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“En España y Andalucía dependemos brutalmente del turismo y me preocupa que salgamos los últimos de esta crisis”

Miguel Rus CES

Javier Ramajo

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Miguel Rus (Sevilla, 1965) lleva ocho años al frente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), a la que llegó tras nueve años dirigiendo la Asociación Empresarial Sevillana de Constructores y Promotores de Obras (Gaesco). Dice bromeando que durante estos días de confinamiento está pensando, tras todas las llamadas de empresarios que le preguntan cuál será su destino, en montar un canal de tarot.

“El futuro ha cambiado, el negocio ha cambiado, pero ha cambiado ya. Si algo bueno tiene esta crisis es que vamos a salir todos más digitalizados y más preparados para el mundo del mañana, que ya es hoy”, asegura optimista. El también vicepresidente de la Cámara de Comercio de Sevilla y vocal del Comité Ejecutivo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) conversa telefónicamente con eldiario.es Andalucía de todas las derivadas económicas de la pandemia, de los sectores más y menos afectados y de la dependencia del turismo en España y, de forma especial, en Andalucía. La conversación se produjo antes de que Pedro Sánchez explicara el denominado plan de transición a la nueva normalidad.

¿Cómo ve toda esta esta situación derivada de la pandemia desde el punto de vista económico y empresarial?

Las distintas administraciones públicas son conscientes de la gravedad y de la excepcionalidad de la situación, con gran disposición en dotar de medidas de ayuda que nunca se han tomado tan rápido. Con los ayuntamientos estamos trabajando más de cerca como Confederación de Empresarios de Sevilla, tomándose las medidas más limitadas, porque tampoco tienen muchos recursos ni medios, pero que los empresarios necesitan para asimilar este terremoto que nos ha venido de pronto. Nunca nos había pasado que, de la noche a la mañana, la producción se vaya a cero.

¿Qué reclaman los empresarios?

Medidas para afrontar económicamente esta situación, dado que la mayoría tenemos que seguir pagando unos costes de estructura, consumo, alquileres, suministros, personal, etc. cuando no se está teniendo ningún ingreso. No sabemos cuál es el plazo hasta que se recupere la normalidad. Necesitamos tiempo, liquidez y financiación para que nos dé el mayor tiempo posible para asimilar las pérdidas y no pase lo que pasó en la otra crisis, que murieron tantas empresas que el destrozo empresarial y de empleo estable fue brutal. Veo una sensibilidad y una actitud totalmente diferente a la crisis anterior en las administraciones públicas y en las entidades financieras, y creo que eso es muy importante.

¿Qué la parecen las medidas económicas que han ido tomando las administraciones?

Todas las que pongan nos van a parecer pocas. Lo importante es que las medidas vayan principalmente a empresas viables y que sirvan para darles un colchón de oxígeno y la liquidez necesaria para poder afrontar esta situación. Muchas de las medidas son adecuadas, aunque está fallando un poco la rapidez con que están llegando. Como presidente de la CES, tengo un torpedeo constante y continuo de empresas que firmaron medidas ICO a finales de marzo y todavía no han recibido el dinero, habiendo firmado ya los préstamos con los bancos, por lo que hay una gran inseguridad e intranquilidad.

¿Y en materia fiscal?

Pediría más plazo, porque pasarlo de abril a mayor me parece totalmente insuficiente, sobre todo para pymes y autónomos. O, si no el plazo, que la facilidad, los requisitos o las garantías que se les pide para poder aplazar esas cantidades y hacer un plan de pago a uno o a dos años de esos impuestos no tengan que pedir unos avales importantes y tengan unas condiciones financieras de interés subvencionadas tendentes a cero, no a los tipos que cobran habitualmente.

¿Son suficientes las medidas adoptadas para pensar en superar la crisis?

Las medidas van siendo buenas pero se van quedando escasas. Comparando las medidas que se han tomado en España para apoyar a las empresas, y a través de moratorias fiscales y medidas de liquidez, en las ayudas a empresas otros países europeos están destinando un 23% de su PIB (Francia), un 60% (Alemania), un 21% (Italia), un 18% (Reino Unido)... Y en España solo un 11%. Así, y sabiendo que además somos un país que dependemos brutalmente del turismo, especialmente nuestra tierra, en Andalucía, en Sevilla y en nuestra Costa del Sol, lo que más me preocupa es que salgamos los últimos de esta crisis. Eso que hemos logrado en estos últimos años, que crecíamos por encima de España y de Europa, otra vez vamos a tener que recorrer una buena parte de ese camino y reconstruirlo en el futuro.

El alcalde de Sevilla ha admitido la necesidad de apostar por sectores productivos alternativos al turismo. ¿Está de acuerdo?apostar por sectores productivos alternativos al turismo

Es algo que llevamos mucho tiempo trabajando. A corto plazo, hay que ser realista. El turismo y los servicios representan un 15-16% del PIB, las competencias las tiene la administración autonómica y la inversión que hace no llega al 1% del presupuesto. Es decir, nunca al turismo le hemos dedicado tiempo. Lo hemos considerado como algo a lo que tenemos derecho porque tenemos un patrimonio espectacular que es muy fácil de vender. A lo mejor no se invierte en ello suficiente para poder ponerlo todavía más en valor y traer segundas, terceras o cuartas vueltas de turistas.

Desde hace tiempo buscamos otras patas de nuestra economía, como la aeronáutica o la agroindustria, que ha avanzado mucho gracias a la profesionalización de nuestros cultivos y a los sistemas digiltalizados de gestión. Nuestra industria está muy tocada y son momentos en los que tenemos que pedir ayuda para estos sectores que han sido claves en nuestro resurgir y parar esa caída que iban ya teniendo para que sigan siendo pilares y hacerlos crecer.

En el sector de turismo y servicios hay un 18-20% de economía sumergida, en Sevilla y Andalucía. Eso es gravísimo. El que está en esa situación, es que no existe, y desde la CES no paramos de denunciar que no se persiga tanto a los que declaramos sino a los que suponen un fraude para todas esas personas que no tienen derecho ahora a una cotización, una ayuda o un subsidio que les permita sobrevivir y mantener su economía hasta que vuelva la normalidad.

Insisto, ¿cree que es el momento de cambiar ahora el modelo productivo?

En los últimos años hemos llegado casi a nuestros topes de turismo. Creo que lo dije hace dos años: lo importante no es la cantidad sino la calidad, seleccionar más nuestro cliente y que tenga un mayor poder económico, con más pernoctaciones en nuestra ciudad, con ofertas complementarias en la provincia y en Andalucía, como ese pacto que se hizo entre Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada para establecer un circuito andaluz. Y ahí tenemos que ver, sabiendo que la cantidad nos va a disminuir, cómo girar nuestra calidad del turismo, porque es algo que llevamos trabajando conjuntamente los empresarios y las administraciones, y seleccionar mucho más un turismo de alto nivel adquisitivo, de mayor consumo, que a final nos dará mayor resultado y mejores empresas y mejor empleo.

¿Qué les dice a esos empresarios que le llaman?

La crisis pasada fue una crisis de siete u ocho años, y esta va a ser una crisis de trimestres. No se puede generalizar, hay que ir a cada detalle concreto, y cada sector se va a recuperar de una manera, y tienes que adaptar tu negocio y tu volumen. Industria, construcción, logística, transporte son sectores a los que les afecta uno o dos trimestres, pero otros como turismo, servicios, hostelería les afectará tres, cuatro, cinco o seis trimestres. Y ahí es donde hay que centrar las medidas, porque son sectores que van a necesitar más tiempo de recuperación, más medidas de adaptación y excepcionales.

Por ejemplo, aquí en Sevilla se ha ido disminuyendo el volumen de los veladores en restauración y ahora que va a venir mucha menos gente en los próximos dos años pues estamos pidiendo una excepcionalidad en que, si vamos a tener que reducir nuestros espacios al 50% en el interior, pues en el exterior habrá que aumentarlo y la restauración cubra sus costes en este tiempo. Esa locomotora de nuestra tierra que es el turismo tiene que seguir siendo una parte importante de nuestro PIB, de nuestra economía y de nuestro empleo, sin duda. Siempre es bueno tener más patas, y hay que trabajar en ello, pero tampoco debemos renunciar a las que ya teníamos. Lo que sí tenemos que ver es cómo sacarle más rentabilidad y más jugo.

¿Cómo cree que se debería afrontar la desescalada durante el mes de mayo?

Siempre he sido partidario de no parar la economía completamente. Quizás ahí ha faltado tener más equipos, más rapidez para la puesta a disposición de medios. El parón que ya hemos pasado es algo muy duro para la economía y va a ser muy difícil de recuperar. La desescalada poco a poco la estamos haciendo en algunos sectores con jornadas intensivas, con parte de teletrabajo, con medidas de control en nuestros centros. Lo peligroso de la desescalada no es tanto la desescalada sino un rebrote. Tenemos que ser todos muy preventivos pero también realistas respecto a los que nos transmiten las autoridades sanitarias de que cada vez se conoce mejor el virus, cómo se tratan las afecciones, etc.

¿Qué sectores deben volver antes a la llamada “nueva normalidad”?

Industria, construcción, logística, transporte, agricultura son los primeros que deben salir en esta desescalada para permitir una normalidad progresiva y, con eso, poder recuperar un 60-80% de nuestro PIB. Lo bueno de esta crisis es que se ha caído muy rápido, ha sido muy dura, ha sido un parón total, pero la recuperación también estimo que va a ser rápida, según los sectores. Habrá otros como turismo, servicios y hostelería que va a ser mucho más lenta.

¿Alguna receta para impulsar la reactivación económica?

Tenemos que consumir los productos de nuestra tierra, veraneemos en nuestra tierra, salgamos a los bares más que nunca, hemos ahorrado mucho en estos meses de confinamiento. Tenemos que apoyar, por responsabilidad, nuestra economía local o regional, para ayudar a que todo lo que se produzca aquí tenga salida porque es una forma de reactivar y reavivar que la economía se acerque a la normalidad lo antes posible.

¿Qué mensaje daría tras la hecotombe económica que ha supuesto para Sevilla la pérdida de la Semana Santa y la Feria de Abril?

Un mensaje optimista. Han sido unos golpes muy duros y muy fuertes pero lo importante no es quejarnos ni ver a quién echarle la culpa de lo que ha pasado, que si al virus, que si al Gobierno. Ahora, como dicen en los pasos, hay que meter riñones y hay que tirar todos para adelante. Ante esto, pido esa comisión de reconstrucción, que yo le llamaría proyecto país como escuchaba en nuestros trabajos en Latinoamérica. Es un pacto de responsabilidad para ayudar a rehacer nuestra economía en el menor tiempo posible. Más que una curva, esto es una escalera que entre todos tenemos que ayudarnos a subir el siguiente escalón. Para eso, ayudas especiíficas y medidas excepcionales y transitorias. O aquí en Sevilla, conseguir tener un consejo asesor y profesionalizado para reactivar el turismo en el Plan 8, con los principales responsables que saben de esto. Esto es una crisis sanitaria pero no podemos dejar que se convierta en una crisis de confianza.

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