1º de mayo, ahora y siempre

1 de mayo

Este 1º de Mayo es más importante, si cabe, en primer lugar por la crudeza con el que se presenta, con miles de personas fallecidas por una pandemia sin precedentes, y miles de familias destrozadas por la tristeza. Y en segundo lugar, porque son muchas las muchas incógnitas e incertidumbre laborales, sociales y económicas que viven las personas en estos momentos.

Seguramente se recordará porque las trabajadoras y los trabajadores no podremos recorrer las calles, no será un día de manifestaciones masivas, ni de pancartas llenas de reivindicaciones. Pero no será sólo una cuestión de formas, ya que seguro van a ser otros los instrumentos utilizados, otras las formas de comunicación y de expresión que tendremos a nuestro alcance; sino que fundamentalmente será una cuestión de fondo.

De fondo porque nos enfrentamos a una crisis sanitaria provocada por la COVID-19 que está afectando a todo el mundo, aunque con diferente intensidad en los distintos países y regiones, y con ella han quedado al descubierto las grietas, la fragilidad y la injusticia del modelo social y económico imperante.

Nadie sabe con exactitud cuál será la magnitud de esta crisis y el impacto que produzca en la economía y en nuestras vidas, pero las primeras consecuencias ya las tenemos en nuestra comunidad autónoma, que concentra el 45,8% de la subida del paro en toda España y donde ya sobrepasamos las 550.000 personas trabajadoras afectadas por expedientes de regulación de empleo. Hay que recordar que a esta realidad sumamos que ya partíamos de una elevada tasa de desempleo y de precariedad laboral en Andalucía, con un tejido productivo basado especialmente en el sector de los servicios (actividades que sin duda serán las últimas en normalizarse en el proceso de desescalada) y un crecimiento basado en el consumo interno que hace terriblemente frágil nuestra economía.

En esta crisis hemos aplaudido a las personas trabajadoras que luchan en primera línea: el personal sanitario, quienes cuidan a personas mayores, dependientes, quienes velan por nuestra seguridad, quienes están detrás de una llamada de auxilio, etc.; pero también hemos reconocido empleos que nunca antes habían sido puestos en valor como esenciales: el personal de limpieza, alimentación, transporte, entre otros; y sobre todo, hemos creado conciencia colectiva de la importancia de los servicios públicos y del papel fundamental que juegan y deben jugar en la sociedad futura que construyamos a partir de esta crisis.

Y ahora toca trabajar para forjar un nuevo horizonte. Este primero de mayo queremos poner en el centro del debate que hay que construir sobre unas nuevas bases, un nuevo modelo que debe pasar por poner en valor los servicios públicos y el mundo del trabajo; que esos empleos que veníamos denunciando su precariedad en el ámbito de los servicios sociosanitarios, socioeducativos, de la limpieza, abastecimiento, etc., empleos en la mayoría de los casos feminizados, y que se han convertido en esenciales durante esta crisis para garantizar nuestra seguridad, salud y abastecimiento. Por ello, en esta reconfiguración estos empleos tienen que revalorizarse y transformarse en empleo de calidad, con salarios y condiciones dignas.

Los gobiernos tienen que seguir tomando medidas en lo inmediato y en lo estructural, en todos los ámbitos, mediante acuerdos internacionales, a nivel europeo, español y también en Andalucía.

El Presidente del Gobierno de España ha tendido la mano a un gran “Acuerdo de Reconstrucción”, el Presidente de la Junta de Andalucía hablaba de una “Alianza por Andalucía”. Pues en ambos casos la reflexión y la conclusión es la misma si no queremos caer en los mismos errores que en la anterior crisis: reformulemos un nuevo modelo dando voz al mundo del trabajo; partiendo de un análisis riguroso de lo que teníamos y lo que ha fallado; sumemos esfuerzos para dotarnos de unos servicios públicos de calidad; generemos un modelo productivo sostenible económica y ambientalmente; impulsando los sectores que generan riqueza y aseguran nuestro abastecimiento; primando la salud y la seguridad de las personas trabajadoras; y todo esto no será posible si no se diseña un sistema fiscal justo que garantice su financiación.

En CCOO Andalucía tenemos propuestas y formaremos parte de pactos o alianzas siempre que sirvan para que las condiciones laborales, la seguridad y la vida de las personas mejore, no para otras cuestiones que nada tienen que ver con primar lo colectivo y reforzar a la mayoría social. En esto los partidos políticos deben tener altura de miras ya que el momento histórico lo requiere.

Sin duda debemos aprender de las enseñanzas de crisis pasadas... y de esta también. Las personas trabajadoras y la sociedad en su conjunto deben salir este 1º de mayo unidas con una misma voz, para seguir reivindicando y defendiendo un mundo más igualitario, más solidario, con más derechos y justicia social.

Sobre este blog

Los contenidos de este blog son facilitados por Comisiones Obreras Andalucía

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Publicado el
2 de mayo de 2020 - 13:04 h

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