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ENTREVISTA | Carlos Sánchez, secretario general de CCOO Cantabria

"Esta crisis ha puesto al descubierto muchas de nuestras deficiencias estructurales en un marco laboral frágil"

Carlos Sánchez, secretario general de CCOO Cantabria. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

Carlos Sánchez, secretario general de Comisiones Obreras (CCOO) Cantabria, analiza la difícil situación económica que está provocando el coronavirus en la comunidad unos días antes de una celebración de la fiesta del Primero de Mayo. "Esta crisis ha puesto al descubierto muchas de nuestras deficiencias estructurales en un marco laboral frágil", sostiene este sindicalista, quien, a pesar de haber firmado el acuerdo en la Mesa de Diálogo Social con la CEOE y el Gobierno de Cantabria, asegura que el bipartito PRC-PSOE tiene el diálogo social "como asignatura pendiente". "Tendrá que hacer un curso acelerado porque deja mucho que desear y ha habido que reconducir cosas", subraya. Así todo, valora positivamente que esta crisis haya coincidido con políticos progresistas en el poder. "No quiero ni ponerme en la situación de qué hubiera pasado con otro Gobierno", recalca.

En esta situación excepcional en la que nos encontramos, ¿qué efectos percibe desde CCOO que está teniendo la crisis del coronavirus en el mercado laboral cántabro?

Lo primero, a todos nos preocupan, como no puede ser de otra manera, los efectos que está teniendo en el plano de la protección de la salud de las personas. Nosotros pusimos mucho ímpetu e hicimos mucho hincapié en aquella parte que afecta a la salud de los trabajadores y trabajadoras cuando todavía no se habían tomado medidas o no había material preventivo suficiente y corrían riesgo de contagios, incluso también los usuarios de los servicios. Estuvimos y estamos muy obsesionados con esa situación, pero no es menos importante que está crisis sanitaria ha puesto al descubierto muchas de nuestras deficiencias estructurales y las ha hecho más públicas si cabe. Afectan a la estructura del frágil marco laboral que tenemos, que no es algo nuevo, y a la situación del sistema de cuidados de las personas, en el que meto, naturalmente, a la sanidad, a la asistencia a los mayores y a los servicios sociales, que son los que más han sufrido con esta situación.

Comenta que antes no se tomaban las suficientes medidas preventivas con los trabajadores y con los usuarios de los servicios. ¿Ahora la situación está mejor?

Está algo mejor. Vamos a ver cómo se produce la que conocemos como fase de desconfinamiento, en la que vamos a ser muy exigentes con el retorno a la normalidad. Nosotros creemos que es necesario hacerlo, y hacerlo lo antes posible, sin ningún tipo de pausa, pero con mucha prudencia. Sin prisa, pero sin pausa y con muchísimas medidas de protección, como es natural. Se habla de sectores que pueden ser muy sensibles y que además generan mucho empleo, como la hostelería o el turismo, pero vamos a ver cómo retornamos a esa situación sin poner en riesgo más cosas.

Probablemente sea peor la cura que la enfermedad, y me refiero a que si tenemos que volver al confinamiento, las consecuencias aún van a ser muchísimo peores, por lo que hay que tener mucho cuidado. Lo que hay que hacer es defender, como estamos haciendo, un gran escudo de protección a la gente. Y por eso estamos con la necesidad de volcar acuerdos en el marco del diálogo social y con las organizaciones patronales, aunque sean bilaterales, en los sectores para acordar protocolos de retorno al trabajo.

Además, nos va a preocupar mucho que una vez que se decrete la finalización del estado de alarma lo que ocurra con el empleo. Ahora hemos puesto un gran escudo de suspensión de las actividades con una fuerte protección económica aliviando algunas tensiones de costes de las empresas, y veremos lo que sucede después, momento en el que yo creo que se vivirá una situación muy tensa. Esos Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) espero que no se conviertan en despidos.

Ha mencionado la desescalada, y sobre ese tema, Miguel Ángel Revilla pidió a Pedro Sánchez que empiece a "abrir la mano" con el tema económico, que se desbloqueen algunas actividades y que se abran comercios. Por lo que comenta ahora, y por lo que dijeron en una rueda de prensa conjunta con UGT sobre que debe llevarse a cabo "con acuerdo, sin prisas y anteponiendo la salud", entiendo que discrepa con el presidente de Cantabria y con los tiempos que maneja, ¿no?

Discrepamos. Vamos a discrepar en esto mientras tengamos que ser nosotros quienes digamos lo que se debe abrir o no, porque creemos que debemos estar a las órdenes de la autoridad científica y sanitaria. Es la gente que sabe. Si ellos consideran que estos sectores pueden abrirse con ciertas garantías nosotros vamos a estar vigilantes a que esto se haga así, no lo vamos a contestar. Pero insisto en que no vamos a ir con prisas. Es verdad que son sectores que tienen un fuerte impacto sobre la economía, más aún en la nuestra, pero no hay que correr, no vaya a ser que demos un paso hacia adelante y tres hacia atrás.

Aunque ha habido ciertas discrepancias, finalmente se ha firmado el acuerdo en el marco del diálogo social.

Sí, la CEOE al final se ha rendido, rendido en el término de asumir su propia responsabilidad ante un proceso de negociación demasiado largo y tedioso en el que no ha habido grandes modificaciones en el último minuto. Es verdad que se ha enturbiado por un exceso, en mi opinión, de alegría propagandística del Gobierno con algunas medidas. Parece que hay una carrera aquí por ver quién se pone la medalla antes, y creo que hay que ser más prudentes y en los procesos de negociación lo que no puede la gente es estar constantemente hablando por los codos. Hay ciertas molestias que la CEOE ha expresado en relación a alguna materia, que las comprendemos, pero que no son de suficiente altura como para no ir a las reuniones. Pero bueno, esto se ha reconducido y tras el acuerdo abrimos la segunda fase, la de la reconstrucción, con políticas activas de empleo.

El Gobierno está elaborando un Plan de Choque contra las consecuencias económicas de la COVID-19 que ha recibido críticas sindicales. ¿Qué echan en falta?

Nosotros no vamos a hacer un Plan de Choque. El Gobierno ha hecho el suyo, que se lo ha remitido al Parlamento la semana pasada y que nosotros conocíamos en el marco del Diálogo Social. Nosotros dijimos que salvo que se abriese todo a discutir podríamos hablar de un plan global de esa naturaleza, pero el Gobierno no aceptaba discutirlo todo porque había decisiones que ya había tomado y que había hecho públicas. Como digo, lleva a cabo una carrera de ponerse medallas y de afán de protagonismo, y me parece muy bien porque tiene los recursos, pero tiene que saber que no son suyos, que son de la ciudadanía, porque vienen de los impuestos. Una de las cosas que mas critico es la falta de cultura democrática y de compromiso con el diálogo social. Para este Gobierno esa es una asignatura pendiente. Tendrá que hacer un curso acelerado de diálogo social porque deja mucho que desear. Y ha habido que reconducir las cosas.

Por sus palabras deduzco que no valora muy positivamente la gestión del Gobierno autonómico de esta crisis…

No, por supuesto que no. Ahora la valoraremos en la medida de que hay un compromiso con nosotros y en el desarrollo de la que llamamos la segunda fase de medidas para la recuperación. Se trata de un plan de reconstrucción en el marco de diálogo social con políticas activas de empleo y apoyo de determinados colectivos de trabajadores que no tienen protección: los fijos discontinuos y los que están en desempleo sin cobertura, y veremos qué pasa con el Ingreso Mínimo Vital, así como con otras medidas de apoyo a sectores como la pesca, la industria, el comercio, el turismo, etcétera. Y hay mucho que hacer después en el ámbito de la investigación y en el universitario.

¿Y cómo valora el papel de la oposición?

No tengo palabras para la oposición porque no hemos conocido propuestas que se nos hayan formulado. Creemos que el papel que debe hacer la oposición es de crítica, lógicamente, pero con el afán de construir un amplio acuerdo. Esa es la idea. Pero el problema de la política en general, de los que están en los gobiernos y los que no, es que ahora no son capaces de dejar las urnas fuera de las reuniones. En este momento de emergencia social debemos de estar a la altura de las circunstancias. Ahora no toca mirar las encuestas y las urnas.

Los ERTE, por ley, cuentan con un plazo de seis meses desde la reincorporación al trabajo en el que no está permitido el despido. Comentaba antes que teme que pasado ese tiempo puedan darse de forma masiva. ¿Qué plantea CCOO para tratar de evitar una situación así?

Planteamos seguir manteniendo el respaldo de las medidas que eviten esa circunstancia, lo que podríamos llamar un gran acuerdo por el sostenimiento de la actividad económica. Eso pasa por medidas de apoyo a las empresas, sin duda alguna, y de mantener la prohibición, que espero que se mantenga, de los despidos objetivos. El despido en España es libre, pero ahora es más caro, algo que no gusta a los empresarios porque les cuesta más dinero.

Hasta ahora lo que se ha hecho cuando se ha querido proteger el empleo es precisamente todo lo contrario: abaratar el coste del despido. Ahora hay una gran diferencia. Si algo se puede decir es que se han impuesto medidas, que pedimos que se mantengan, de fuerte protección, que van a ser muy caras. La diferencia entre las medidas adoptadas en esta crisis, más o menos discutibles, comparadas con las que se impusieron en el 'austericidio' que llamamos en 2011 es como comparar la noche con el día. Sin hacer la ola a nadie.

Es decir, considera positivo que está crisis haya coincidido con un Gobierno progresista en España.

Sí, por supuesto. Sin lugar a dudas. Yo no me tengo que avergonzar de ello. Somos muy críticos, pero no tiene ni punto de comparación. No quiero ni ponerme en la situación de qué hubiera pasado con otro Gobierno. Como es una hipótesis no la voy a hacer, pero la diferencia es muy notable. Ahora bien, esto lleva una consecuencia, que es el endeudamiento que va a suponer para todos los países, porque esta situación no tiene arreglo con los recursos propios de cada uno.

Cambiando un poco de tema, este viernes tendrá lugar un Primero de Mayo atípico con actividades virtuales. ¿Por qué sigue siendo importante celebrar este día de reivindicación laboral?

Porque como dije al principio esta situación tan extraordinaria ha puesto al descubierto muchas debilidades y deficiencias que llevamos tiempo denunciando. Entre ellas, el escaso modelo de protección social y la devaluación que ha sufrido el modelo del trabajo. Una de las cosas que se ha puesto en valor, y no solo lo digo yo, es precisamente el valor del trabajo, ¿y de qué trabajos? Pues de aquellos que habían estado señalados con el dedo, los más precarios, y que son los esenciales. ¿Y quién lo ha dicho? El Boletín Oficial del Estado. Y otra de las cosas que deja al descubierto esta crisis es la privatización de los servicios públicos, el poner al servicio del mercado lo que, en nuestra opinión, no deben de regularse sobre la base de los precios, como es el cuidado de las personas. Con eso no se puede hacer negocio.

¿Espera que tengan acogida las actividades programadas?

Esperemos que sí. Nosotros no vamos a cesar en el empeño. Las actividades serán algunas un poco más lúdicas, con algún concierto a nivel confederal, y también intervendremos los secretarios generales de los diversos territorios. Aquí lo haremos a la una de las tarde, en las redes y en nuestra página web. Vamos a mandar ese mensaje de poner en valor el trabajo y de agradecer a los trabajadores y trabajadoras el esfuerzo que han hecho, porque estamos cada vez más convencidos de que Cantabria, que tiene la obligación política y moral de proteger a su gente, ha demostrado que es de los trabajadores.

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