La exposición que celebra cómo España ayudó a crear EEUU hace 250 años en pleno “no a la guerra” contra Trump
En un momento de tensión máxima entre el Gobierno estadounidense y el español por el “no a la guerra” que enarbola Pedro Sánchez contra Donald Trump, el ejército español ha decidido rescatar, a través de una exposición en Toledo, una gesta histórica que considera “olvidada”: la contribución española a la creación de Estados Unidos. Es más, se trata de una muestra enmarcada en la efeméride principal del Ejército de Tierra para todo este año 2026: ‘El 250 Aniversario del apoyo del Ejército Español a la Independencia de los Estados Unidos’.
Porque el Ejército español quiere hacer memoria con este capítulo de la historia. “Justicia histórica”, incide al respecto el general Amador Enseñat y Berea, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME). Para ello, el Museo del Ejército, perteneciente al Ministerio de Defensa y que alberga el Alcázar de Toledo, ha organizado durante seis meses la exposición España en los Estados Unidos. La contribución de los españoles y su Ejército al surgimiento de una nación. Está abierta al público desde el 26 de marzo al 12 de octubre, y es gratuita.
En total, se exhiben más de 60 piezas procedentes del Museo del Ejército, colecciones privadas, otras unidades de las Fuerzas Armadas e instituciones como la Biblioteca Nacional, el Archivo General de Indias o el Banco de España.
Los argumentos históricos de la exposición
La muestra parte del hecho de que en el siglo XVIII, Gran Bretaña era el principal rival de la monarquía española. Por eso, las tropas españolas de Carlos III no dudaron en embarcarse en una misión, al otro lado del Atlántico, para combatir a los soldados ingleses en favor de la independencia de las trece colonias que el 4 de julio de 1776 se convertirían en la génesis de los Estados Unidos de América. La historia de este imperio ha sido relatada principalmente por los descendientes de esas colonias. Es uno de los motivos por los que el papel de los españoles “ha pasado desapercibido”.
A finales del siglo XIX, algunos escritores como Charles Fletcher Lummis se sorprendieron del alcance de la exploración española de América, calificada, nada más y nada menos, como “la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de proezas que registra la historia”. Otros autores estadounidenses también han puesto en valor una “historia compartida”.
El acto de inauguración se realizó esta semana en el Auditorio del Museo con amplia representación militar del Ejército de Tierra encabezado por el JEME; el embajador de EEUU en España y Andorra, Benjamin Leon Jr., y con alumnado y mandos de la Academia de Infantería de Toledo, así como autoridades institucionales, entre ellas el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido; el alcalde de la ciudad, Carlos Velázquez; y el viceconsejero de Relaciones Institucionales del Gobierno castellanomanchego, Javier Vicario.
Ninguno de ellos hizo mención a la tensa relación actual entre el Gobierno de Donald Trump y el de Pedro Sánchez a cuenta de la guerra en Irán y a lo significativo de que coincida con esta muestra. Sí lo hizo, preguntado por este medio, el comisario de la exposición, el historiador y teniente coronel Germán Segura.
“La historia es la que es”, dice el comisario de la muestra
“La historia es la que es. Yo, como historiador, no me siento incómodo de hablar ahora de un periodo que ya está en el pasado. Ese es el fondo de la cuestión, pero no quita que los acontecimientos se tienen que tratar igualmente y hay que analizar qué ha pasado en la historia. Dentro de 200 años analizarán este periodo actual y será otro historiador el que cuente lo de ahora”, afirmó al respecto.
Básicamente, la exposición se compone de unas 60 piezas divididas en tres momentos históricos de ese momento. La primera parte. ‘Tiempo de exploraciones: leyendas tras las leyendas’, está dedicada a las expediciones españolas hacia el actual territorio estadounidense.
La búsqueda de tierras ricas en metales preciosos animó a estas últimas a reconocer las regiones americanas que se hallaban a mayor latitud, llegando con el paso del tiempo a adentrarse hacia lugares tan significativos como el río Misisipi, el cañón del Colorado, o ya en el siglo XVIII, la Alta California y Alaska.
Estas expediciones fueron espoleadas por las leyendas de ciudades míticas, el afán de riqueza y sentido del honor de los primeros exploradores, que recorrieron enormes distancias a través de una geografía agreste, habitada por grupos tribales no siempre dispuestos a aceptar la “acción civilizadora hispana”, en palabras de la dirección del Museo.
La segunda parte de la muestra se titula ‘Tiempo de consolidación: la difícil vida en la frontera norte del mundo hispano’. Se centra en la estrategia de ocupación y control de una “frontera salvaje” que los españoles trataron de defender con escasos recursos.
La colonización de los territorios que hoy conforman los Estados Unidos avanzó muy lentamente hasta el siglo XVIII. Fue “la época del presidio y de la misión”, de los “soldados de cuera” y de los frailes caminantes, hombres y mujeres que dieron consistencia a ese legado hispano en Norteamérica.
Pero a pesar de los conflictos y de los “defectos” del modelo civilizador hispano, su legislación referente a los nativos fue “incomparablemente más extensa, más comprensiva, más sistemática y más humanitaria que la de Gran Bretaña, la de las colonias y la de los Estados Unidos, todas juntas”, tal y como relata Lummis.
La última gran parte de la exposición es ‘Tiempo de revoluciones: el nacimiento de un gigante’ y se centra en el papel de los españoles y sus ejércitos durante la ‘Revolución Americana’. Siendo Gran Bretaña el principal rival de la monarquía española, España auxilió a los rebeldes de las trece colonias al levantarse contra su metrópoli.
Sin embargo, esta ayuda se realizó “en secreto”, comenta el comisario de la muestra. Se enviaron equipos militares, vestuario y medicinas para el Ejército Continental de George Washington a través de los gobernadores de la Luisiana.
La declaración formal de guerra en 1779 permitió a Bernardo de Gálvez, una de las grandes figuras que destaca la muestra, llevar a cabo sus “brillantes campañas” en el bajo Misisipi y en la Florida occidental, allanando el camino para el éxito estadounidense.
Terminada la revolución, nacía un “gigante” que, como intuyó el conde de Aranda (noble, militar y estadista ilustrado español), constituía “una amenaza para el futuro de las posesiones españolas en Norteamérica”, aunque la Paz de París selló en ese momento el final de la guerra y consolidó los lazos de amistad entre el primer presidente estadounidense, George Washington, y Carlos III de España.
En la exposición se alude a esa “amenaza”, pero hubo otras consecuencias derivadas del apoyo español a la independencia de las colonias. En ellas se ha detenido ampliamente el Instituto de Historia Americana ‘Gilder Lehrman’, una organización sin ánimo de lucro fundada en 1994 en Nueva York, dedicada a mejorar la enseñanza y el aprendizaje, mediante becas a docentes y estudiantes. Lleva el nombre Richard Gilder y Lewis E. Lehrman, filántropos estadounidenses.
Este centro de enseñanza relata que la ayuda española a la independencia de los Estados Unidos fue un “factor decisivo” para el éxito de la revolución norteamericana, pero que irónicamente propició un escenario que, a largo plazo, contribuyó a la pérdida de las propias colonias españolas en América.
La gesta sirvió como ejemplo de que era posible independizarse de una potencia europea
“El éxito de la revolución americana influyó profundamente en los líderes criollos de Hispanoamérica, sirviendo como ejemplo de que era posible independizarse de una potencia europea. A pesar de la censura, las ideas de igualdad y libertad llegaron a las colonias españolas, inspirando las futuras revoluciones”, detalla esta institución de enseñanza.
Además, añade que la participación en la guerra contra Gran Bretaña, aunque exitosa, supuso un enorme gasto financiero para la Corona española. Esto, sumado a conflictos posteriores como las guerras napoleónicas, “debilitó la administración española y la capacidad de mantener el control sobre sus extensos territorios”.
Juan Eslava Galán y la “singular miopía” de España
Es un argumento del que también se hace eco el escritor español Juan Eslava Galán en su 'Historia de España contada para escépticos'. En el capítulo 75, califica de “singular miopía” que España apoyara la independencia de las colonias inglesas “sin advertir el funesto ejemplo que daba a sus propias colonias”. “Estas no tardarían en seguir el camino de las inglesas y sacudirse su yugo colonial”, explica en el libro.
De cualquier forma, estos hechos son posteriores a los relatados en la exposición que ahora alberga el Museo del Ejército, y que, según su director, el general de Brigada Francisco Germán Martínez Lozano, que cumple un año en el cargo, espera contar con unos 180.000 visitantes en los próximos seis meses.
Durante el acto de inauguración, el embajador de Estados Unidos en España elogió la cooperación bilateral entre ambos países. También fue significativa esta intervención justo en un momento en el que el Gobierno español ha reafirmado su postura contra la guerra del Ejecutivo de Donald Trump e Israel contra Irán.
El embajador dedicó múltiples elogios al Ejército de Tierra por dedicar este año a “celebrar” el papel de España en la independencia de Estados Unidos, de la que se cumplen 250 años, y por su “importante compromiso institucional con la preservación de este legado compartido”.
Asimismo, agradeció al “pueblo español” sus “contribuciones fundamentales” que han hecho que se produzcan “profundos vínculos históricos que unen a nuestros dos países y sirven como un poderoso recordatorio de nuestra historia compartida”.
De la diplomacia al “servicio compartido”
“Eso nos recuerda que las amistades se forjan no solo en la diplomacia, sino también en el servicio compartido y en un propósito común”, añadió, recordando que su familia tiene sus raíces en las Islas Canarias, una “herencia de gran orgullo” y un recordatorio “de que los lazos que nos unen no son solo históricos, son conexiones vivas, profundamente humanas”-
Finalmente, confió en que esos 250 años desde la independencia de Estados Unidos se sigan celebrando en los próximos meses y ha apelado al dialogar sobre “cómo continuamos construyendo un futuro común a partir de nuestra historia compartida”.
Por su parte, el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra también se refirió, con motivo de la exposición, a esa “historia compartida entre nuestras dos naciones”. “Un episodio cuya relevancia es incuestionable y que se inscribe en una relación mucho más amplia y profunda en el tiempo”, indicó.
“Ponemos en valor una realidad histórica de gran profundidad: la decisiva implicación de España y muy especialmente de su Ejército de Tierra en aquel proceso fundacional”, dijo.
Para Amador Enseñat y Berea toda la exposición es una “expresión de una memoria compartida”, al tiempo que ha defendido la cooperación bilateral entre ambos países. “Nuestros ejércitos trabajan juntos, se adiestran juntos y operan juntos. Nuestros ejércitos de tierra mantienen una relación basada en la confianza mutua, el respeto profesional y una larga tradición de colaboración. Una relación que, como demuestra esta exposición, tiene raíces profundas”, resaltó.
Y al igual que el embajador, dijo confiar en que la muestra ayude “a fortalecer más” las conexiones entre ambas naciones. “Debería servir como un recuerdo de que somos capaces de lograr juntos, un gran proyecto que coopere con el futuro, para su continuada sucesión e impacto duradero”, concluyó.
0