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Un año de las elecciones que ganó el PP en Cantabria: proyectos heredados, hermetismo y dos consejeros reprobados

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP).

Javier Fernández Rubio

Santander —

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Las elecciones autonómicas y municipales del 28M dieron un vuelco absoluto en el poder político de Cantabria y permitieron recuperar el Gobierno al Partido Popular ocho años después, con un Ejecutivo en minoría encabezado por María José Sáenz de Buruaga (PP) que en los últimos 12 meses ha querido transmitir una imagen de “cambio tranquilo” que no acaba de materializarse, exponiendo en este tiempo algunos de los principales puntos débiles en la línea de flotación de un gabinete que se ha visto envuelto en varias polémicas y rectificaciones en áreas importantes.

Así, las consejerías de Ganadería y Cultura, especialmente, dirigidas por Eva Guillermina Fernández y Pablo Palencia, han estado prácticamente desde el inicio de la legislatura en el punto de mira de la oposición, junto con huesos más duros de roer por su trayectoria política en primera línea como los consejeros de Salud y Obras Publicas, cuyos titulares son César Pascual y Roberto Media, respectivamente.

“El trabajo todo lo vencerá”, había afirmado Buruaga el 5 de julio de 2023 durante su toma de posesión en el Parlamento de Cantabria, pero el trabajo no ha cundido, al menos públicamente, como se hubiera esperado en un primer año de legislatura. Si los cuatro años de un Gobierno se subdividen en un primer tramo en que se desarrolla el programa a ritmo de crucero, a la espera de que las críticas se diluyan con el tiempo, y un segundo en el que se rentabiliza lo conseguido y se procura nadar y guardar la ropa, al Gobierno de María José Sáenz de Buruaga le queda un año para desarrollar su programa electoral con plena autonomía.

El mayor hito hasta la fecha ha sido poner en pie un Ejecutivo en minoría y sacar adelante los primeros presupuestos de la legislatura, dos hechos posibles con el apoyo parlamentario del PRC, que no está obligado a renovarlo. Conseguida la tranquilidad a corto plazo, paradójicamente, el Gobierno de Cantabria dedica su mayor esfuerzo a desarrollar los principales proyectos heredados del Ejecutivo PRC-PSOE (Mupac, polígono de La Pasiega, Protonterapia...) y a enderezar problemas enquistados como el de las listas de espera sanitarias.

La comunicación fue asumida desde el primer momento por la propia presidenta y líder del PP cántabro, cuya portavocía anunciada tiene un nivel bajo. De hecho, la tradicional exposición de los acuerdos semanales del Consejo de Gobierno parece ser ya historia, mientras se sujeta a los consejeros a la hora de manifestarse en público, algo que no evita disgustos y polémicas de hondo calado, como cuando el máximo responsable de la Sanidad pública defendió que solo hay dos formas de gestionar la demora para los pacientes en las listas de espera: “O te pones a la cola o copago”, señaló.

Además, dos consejeros ya han salido reprobados del Hemiciclo en el antiguo Hospital de San Rafael en un tiempo récord: el propio consejero de Salud, César Pascual; y el de Ganadería, Pablo Palencia. Ambos ya llegaron al poder 'tocados' por su pasado: el primero por su papel en la privatización del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y en la Sanidad madrileña con vínculos con Ferrovial; y el segundo, por sus deudas con Hacienda y su suspensión por el Colegio de Veterinarios por mala praxis profesional. En un año, ambos han conseguido poner de acuerdo a toda la oposición, que centra en ellos sus dardos.

También en el ojo del huracán están las consejerías de Cultura, Turismo y Deporte o de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente. El primer departamento tiene entre manos proyectos como el del Museo de Prehistoria y el Archivo Lafuente-Reina Sofía, que copan su capacidad presupuestaria y gestora. Muy justa de personal, la Consejería no ve día en el que se le abra una vía de agua con ayuntamientos, agentes culturales o partidos y las rectificaciones han sido habituales.

Buruaga apostó por unificar Medio Ambiente y Fomento, por lo que el consejero Roberto Media concentra el poder y el contrapoder en áreas como el desarrollo territorial y el urbanismo. Gran conocedor de la realidad cubana, a tenor de sus referencias continuas a la isla caribeña ante cualquier propuesta que se relacione con la regulación de los alquileres o la vivienda, es el impulsor de una nueva vuelta de tuerca a la Ley del Suelo, que prácticamente abre barra libre para la turistificación del medio rural, aunque pese sobre la reforma la espada de Damocles del recurso del Estado ante el Tribunal Constitucional. Es la reforma Ley del Suelo, junto con la Ley de Presupuestos, que incluye rebajas fiscales, los principales desarrollos normativos de esta legislatura. En un cajón parece haber quedado aparcada la derogación de la Ley cántabra de Memoria Histórica, dada la movilización social que generó.

El Gobierno tardó en formarse y no ha cesado hasta prácticamente la actualidad de cubrir responsabilidades y vacantes, como la del responsable del Parque Nacional de Picos de Europa, pero la urgencia pregonada al inicio se desarrolla a ritmo geológico. Se suceden anuncios de planes y estrategias que está por ver si cuajan esta legislatura, como un Plan de Ordenación del Territorio, que no parte de cero pero casi, y una simplificación administrativa que se topa de bruces con una burocracia feroz ante el administrado.

Economía y política nacional

Pese a que la economía, en el ámbito estatal, goce de su mejor momento, los primeros datos de la legislatura no son muy halagüeños para Cantabria: la licitación ha caído un 30% en el primer semestre del Ejecutivo y, aunque se esté aún en la dinámica de meter bajo la alfombra del Gobierno anterior los malos datos, hay que esperar si el jarro de agua fría es coyuntural o va a ser la tónica general con un preocupante efecto de arrastre sobre los sectores productivos.

Tampoco da motivos para el optimismo la crispación política generalizada del país y el hecho de que la administración autonómica cántabra y buen número de ayuntamientos tengan un color distinto al del Gobierno de España. La adhesión incondicional de los dirigentes, orgánicos y ejecutivos, del PP a las políticas y postulados de Alberto Núñez Feijóo es indudable.

Por ejemplo, ha habido viajes institucionales a Bruselas para intentar erosionar los pactos que han llevado a Pedro Sánchez a La Moncloa, hay presencia frecuente de dirigentes en actos de protesta en Madrid y no faltan alusiones continuas a los acuerdos con nacionalistas en la política cántabra, vengan a cuento o no, con la amnistía como eje central del discurso político de la presidenta de Cantabria.

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