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Desgaste pandémico y fricciones con Revilla: el PSOE cambia las caras de sus consejeros en Cantabria a un año de las elecciones

Revilla preside el Consejo de Gobierno de Cantabria tras las últimas incorporaciones.

De la toma de posesión del Gobierno de Cantabria en 2019 a la foto actual del bipartito PRC-PSOE encabezado por Miguel Ángel Revilla (PRC) hay un cambio sustancial que se ha producido principalmente en el último mes. Áreas tan relevantes como Sanidad, Economía y Hacienda o Empleo y Políticas Sociales, todas ellas en manos socialistas, no cuentan con las mismas caras visibles que entonces, y sus relevos en un espacio tan corto de tiempo han agitado el seno del Ejecutivo autonómico y han despertado las críticas de la oposición con calificativos hacia el Gobierno como que está “roto”, “en descomposición” o que “se cae a pedazos”.

Y es que el desgaste por la gestión de la pandemia, la crisis económica asociada y las fricciones con el socio regionalista, principalmente focalizadas en el presidente Revilla, han provocado una auténtica revolución en el ala socialista del Gobierno cántabro, con las dimisiones recientes del consejero de Sanidad hace un mes y de la consejera de Economía y Hacienda, que se ha producido esta misma semana, provocando un seísmo que ha afectado colateralmente a Empleo y Políticas Sociales, cuya titular se ha visto obligada a cambiar de cartera.

Así, de las cuatro consejerías que dispone el PSOE por el reparto de poder de la coalición con el PRC en el Ejecutivo autonómico, tan solo el vicepresidente y a su vez titular de Universidades, Igualdad, Cultura y Deportes, además de secretario general de los socialistas cántabros, Pablo Zuloaga, mantiene el cargo desde que empezó el mandato a comienzos de la legislatura.

Miguel Rodríguez, el consejero de la pandemia que ha estado al frente de la Sanidad cántabra durante los dos años más duros de la crisis sanitaria, presentó su dimisión alegando “motivos personales”, pero a su vez reconociendo “discrepancias” dentro del Ejecutivo: “Ha sido una olla que se va llenando y estalla”, aseguró antes de entregar el testigo al nuevo titular, Raúl Pesquera. 

Rodríguez ha tenido durante dos años la tarea de conjugar economía y restricciones por la COVID, y en ocasiones chocó abiertamente con Revilla en ese equilibrio por no abrir la mano a la actividad económica tanto como al líder regionalista le hubiera gustado. Pero el choque que supuso la puntilla y desencadenó su dimisión fue con la titular de Economía y Hacienda, su compañera de partido María Sánchez (PSOE).

“Yo no veo la sanidad como un centro de gasto, la veo como una inversión en los ciudadanos y creo que la consejera lo ve de otra forma”, aseguró, tras explicar que llegó a plantearse su marcha a raíz de la aprobación de los Presupuestos de Cantabria para 2022 por no haber tenido lo suficiente “en consideración” su departamento, el cual seguía gestionando la pandemia y con grandes necesidades de inversión para reforzar el sistema público en los momentos más críticos.

Con estas afirmaciones, María Sánchez volvió a ser el foco de la polémica en un Gobierno donde ya contaba con detractores a raíz de algunas afirmaciones que llegaron a motivar desencuentros públicos con el propio Revilla. No sentó bien ni al presidente ni a los socios regionalistas que cuestionara la recepción de fondos europeos para proyectos de envergadura como el polígono industrial de La Pasiega o la Unidad de Protonterapia del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander por los estrictos plazos y requisitos que impone la UE.

El líder regionalista censuró sus afirmaciones y miembros del Ejecutivo pidieron internamente a Zuloaga el cese de la consejera, que fue apartada de sus funciones como portavoz del Gobierno en ausencia del vicepresidente, pero este protegió a su consejera.

Sin embargo, posteriormente, otras declaraciones de la titular de Economía y Hacienda sobre los citados proyectos 'estrella' del Gobierno autonómico, que se quedaron fuera de los fondos europeos y ahora dependen de la voluntad del Estado, acarrearon otro rifirrafe y otra respuesta tajante por parte de Revilla: “La financiación por parte del Gobierno de España la negocia el presidente, no ella”, manifestó tras una comparecencia de Sánchez en el Parlamento en la que puso en duda la fórmula elegida para pagar estas infraestructuras.

Así, la titular de Economía ya estaba en la cuerda floja, y el anuncio de una rebaja fiscal para compensar la inflación por la guerra de Ucrania que no estaba avalada por los técnicos de su departamento y aparentemente sin consensuarlo con el resto de miembros del Gabinete fue la gota que colmó el vaso y el empujón definitivo a la puerta de salida.

Sánchez presentó esta semana su dimisión y la consejera que hasta entonces había estado al frente de Empleo y Políticas Sociales, Ana Belén Álvarez (PSOE), asumió sus competencias. De esta forma, Álvarez ha tomado posesión este miércoles como responsable de Economía y Hacienda, y su departamento ha pasado a manos de la que había sido su directora general de Vivienda, Eugenia Gómez de Diego (PSOE).

Cohesión y unidad

A pesar de todos estos rifirrafes internos, Revilla ha aprovechado la toma de posesión de las nuevas consejeras para defender la “buena salud” de la coalición entre el PSOE y el PRC, que encaran el último año de su segunda legislatura al frente del bipartito autonómico: “Quiero poner en valor la cohesión del Gobierno, que se encuentra perfectamente unido y en ningún momento se han producido vacíos de poder”, ha destacado el presidente cántabro, que ha valorado como “bastante habitual” el cambio de caras después de una legislatura “tan dura”.

En la misma línea se ha pronunciado el vicepresidente, que ha considera que el bipartito afronta “un momento especialmente importante para el futuro de Cantabria”. En este sentido, Zuloaga ha recordado que la presente legislatura es “comparable a muy pocas”, ya que ha estado marcada por la crisis sanitaria y económica, agravada ahora por la invasión rusa de Ucrania.

“Ahora estamos decidiendo cómo afrontar los próximos meses de esta legislatura, teniendo en cuenta que nos jugamos el éxito en la gestión de los fondos europeos y el del desarrollo de todas y cada una de las políticas que se desarrollan desde cada una de las consejerías”, ha advertido el dirigente socialista, que encara esta recta final antes de las elecciones con numerosos cambios en su entorno tras revalidar el liderazgo al frente de su partido.

“Rotundo fracaso”

Sin embargo, todos estos cambios en tan corto periodo de tiempo ha dado gasolina a la oposición, que no se corta en calificar de “rotundo fracaso” la gestión del bipartito PRC-PSOE. Así lo ha hecho la presidente del PP cántabro, María José Sáenz de Buruaga, para quien Revilla mantiene a Cantabria en “una crisis política y económica permanente”.

“Su elección de 2019 de abrazarse de nuevo al PSOE ha sido un rotundo fracaso que está perjudicando gravemente a los ciudadanos”, ha dicho Buruaga en relación a la tercera remodelación del Gobierno de Cantabria en esta legislatura, que se ha hecho efectiva esta misma semana de forma precipitada antes del puente festivo. “Revilla ni siquiera es capaz de garantizar la estabilidad y la gobernabilidad y preside un Gobierno ineficaz y sin brújula, que lleva a Cantabria a la deriva”, ha concluido la dirigente del PP.

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