Neptuno y Venus seguirán en Málaga: Puerto, ciudad y autor de las esculturas “Marvel” esquivan la retirada prometida
Neptuno y Venus, las esculturas de la polémica en Málaga, seguirán presidiendo la entrada al Puerto desde la ciudad al menos un año más. El alcalde la ciudad, el Presidente del Puerto y el autor de las obras, el ceutí Ginés Serrán, han encontrado una fórmula para materializar la indisimulada intención de que sigan sobre los pedestales, incumpliendo el compromiso que adquirió el Puerto en marzo.
Entonces, tras dos meses de intensa polémica en la ciudad por la estética, la ubicación y el coste, se firmó un acuerdo de comodato para disponer de las estatuas durante seis meses “sin posibilidad de prórroga”. Ese plazo vence este miércoles, pero el Ayuntamiento ya ha pedido al Puerto que las mantenga, y el Presidente del Puerto confirma a este medio que lo aceptará este mismo miércoles. La fórmula: el comodato acaba, pero ahora el artista dona las esculturas a la ciudad, el Consistorio pide al Puerto que las deje donde está y este da autorización.
“La solicitud del Ayuntamiento la tramitaremos favorablemente, como casi todo lo del Ayuntamiento, siempre que no entorpezca la operativa portuaria”, anticipa Carlos Rubio, Presidente del Puerto, quien asegura que cuando se comprometió a que las esculturas bajarían del pedestal el 16 de septiembre no tenía una agenda oculta: “Es que no teníamos ni idea de lo que iba a pasar” ¿Y qué ha pasado? “Que a la inmensa mayoría de la gente le ha gustado, y el Ayuntamiento, que ahora es el titular de las obras y tiene competencias en materia de Cultura, nos ha pedido que se queden. Si no lo pidiera, las desmontaríamos mañana”, argumenta Rubio.
El Ayuntamiento dice ahora que dentro de un año decidirá otra vez si esa es la “ubicación deseada”. El PSOE pide que se abra un proceso de participación ciudadana “real” con una encuesta ciudadana. “Lo que se presentó a Málaga como una instalación temporal corre el riesgo de convertirse en permanente por una decisión tomada desde un despacho y sin que la ciudad haya podido pronunciarse”, señala Mariano Ruiz Araujo, portavoz socialista. Toni Morillas, portavoz de Con Málaga, ha pedido la retirada.
El debate va mucho más allá de la estética o de las posibles irregularidades administrativas o contables: se trata de con qué criterios se gestiona un espacio público muy singular, ubicado en el tránsito de la fachada marítima al Centro Histórico de la ciudad.
80.000 euros de coste
Rubio y el Puerto tenían la intención inicial de que las esculturas permaneciesen a la entrada del Puerto durante al menos 25 años, pero la oposición frontal de instituciones como la Academia de Bellas Artes, el cuestionamiento de algunos consejeros y la división de opiniones de los ciudadanos le llevaron a parar y modificar el contrato con Serrán. El comodato se rebajó a seis meses, y se añadió una estipulación para recoger que no había posibilidad de prórroga. Además, el autor quedaba obligado a desmontarlo todo a partir de este miércoles, bajo penalización de 1.000 euros semanales si no lo hacía.
Ahora, Rubio decide prorrogar la permanencia de las estatuas, pero esgrime que no incumple lo firmado, porque aquel contrato se extingue y entra en escena una nueva “situación jurídica”: el Ayuntamiento, nuevo propietario, pide permiso para subirlas donde ya están. Y él tendría competencia para dar ese permiso, porque es una autorización por tiempo inferior a un año.
Las autorizaciones demaniales generalmente devengan tasa, salvo excepciones. De ser así, sería a cargo del Ayuntamiento. El Puerto ya gastó 80.000 euros en adecuar los pedestales al peso de las estatuas. “Se gastaron ese dinero cuando nos deben conceptos salariales desde 2022”, protesta Justiniano Sen, vocal de UGT en el Consejo de Administración del Puerto. Ese gasto está siendo investigado por el Tribunal de Cuentas. La posición del Presidente quedaría más comprometida si, tras el desembolso de hace seis meses, los pedestales quedaran ya sin uso.
Supuesta voluntad ciudadana o dinámica “clientelar”
La continuidad de las estatuas era algo que muchos vieron venir incluso cuando se anunció la decisión salomónica de limitar su exposición a seis meses. En este medio año, han caído en saco roto la petición de algunas instituciones culturales malagueñas (la Academia de Bellas Artes, el Ateneo, el IEUS y la Sociedad Económica de Amigos del País) para que la Junta de Andalucía interviniera por ser un lugar a pie del Centro Histórico (Bien de Interés Cultural). También se ha archivado una denuncia ante Fiscalía.
Entre tanto, se ha ido cociendo el plato con el uso de las esculturas para ponerles banderas de celebración por la victoria de la selección española de fútbol y el ascenso del Málaga CF, hasta llegar a la semana pasada, cuando Serrán anunció que había entregado 12.000 firmas pidiendo su continuidad y el alcalde Francisco de la Torre (PP) avanzó que pediría al Puerto que las mantenga.
El motivo es una voluntad supuestamente mayoritaria de la ciudadanía, de la que sin embargo no existe ninguna constancia documental. Tampoco las concejalas Carmen Casero y Mariana Pineda han anunciado encuesta alguna cuando han explicado que el Ayuntamiento volverá a decidir en septiembre de 2027. Las instituciones culturales han denunciado “dinámicas clientelares de información y opinión” que pretenden “confundir el gusto personal o una determinada opinión mayoritaria con el juicio cultural y estético”.
Potenciar la “estética clásica” frente a la “obra contemporánea”
Toda esta polémica empezó cuando la Academia de Bellas Artes difundió un comunicado muy duro con las obras, que tildó de “kitsch” y “propias de la estética Marvel”, dos meses antes de que se colocaran. Hasta entonces, pocos sabían que el Puerto había aprobado de tapadillo, sin apenas debate, ceder durante 25 años su espacio más simbólico a estas estructuras creadas por Ginés Serrán.
La intención del artista, según dice, es sólo homenajear a su padre, natural del pueblo malagueño de Villanueva del Trabuco, y para ello cede y expone gratuitamente esas piezas: Venus con un sol mide cinco metros de altura y pesa 1,9 toneladas; Neptuno con red de pesca mide 7,5 metros y pesa 2,25 toneladas, y dos leones de 750 kilos cada uno, si bien el Puerto adaptó las columnas que los sostienen con datos erróneos. Juntos forman Las Columnas del Mar.
Mariana Pineda, concejala de Cultura, quien es también Historiadora del Arte, ha evitado hasta en tres ocasiones valorar el conjunto, alegando que “no es una obligación del cargo”. Luego ha asegurado que existe un informe técnico con “datos objetivos” que definen la “idoneidad”, pero se ha enredado al explicarlos, aludiendo a una recuperación de la “estética clásica” frente a la “obra cultural contemporánea que se estaba introduciendo en la ciudad”. Y ha advertido que otras ciudades han acabado incorporando obras a priori temporales, como Julia, de Jaume Plensa en Madrid, las seis esculturas de Tony Cragg en Valencia, o 'The Bay Lights', de Leo Villarreal, en el puente de San Francisco.
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