Villacarriedo justifica el cambio del nombre franquista de la plaza del pueblo porque “facilita la gestión administrativa”
Villacarriedo ha acordado cambiar el nombre de la plaza dedicada al gobernador civil de la dictadura Jacobo Roldán Losada por el de plaza del Ayuntamiento al considerar que “la denominación propuesta facilita cualquier gestión administrativa”.
En realidad, el cambio de denominación se produce después del requerimiento del fiscal de Memoria Democrática de Cantabria, Carlos Yáñez, que en septiembre pidió información a 15 ayuntamientos cántabros sobre las razones o circunstancias de los símbolos franquistas que todavía sobreviven en sus municipios. Al tiempo, les demandaba iniciar las actuaciones necesarias para la supresión o retirada y cumplir así con la Ley de Memoria Democrática.
Respecto al caso de Villacarriedo, el pueblo tiene una plaza en el pueblo dedicada a Jacobo Roldán Losada. El Ayuntamiento inicialmente alegó que el nombre no suponía ninguna exaltación al franquismo y que solo se llamaba así porque el militar falangista, gobernador civil de Santander entre 1952 y 1960, era oriundo del pueblo. Aunque la ficha histórica del Congreso de los Diputados dice que nació en Ávila.
No obstante, el Pleno municipal ha acabado por ceder y ha cambiado el nombre de la plaza como homenaje al que, durante la dictadura, fue nombrado Hijo Adoptivo de La Montaña. Jacobo Roldán Losada (1912-1968) fue consejero del Movimiento Nacional hasta su muerte en accidente de coche.
Lo anecdótico de la circunstancia es que el anuncio en el Boletín Oficial de Cantabria del cambio de denominación se atribuye a que la nueva denominación propuesta “facilita cualquier gestión administrativa”. Por tanto, oficialmente desvincula la decisión a la exigencia legal de la retirada de símbolos de la dictadura.
Este era uno de los pocos municipios que no había iniciado los trámites para resolver el requerimiento del fiscal de la Memoria Democrática de Cantabria, junto con el Ayuntamiento de Santoña, que ha solicitado la declaración del expresidente durante la dictadura franquista, Luis Carrero Blanco, como víctima del terrorismo de ETA, un subterfugio para 'indultar' el monumento que mantiene aún en su localidad natal y que pretenden resignificar.
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