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El incalculable efecto Errejón

El impacto electoral del nuevo partido será difícil de calcular mientras no se sepa en cuántas provincias se presentará, si tendrá de aliados territoriales a algunos de los que ahora lo son de Pablo Iglesias o las caras conocidas que incorpore

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Errejón expresa su "orgullo" de ser español tras el "maravilloso" 8-M

Errejón EFE

Mientras la izquierda se fracciona y divide, al menos en las circunscripciones grandes, la derecha se intenta unir, al menos en las circunscripciones pequeñas. La decisión del partido de Íñigo Errejón -ex número 2 de Podemos- de acudir a las elecciones del 10 de noviembre y la insistencia en la intención del PP de Pablo Casado de poner en marcha España Suma son por ahora las dos grandes novedades políticas de la precampaña, novedades cuyo impacto en las urnas está aún por ver. Las encuestas de estos días atrás se han convertido de pronto en papel mojado.

El efecto Errejón es por ahora incalculable. No tanto en la segunda acepción del diccionario ("Muy grande o muy numeroso") como en la primera: "Que no se puede calcular". El efecto de convertir un pequeño y recién nacido partido regional, Más Madrid, en una formación con pretensiones de ámbito estatal no se puede calcular hoy por varias cosas: se ignora aún en cuántas de las 52 circunscripciones se presentará, se ignora también en cuántas de las que se presente lo hará solo -y con qué marca- y en cuántas lo hará en coalición con algunas otras formaciones, se ignora así mismo si tendrá como aliados locales a algunos que ahora lo son de Unidas Podemos y de Pablo Iglesias. Se desconoce, en fin, si el propio Errejón encabezará la lista por Madrid y si la exalcaldesa de la capital Manuela Carmena irá finalmente en esa o en alguna otra lista errejonista, si fichará a caras conocidas de la izquierda...

La intención del equipo de Errejón, según indicios de las últimas horas, sería presentarse en las circunscripciones que reparten siete o más escaños. Parece poco territorio: solo cumplen ese criterio 17 circunscripciones; un tercio del total, pues tenemos 52 en toda España: las 50 provincias más Ceuta y Melilla. Pero es el territorio más productivo en términos electorales, pues entre las 17 suman muchos escaños: 205, el 58,5% del total del Congreso de los Diputados, que cuenta con 350. Las 17 serían estas: Madrid, con 37 escaños; Barcelona, con 32. Valencia, con 15; Alicante y Sevilla, con 12 cada una; Málaga, con 11; Murcia, con 10; Cádiz, con 9; Baleares, A Coruña, Las Palmas y Vizcaya, con 8; y Asturias, Granada, Pontevedra, Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza, con 7.

En Madrid, donde en las autonómicas de mayo pasado concurrió con la marca Más Madrid, y no le fue mal, parece evidente que el nuevo partido se ve con fuerzas suficientes para volver ahora a ir en solitario y para que su líder, Errejón, compita directamente con su exjefe político y examigo Pablo Iglesias. ¿Pero tendrá el nuevo partido en muchas otras de las 16 provincias grandes las mismas perspectivas favorables? ¿A qué puede aspirar el errejonismo en Barcelona, donde el voto a la izquierda de los socialistas es ahora territorio de los comunes de Ada Colau y de ERC? ¿A qué en Valencia y Alicante, donde ese voto de izquierdas se lo llevan hasta ahora Unidas Podemos y, sobre todo, el Compromís de Mónica Oltra y de Joan Baldoví? ¿Tendrá Errejón fuerza y resultados en Sevilla o en Málaga frente a la nada pablista Teresa Rodríguez? Y otra pregunta que reformula todas las anteriores: ¿Competirá en esos territorios como una opción más para los electores o intentará que algunas de las ahora confluencias de Unidas Podemos o de sus aliados locales abandonen a Iglesias y se conviertan en los socios del nuevo partido, como acaba de pasar hace pocas horas con Compromís?

Las encuestas van a tardar varias semanas, hasta que se aclaren la mayoría de las cuestiones que se enumeran arriba, en topografiar bien el mapa. Mientras tanto, para intentar arrojar alguna luz al debate, se pueden examinar los resultados de hace pocos meses. Por ejemplo, en la circunscripción de Madrid. El 28 de abril, en las generales, los 37 escaños se repartieron así: 11 para el PSOE, 8 para Ciudadanos, 7 para el PP, 6 para Unidas Podemos y 5 para Vox. Un mes después, en las elecciones autonómicas, en las que sí competía Más Madrid -y Errejón encabezaba la lista-, el resultado variaba bastante. Así se hubieran repartido los 37 escaños en el Congreso con esos resultados de las autonómicas: 11 para PSOE (igual, no varía), 9 para PP (dos más), 7 para Ciudadanos (uno menos), 5 para Más Madrid (cinco más) 3 para Vox (dos menos) y 2 para Unidas Podemos (cuatro menos). En los bloques derecha-izquierda, se habría pasado de 20-17 a 19-18, en ambos casos a favor del primero.

Es matemática electoral ficción, sin duda. O al menos, hipótesis no demostrada. Es muy improbable que Pablo Iglesias salga derrotado el 10N en Madrid ante Íñigo Errejón por esa enorme diferencia, es improbable también que el efecto Errejón no le impacte nada al PSOE o que beneficie claramente al bloque de izquierdas.

El meteorito que ha caído de pronto sobre el territorio ha cambiado el hábitat, aunque aún hay tanto polvo en suspensión que no sabemos si los cambios son pequeños, medianos o grandes. Este lunes, a medida que se iban conociendo detalles, aumentaba la preocupación en Unidas Podemos y disminuía en el PSOE.

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