La temporada de nieve en el Pirineo: grandes expectativas y proyectos que chocan con la oposición de vecinos y ecologistas

Estación de esquí de Astun-Candanchu la semana pasada

Miguel Barluenga


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Con las primeras nieves se aproxima el momento en que las estaciones de esquí aragonesas abrirán sus puertas, encenderán los telesillas y darán paso a una nueva temporada que se espera fecunda, con precipitaciones que permitan un normal desarrollo y disparen el número de visitantes por encima de los 1,5 millones. Sin embargo, algunos proyectos de presente y futuro, como uniones, ampliaciones y nuevos accesos, despiertan las suspicacias de vecinos y ecologistas para los que no todo vale en un contexto en el que la dependencia de la nieve para la economía del Pirineo es muy elevada.

El grupo Aramón se considera el primer grupo empresarial español de turismo de nieve y montaña. Es además el que suma la mayor superficie de dominio esquiable del Pirineo y del sistema Ibérico. No se encuentran bajo su paraguas las estaciones pirenaicas de Astún y Candanchú, que unidas en el Valle del Aragón dan pasos firmes -y no exentos de polémica- hacia una unión con Formigal-Panticosa.

Entre ambas ya suman más de 100 kilómetros esquiables, con 101 pistas -15 verdes, 30 azules, 37 rojas y 19 negras-, 14 itinerarios y 40 remontes. El añadido de Formigal y Panticosa dará forma a un proyecto que cuenta con 20 millones de financiación procedente de fondos públicos. Las obras deberán estar ejecutadas al 75% para el año 2024 y se está se está pendiente de la elaboración del Plan de Interés General (PIGA) que permita la tramitación administrativa y medioambiental del proyecto en la mitad del tiempo habitual.

El enlace de Astún y Formigal tiene un coste que supera los 30 millones de euros y debería estar ejecutado para finales del año 2025 con aportación económica de la Diputación de Huesca. A este respecto, el presidente, Miguel Gracia, ha renunciado a su puesto en el consejo de administración de Aramón para evitar un posible conflicto de interés en el proyecto de la unión de Astún y Formigal. Además, la Diputación Provincial ha solicitado la llegada de fondos europeos para la ejecución de esta obra.

La concejala del PAR de Montanuy Pilar Palacín, también consejera de Turismo de la comarca de la Ribagorza y que votó contra la firma de un convenio para destinar 8 millones de euros al plan de la nieve de ese municipio, fue cesada después de haberse enfrentado a su propio partido cuando se opuso al convenio con el Gobierno de Aragón que permitirá a este municipio recibir 8 millones de euros de fondos europeos para construir una carretera de acceso al frente de nieve de la futura ampliación de la estación de Cerler por el valle de Castanesa. 

Para las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, esta unión de estaciones “no debe llevarse a término por sus negativos impactos ambientales y porque daría continuidad a un modelo de desarrollo insostenible, que no genera empleo de calidad y que está destinado a desaparecer en el corto plazo por las condiciones meteorológicas provocadas por el cambio climático”.

Un impacto irreparable

Han alertado de que la construcción de esta infraestructura de conexión entre estaciones de esquí comportaría un impacto irreparable en el paisaje y en las especies de fauna y flora de este espacio pirenaico, especialmente en el paraje denominado Canal Roya, un gran valle glaciar, al pie de pico Anayet, de extraordinaria belleza y valores naturales.

El proyecto contempla levantar dos entramados de grandes pilastras metálicas, ancladas en hormigón, para sostener los cables por los que discurrirían telecabinas en ambas direcciones. Además, se pretende construir una carretera de servicio y evacuación a lo largo de todo el recorrido y se edificaría una estación de servicios en el fondo del valle.

Las organizaciones ecologistas recuerdan que este valioso espacio natural tiene abierto un procedimiento para la creación de un nuevo parque natural, denominado Anayet-Partacua, fundamentado en su singularidad paisajística de origen glaciar, su excepcional vegetación de alta montaña y su fauna singular y que, hasta que dicho procedimiento se resuelva no debería haber ninguna intervención sobre la zona.

Aramón, la sociedad anónima participada a partes iguales por el Gobierno de Aragón e Ibercaja y que aglutina a la mayoría de los centros de esquí de la comunidad autónoma, ha presentado ya una campaña para la que ha invertido más de 5 millones de euros con los que completar asimismo los proyectos de ampliación en marcha. Igualmente, Aramón ha instalado sistemas de producción de nieve en áreas clave de las estaciones, como el valle de Castanesa en Cerler. 

Del mismo modo, Formigal-Panticosa, Javalambre y Valdelinares, estas dos últimas en la provincia de Teruel, han mejorado sus sistemas productivos de nieve. Con ellos ya cubren más de 30% de su dominio esquiable, con capacidad para disponer de nieve artificial. “Además, este compromiso con el desarrollo de la práctica deportiva se hace más significativo en la estación de Javalambre. Allí los esquiadores podrán contar con clases de esquí y snow gratuitas hasta alcanzar el nivel les permita disfrutar de la práctica del esquí”, apuntan desde Aramón.

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