó el miércoles la retirada cautelar de la licencia de apertura al centro tras comprobar las malas condiciones higiénicas y sanitarias del centro y la existencia de un vertido de aguas fecales en la parcela. El partido animalista PACMA ha denunciado los hechos ante la Fiscalía de Medio Ambiente y se ha reunido con responsables de la Junta de Andalucía para pedir su intervención en el caso.

Varias protectoras de animales y particulares vaciaron la perrera a principios de esta semana. Se llevaron 150 animales que han repartido por todo el país. Aún hoy, éstos particulares y varios voluntarios de las asociaciones La Sonrisa Animal y La Cañada de los Canes hacen guardia para evitar que entren animales en el centro, según informa Claudia Ferraro, responsable de la segunda protectora.

4.000 socios en la supuesta 'protectora'

El futuro de las instalaciones de la finca Peralta, un polígono industrial en el término de Bormujos, es incierto. La Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Sevilla, responsable de este centro y una de las más antiguas del país con más de un siglo de historia, acumula alrededor de 4.000 socios que pagan 39 euros al año para su mantenimiento.

Además del supuesto centro de acogida de la finca Peralta, la sociedad mantiene un centro veterinario en la ciudad de Sevilla, e incluso ha realizado charlas educativas bajo el lema Responsabilidad en la tenencia y cuidado de los animales subvencionadas por la Fundación Affinity en 2008, según consta en la web de esta fundación. Los socios, al abonar su cuota anual, obtienen descuentos en consultas y tratamientos, explicó Fernández.

El jueves, alrededor de 50 socios de la SPAPS se reunieron en Bormujos para buscar un cambio de la Junta Directiva de la organización, aunque carecen de la fuerza necesaria para hacerlo. Según explicó Claudia Ferraro, una de las activistas presentes, los socios acordaron reclamar por vía judicial la convocatoria de una asamblea extraordinaria. "La mayoría de los socios llevan muchísimos años, tienen su cuota domiciliada y no tienen ni la más remota idea de lo que pasa en la perrera. De ahí que nada cambie, siguen contribuyendo a que se maltrate a los animales mientras piensan que están colaborando con una protectora. Es increíble y por eso es necesario que se convoque una asamblea y que todos sean informados de qué está pasando", relata Ferraro. "No tienen ni idea de adónde va su dinero, es lamentable", señala.

El presidente de la SPAPS asegura que no tiene "ningún problema" en convocar una asamblea, pero que todo tiene que hacerse "en tiempo y forma". "Si quieren un cambio en la directiva, aquí la tienen", señala Fernández, para quien el "centro de acogida" ya no tiene ningún futuro porque sin convenios con los municipios es imposible sacarlo adelante.

El partido PACMA reclama que el centro esté dirigido por animalistas con "criterios de protección animal", que se asegure la sensibilización de los ciudadanos en la tenencia de animales, que se realicen campañas de esterilización para evitar camadas indeseadas y que se promueva la adopción de animales recogidos a través de internet.

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