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'El Muro Invisible'. Divulgación sociológica del siglo XXI

El Muro Invisible es más un libro escrito por jóvenes que un libro sobre los jóvenes

Describe  una transformación de la estructura social española que afecta a jóvenes y no tan jóvenes

Presenta siempre un 'menú de propuestas posibles’ sobre intervenciones públicas que podrían responder a los retos y problemas descritos

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Nuestros amigos de Politikon, uno de los blogs de divulgación en ciencias sociales más pujantes del panorama digital, han publicado una obra colectiva titulada  El Muro Invisible (Editorial Debate) sobre las vicisitudes de ser joven en España. En esta entrada queremos celebrar la aparición de este trabajo y destacar su enorme potencial para elevar el debate público. Pero también queremos invitar a nuestros lectores a hacer una reflexión crítica de algunos de sus argumentos centrales. Vamos a ser más sintéticos en el primero de estos objetivos que en el segundo.

 

Por fin divulgación moderna

El Muro Invisible representa, por fin, un muy buen trabajo de divulgación en sociología. Eso se nota en que sus afirmaciones se presentan enmarcadas en reflexiones ampliamente debatidas en las ciencias sociales y están ilustradas con evidencia empírica oportuna, de calidad y bien presentada. Podríamos decir que el trabajo de Politikon está ya en línea con una nueva generación de pensadores y analistas sobre lo social que es más dinámica, analítica y transparente. Especialmente sugerente nos parece que los autores incluyan en cada capítulo una sección titulada ‘El menú de propuestas posibles’, en el que se discuten algunas intervenciones públicas que podrían responder a los retos y problemas descritos.

Pero no es un libro sobre jóvenes

En contra de lo que su subtítulo sugiere (Las dificultades de ser joven en España), El Muro Invisible es más un libro escrito por jóvenes que un libro sobre los jóvenes. Es cierto que muchos de los fenómenos sociales (fracaso escolar, desempleo, baja fecundidad) que el libro analiza tienen una mayor incidencia entre los jóvenes, pero también han tenido impacto en la vida de quienes nacieron antes de 1980, que es el umbral fijado por los autores para separar a quienes son jóvenes hoy de quienes ya no lo somos. El mercado laboral español, por ejemplo, ya estaba fuertemente segmentado cuando los millennials comenzaban su educación primaria. Afectados por la precariedad laboral, muchos españoles que por nacimiento son baby-boomers han tenido pocos hijos, y los han tenido tarde. Muchos con más de cuarenta años han tenido menos poder adquisitivo y éxito profesional que la generación de sus padres y han visto cómo las crisis de empleo en España (1993, 2007) les expulsaban del mercado de trabajo en momentos clave de su ciclo vital. Creemos que el libro describe más bien una transformación de la estructura social española que afecta a jóvenes y no tan jóvenes y, aquí está lo preocupante, muy probablemente seguirá afectando a los jóvenes del futuro.

Una invitación a reformular el “pacto intergeneracional”

El Muro Invisible propone la renovación de un “pacto” que, en su opinión, ordena la convivencia entre generaciones. La necesidad de renovar este acuerdo se asienta en la creencia de que los jóvenes viven peor que los mayores porque hay una transferencia de recursos excesiva o injustificada de los primeros hacia los segundos. Y ello, argumentan, está detrás de muchos de los problemas a los que se enfrentan quienes nacieron a partir de 1980. Aunque los jóvenes son un grupo muy diverso, incluso más de lo que se trasluce en el texto, también lo son los mayores que deberían suscribir este “pacto”. Los jóvenes defensores de un nuevo acuerdo entre generaciones parecen pensar más en jubilados de clase media con pensiones altas, que se benefician de suculentos descuentos en el acceso a ciertos servicios públicos, que en los que se encuentran en situaciones mucho menos favorecidas y que, en muchos casos, se vieron forzados a trabajar a edades muy tempranas. En algunos países, como en Estados Unidos, no es infrecuente ver a jubilados en minijobs mal pagados y de poca cualificación. Creemos que la redistribución debe hacerse entre grupos según su nivel de ingresos, no necesariamente entre generaciones. ¿Tomará el “pacto” como actores principales a las distintas generaciones que coexistan en un momento dado o a los individuos que forman parte de ellas?

La ilusión de la movilidad incesante

Las descripciones de los jóvenes como los grandes perdedores del cambio en la estructura social que se ha producido en las últimas décadas en España se suelen centrar en comparaciones de estos jóvenes con sus padres y, como mucho, sus abuelos. Esto sustenta la idea que de todas las generaciones han mejorado los estándares de las anteriores y tiene detrás una visión algo ingenua, incluso miope, del desarrollo. Los europeos que nacieron después de la II Guerra Mundial han sido unos privilegiados. No está claro que quienes fueron jóvenes en la década de los cuarenta vivieran mejor que los que lo fueron en los felices años veinte. La ilusión de que siempre hay margen para la movilidad social ascendente es más bien eso, una ilusión. Aunque sea doloroso decirlo, a pesar de la extraordinaria expansión educativa que hemos protagonizado, o en parte por eso, hoy por hoy hay pocas perspectivas de lograr sociedades más fluidas sin que un cambio tecnológico de gran escala y que expandiera la demanda de trabajos altamente cualificados abra oportunidades similares a las que tuvieron quienes fueron jóvenes en los años sesenta y setenta.

La ilusión de la movilidad incesante puede alimentar frustraciones que poco tienen que ver con las políticas incluso aunque tengan un gran impacto en el comportamiento político y social de los jóvenes. Creemos, por ejemplo, que la crisis ha generado una frustración de expectativas tanto o más importante que la exclusión objetiva a la que se enfrentan algunos jóvenes. La relación de todo ello con fenómenos como la nueva emigración, es un tema apuntado pero poco explotado en el libro y que, sin duda, merecerá más reflexión en el futuro.

Y las políticas…

Uno de los aspectos que más nos ha gustado del trabajo de Politikon es que muchos de los dilemas sociales que se presentan en el libro y que afronta España (como muchos otros países avanzados) se analizan en clave política y se acompañan de reflexiones sobre las políticas. Sin embargo, creemos que es importante que quienes se interesan por la política, y viven inmersos en los debates que ésta genera, no pierdan de vista el hecho de que las políticas no solo son el resultado de procesos deliberativos y decisiones tomadas en el vacío, sino que adoptan la forma que tienen precisamente porque se definen y se aplican en un determinado contexto social. Esto no convierte a las políticas en irrelevantes, pero sí limita su posible impacto y dificulta su aplicabilidad. Pero quizá ya estamos hablando un poco como viejos (o lo que Politikon llama eufemísticamente baby-boomers).

Bienvenidos a la divulgación en sociología del siglo XXI.

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