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Miedo a las palabras

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Son muchos los artículos que se han publicado recientemente sobre la perversión del lenguaje. Uno de ellos en este mismo medio de Andrés Querol. La mayoría se centran en la manipulación que del lenguaje hacen los gobiernos y partidos en el ámbito de la política para tergiversar la verdad. Ese no es mi campo. Mi especialidad es la economía  y a ello me ceñiré.

Empecemos por lo fácil. El mercado de trabajo está lleno de desocupados que no de parados. El desocupado parece algo más ocioso que el parado. El parado nos remite a Javier Bardem y Los lunes al sol. El desocupado no trabaja porque es un poquito vago.

Otra también fácil. Como anuncien en tu empresa que van a hacer ajustes, ponte a temblar. Quiere decir que va a haber despidos. Parece que los ajustes son menos traumáticos, igual que las reformas del mercado del trabajo que no significa otra cosa que te van a hacer un contrato mileurista con todas de la ley. Cuidado entonces con las reformas porque, en un juego de trileros, te pueden dar reforma por ruptura y 40 años más tarde tienes que explicar a tus hijos que de aquellos lodos vienen estos barros.

Consolidación es otra palabra polisémica. Consolidación fiscal significa reducción del déficit público, es decir, menos gasto público y más impuestos. Abrir un proceso de consolidación en tu empresa quiere decir que se va a acometer un proceso de fusiones o de adquisiciones, probablemente acompañado de ajustes (¡ay!, yo también puedo caer en la trampa) de plantilla.

Cristóbal Montoro ha sido un maestro en este juego del lenguaje. En este país nunca ha habido una amnistía fiscal, en todo caso una regularización fiscal o un afloramiento de las bases imponibles. Tampoco ha habido subidas del IRPF o del IVA. En todo caso recargos temporales de solidaridad o gravámenes adicionales. Tampoco hubo ningún rescate. Solo préstamos en condiciones favorables

Nadie está libre de pecado. Mucho tiempo tardó Zapatero en reconocer que había crisis. Lo que había era una desaceleración económica. No sé quién fue el responsable de otra genialidad: crecimiento negativo. Vamos la cuadratura del círculo.

Otro de mis circunloquios preferido es socialismo democrático para querer decir socialdemócrata. Olof Palme o Willy Brandt se llevarían las manos a la cabeza. Invierte años en una marca para luego echarla por la borda.

Esta manipulación del lenguaje simplemente trata de ocultarnos la realidad y de colonizarnos el pensamiento. Así que debemos mantener una resistencia activa. Que no nos tomen a los ciudadanos por tontos.

Los anglicismos dan también mucho juego así que ándate con cuidado si en tu empresa hacen un lock out porque te puedes encontrar con una carta de despido encima de la mesa. Y eso de que haya un default debe ser muy malo. Algo así como una suspensión de pagos de consecuencias imprevisibles.

Solo hay un anglicismo prohibido en la jerga latina. Lobby. Si te dedicas a este negociado, estas directamente condenado al infierno. Algo que para un anglosajón sería incomprensible. El solo te pediría que estés debidamente registrado en el directorio correspondiente (por cierto, en España se acaba de abrir un registro en la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia donde ya hay 80 organizaciones inscritas) y que cada vez que vayas a ver a un Comisario de la Unión Europea o al ministro de turno, pases previamente por el desk de visitas. A algún tesorero de algún partido español le entraría la risa floja solo con esta insinuación.

Ya hemos hablado en otras ocasiones que hay palabras que es mejor evitar. Plan es una palabra maldita. Recuerda a planificación, burocracia y fallos de mercado. Y eso no es bueno. Así que mejor utilizar hoja de ruta o agenda. Además parece más moderno. Lo de planificación indicativa es de otro siglo.

El lenguaje de la gestión empresarial está lleno de connotaciones religiosas. Visión y misión se han hecho un lugar común. Los líderes visionarios me dan miedo. Nos pueden conducir a la tercera guerra mundial por una viñeta sobre Mahoma. Cuidado si te hablan de creencias, valores o cultura de empresa. Significa que vas a meter horas extra sin cobrar o que vas a trabajar los fines de semana por tu cara bonita. Si tu empresa anuncia que va impulsar el emporwement quiere decir que vas a tener que asumir más responsabilidades sin que te suban el salario, sueldo o jornal, como prefieras.

Pongámonos serios un minuto. Que no nos hagan comulgar con ruedas de molino. Esta manipulación del lenguaje simplemente trata de ocultarnos la realidad y de colonizarnos el pensamiento. Así que debemos mantener una resistencia activa. Que no nos tomen a los ciudadanos por tontos.

Es difícil escribir un artículo de esta naturaleza sin citar a Orwell, Hanna Arendt o Kieperer. Pura coquetería. Pero no me resisto. Mi preferido es  Wittgestein porque su trayectoria vital siempre me pareció seductora. Así que aquí va lo que decía Wittgestein en el prólogo del Tractatus Logico-Philosophicus, un best seller filosófico de los años 20 del siglo pasado: todo aquello que puede ser dicho, puede ser dicho con claridad. Más claro, agua. Luego se explicaba por si alguien no había entendido: los límites del lenguaje son los límites del pensamiento. Y por si no quedaba todavía claro cerraba su libro diciendo que de lo no se puede hablar, mejor es callarse. A esas alturas debía estar ya harto de la estulticia humana.

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