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El flamenco será una asignatura evaluable y troncal con un “importante” peso en el sistema educativo andaluz

Actuación del Ballet Flamenco de Andalucía en Málaga.

Antonio Morente

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Una asignatura evaluable y con el máximo peso curricular, una materia “troncal y con contenido” que sea “importante” en el sistema educativo andaluz. Todavía está todo por pulir, pero el flamenco llegará a las aulas de Andalucía con la intención de no ser algo menor, de las de mero trámite para el alumno. Al menos esa es la intención que se marca la Ley Andaluza del Flamenco, que este martes ha recibido los parabienes del Consejo de Gobierno de la Junta y ha puesto rumbo al Parlamento, donde ahora empieza una tramitación sobre cuya duración no hay plazos concretos.

La afirmación de que tiene que ser una asignatura “importante” lleva la firma del consejero de Turismo, Cultura y Deporte, Arturo Bernal, que daba cuenta de las claves de un anteproyecto que hace justo un año iniciaba su tramitación y que ahora llega a la Cámara con el objetivo de establecer el régimen jurídico de esta expresión artística para garantizar su salvaguarda. Entre los pilares del texto está la creación de un Registro Andaluz del Flamenco, que aspira a ser un instrumento que permita el conocimiento, la publicidad y la ordenación de los profesionales y entidades de este sector.

Pero uno de los aspectos más llamativos es el relacionado con la educación, aunque aquí está casi todo el camino por recorrer. La idea esencial es que “el flamenco entre en las aulas”, y para ello se le va a prestar una especial atención en las distintas etapas de la enseñanza no universitaria mediante la inclusión de contenidos curriculares y el desarrollo de actividades relacionadas con esta expresión artística. Eso sí, el consejero ha admitido que todo queda a expensas de lo que se acuerde en su momento con la Consejería de Desarrollo Educativo, y lo único que avanzó en este sentido es que se pondrá el acento en la formación del profesorado. De esta tarea formativa se encargarán profesionales del sector, ya que de partida no pueden darles clases directamente al alumnado.

También en el ámbito universitario

Al margen de estudiarse en los cursos de educación obligatoria, la intención es que el flamenco gane presencia en el ámbito universitario y en el espacio europeo de educación superior, para lo que se fomentará la creación de cátedras de flamencología en las universidades andaluzas y se pondrá en marcha el ya referido plan de formación anual del profesorado en esta materia. El objetivo de la Junta de Andalucía con todo ello es “asegurar su transmisión a las futuras generaciones”.

Otras aportaciones que hace el texto legislativo es que inscribe al flamenco como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Actividad de Interés Etnológico, atendiendo a que es una “como forma de expresión singular y relevante de la cultura del pueblo andaluz”. La nueva norma también prevé la protección de los bienes muebles, inmuebles, actividades y otros elementos del patrimonio inmaterial, “incluyendo las creaciones individuales y colectivas del flamenco”, que podrán ser inscritos en el catálogo patrimonial andaluz.

16 de noviembre, Día del Flamenco

De paso, se declara como Día del Flamenco el 16 de noviembre, fecha en la que fue reconocido por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad, aunque la verdadera madre del cordero estará en el Plan General Estratégico del Flamenco, llamado a ser el instrumento básico y esencial en la ordenación de recursos flamencos en Andalucía. El mandato es que esté vigente a los 18 meses de la aprobación de la nueva ley, con una vigencia de seis años que se podrá prorrogar otros cuatro.

En definitiva, la norma lo que aspira es a “ordenar, planificar y fomentar el ecosistema del flamenco en Andalucía”, en palabras del consejero Bernal, que hasta ha desplegado metáforas para definirlo como “una manifestación artística globalizada que no tiene traducción pero que se entiende en todo el mundo”. “Estamos obligados a ser custodios de un legado y un patrimonio con valor incalculable que no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”, ha apostillado.

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