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Cultura & tecnología

Contra el desmantelamiento de la cultura

La Plataforma en Defensa de la Cultura convoca una manifestación "lúdica y participativa" este domingo 9 de marzo

Denuncian la falta de empatía ciudadana por culpa de las medidas restrictivas de el Gobierno

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Más de 40 asociaciones constituyen la Plataforma en Defensa de la Cultura

Más de 40 asociaciones constituyen la Plataforma en Defensa de la Cultura/ Efe

Sobran los motivos: la cultura es uno de los sectores sociales más vapuleados por los dirigentes. Este fin de semana, la encargada de resguardar el derecho común y el patrimonio ciudadano será la Plataforma en Defensa de la Cultura. Bajo el lema Todos somos cultura, más de cien asociaciones dan un "grito de auxilio" y piden acciones contra el desmantelamiento de la misma.

El próximo domingo 9 de marzo se dará el pistoletazo de salida a su lucha. Fernando Martín, organizador del evento, asegura que será "una manifestación lúdica y participativa". Asistirán importantes personalidades del cine, la música, el teatro o la literatura pero también de otros ámbitos menos atendidos como la arquitectura o la danza. Incluso tendrán su hueco los bibliotecarios y los artistas de circo. Todo para acercar las artes a los ciudadanos y para mostrar un sentimiento de cohesión. "Que se note que este tema no sólo afecta a los que viven de la cultura, sino también a los que tienen el derecho de disfrutarla", señala Martín.

Miles de personas serán las encargadas de amenizar el Paseo de Recoletos con conciertos, talleres y espectáculos. Más de 25 escenarios con actividades de todo tipo y la superación de un Premio Guinness de batería son sólo algunos de los alicientes que tendrán lugar a partir de las 11 de la mañana. "La cultura no se regala, se comparte", apunta Fernando y denuncia así las carencias en la gestión actual.

Martín defiende que hay que dar un mayor impulso a la cultura con políticas que la protejan y la promocionen como merece pues, en su opinión, "ni los medios ni las administraciones han demostrado que saben gestionarla ni fomentar sus contenidos". Aunque las leyes actuales son mucho más agresivas, se lleva despreciando la cultura desde la Transición. "Esto es del todo fundamental para que el ser humano sea libre, crítico y completo", concluye. 

Divorcio entre cultura y ciudadanía

Una de las prioridades del movimiento es demostrar que la cultura es algo más que ocio y espectáculo. "Normalmente los ciudadanos empatizan más con la marea blanca o la verde", se lamenta Fernando e indica que a veces los que pelean por la cultura son vistos como interesados que se quejan porque no reciben las prestaciones necesarias. "La gente no se siente identificada con el mundo artístico, no lo suficiente".

Para Martín la palabra clave es  "gestión". Apoyan tanto la pública como la privada, siempre que no se base en hacer negocio con la cultura. Para ello hay que repasar muchas de las líneas que se están siguiendo desde el Gobierno. Desde evitar la privatización del patrimonio humanitario y los espacios públicos, hasta recoger el testigo de nuestros vecinos europeos (Francia destina un 4% del PIB a la cultura).

Y, por supuesto, que las decisiones sean más plurales. Que los agentes culturales, los políticos y los ciudadanos aúnen sus fuerzas y ejerzan de interlocutores de las leyes. "Nadie nos ha preguntado qué nos parecía la reforma de la Propiedad Intelectual o la ley de Mecenazgo", indica Fernando. Son unas medidas unilaterales que no benefician ni a los ciudadanos ni a los profesionales, como por ejemplo la LOMCE, que ha provocado que la enseñanza de las artes ya no sea obligatoria en las escuelas. 

Por un pacto cultural

También abogan por un gran congreso de Estado en el que se establezca un "libro blanco de la cultura", que parta desde cero y que ponga freno a estos vaivenes legales. En cuanto al evento del domingo, la organización no ha recibido impresiones del Gobierno al respecto. "En cambio otros partidos políticos sí que nos han mostrado su apoyo", nos admiten desde la plataforma. Sin embargo, les han pedido a los políticos que se mantengan "un paso atrás", para que no eclipsen el motivo último de la cita, que es llegar a la ciudadanía a través de las artes.

El acto culminará con la representación del Coro de los esclavos de la ópera Nabucco. El himno internacional que reza "Oh mi patria, tan bella y tan perdida", quiere mostrar la sensación que sobrecoge a las personas tras el exterminio de derechos como el de la cultura. "Queremos revelarnos contra este sentimiento de esclavitud". Esa es la poesía del movimiento y, para todo lo demás, su manifiesto internacional.

Dossier Plataforma en Defensa de La Cultura by eldiario.es

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