Aquí se rodaron ‘Juego de Tronos' o ‘Irati’: un “turismo de pantalla” para iluminar el patrimonio audiovisual de los pueblos
El pueblo albaceteño de Ayna, en plena garganta del río Mundo, se ha hecho famoso con los años por formar parte de las tres localizaciones, junto con Liétor y Molinicos, en las que José Luis Cuerda rodó en1989 ‘Amanece, que no es poco’, convertida décadas después en una película de culto. Allí se celebra cada año la famosa ‘Quedada Amanecista’, donde los fans del filme se reúnen para recrear escenas y pasárselo en grande.
El impulsor fue el alcalde ayniego, Juan Ángel Martínez, quien curiosamente interpretó en la película al “niño deprimío”. Con este evento consiguió atraer turismo de toda España hacia esta zona, enclavada en la espectacular Sierra del Segura.
Pero ahí no quedó la cosa, el Ayuntamiento de Ayna, localidad conocida como la “Suiza manchega”, comenzó hace dos años a fraguar un nuevo proyecto poniéndose en contacto con profesionales del sector turístico. Así conoció a Ana Alonso, experta en comunicación y entonces directora de Relaciones Institucionales de Escapada Rural.
Comenzaron a tejer un proyecto que hace tan solo dos meses se convirtió en la Red de Pueblos de Película y que ya cuenta con 15 municipios adheridos. El objetivo: que la gente acuda a estos municipios, pero también conozca el resto de su patrimonio más allá de sus localizaciones cinematográficas.
Su puesta de largo se celebró en la pasada edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en el estand de TourEspaña, con el apoyo de la Diputación de Albacete. Buscan la adhesión de municipios colaboradores del medio rural que han acogido rodajes de películas y series o que cuenten con eventos audiovisuales que puedan atraer visitantes.
El concepto va más allá del “turismo de cine” o de que el visitante se limite a visitar una localización famosa por acoger un rodaje y después marcharse. Ana Alonso, actualmente CEO de The Travelling Set y presidenta de la Red, habla de “turismo de pantalla”: el colectivo quiere abarcar a pueblos que han albergado o inspirado también cortometrajes, documentales o videojuegos. Es decir, arrojar luz sobre su “patrimonio audiovisual”.
“Se trata de promover el interés potencial que estos pueblos tienen. Pero no solo porque hayan acogido películas o eventos, sino también porque en ellos se celebran eventos importantes como festivales de cortometrajes que trascienden los límites del municipio y que también pueden servir para que el turismo no se quede solo en eso, sino también para conocer su patrimonio cultural, su paisaje y su gastronomía”, destaca.
Ayna fue el pueblo fundacional, pero entre la quincena de localidades ya adheridas, hay todo un “crisol de atractivos”. Es el caso, por ejemplo, de Covarrubias, en la comarca del Arlanza (Burgos). Es muy conocido por haberse rodado allí ‘El bueno, el feo, el malo’ o ‘El Valle de las Espadas’. Pero a raíz de ello, se va a abrir este año un museo en honor a Carlo Simi, el escenógrafo de las películas de Sergio Leone. Está además muy cerca de Santo Domingo de Silos, también pueblo colaborador y escenario de otras muchas cintas del espagueti western.
Otra localización adherida a la Red es Torrelaguna, en Madrid, que es “ya casi como un plató”. Allí se rodó ‘Todos lo saben’, con Penélope Cruz y Javier Bardem a las órdenes de Asghar Farhadi; y también ‘El viaje a ninguna parte’, de Fernando Fernán Gómez, o la serie ‘Los favoritos de Midas’.
El Alfoz de Lloredo, en la costa occidental de Cantabria, ha inspirado también rodajes de películas como ‘Primos’ y otros televisivos o de cortometrajes y campañas promocionales. En esta región, Camaleño forma también parte de la Red. Allí se rodó, entre otras producciones, ‘Marianela’, adaptación cinematográfica del libro del Benito Pérez Galdós.
Otro ejemplo es Cardona, en la provincia de Barcelona, que acogió parte del mítico rodaje de ‘Campanadas a medianoche’, de Orson Welles; o Loarre, en Huesca, cuyo castillo puede verse en ‘El reino de los cielos’, de Ridley Scott, y sus localizaciones, en ‘Irati'.
A esta lista se suma Malpartida de Cáceres, que mantiene su esencia de pueblo a pesar de recibir cada año a un gran número de turistas que desean conocer su rico patrimonio natural y cultural, pero sobre todo el Monumento Natural de los Barrruecos, paraje que ha albergado el rodaje de la serie ‘Juego de Tronos’.
Tabernas, en Almería, es quizás de los municipios más conocidos adheridos a esta asociación. En su término municipal y sus desiertos se rodaron escenas de ‘Indiana Jones y la última cruzada’, ‘Lawrence de Arabia’, ‘Patton’ o ‘La muerte tenía un precio’, entre otras muchas producciones.
“Para nosotros son pueblos donde el objeto de deseo va más allá de la localización. Queremos poner en valor sus monumentos. La historia cinematográfica, en realidad, es un relato para conocer mejor estos lugares y que la gente acuda, pero hay un patrimonio más allá de estas localizaciones. Nos hemos dado cuenta de que en el mundo rural hay mucha riqueza audiovisual y trabajar en red con pueblos pequeños es muy fácil. Sus ayuntamientos son más flexibles para aceptar iniciativas”, resalta Ana Alonso.
La Red de Pueblos de Película trabaja a su vez con los datos del Observatorio del Turismo de Pantalla, un proyecto “inédito” en todo el mundo que trabaja con empresas especializadas en “inteligencia turística” como ViventialValue o YouGov. “Hasta ahora, nadie había profundizado en el análisis de un nicho de mercado con tantas posibilidades de desarrollo”.
Estas empresas recaban información mediante encuestas y cuestionarios para conocer el impacto del turismo rural sobre determinados pueblos. Esos datos les sirven para contactar con municipios, que se adhieren a la Red mediante convenios de colaboración. A cambio, reciben una serie de prestaciones como asesoría, el uso de la marca de Pueblos de Película, formación y encuentros presenciales y online.
Según un estudio elaborado por este Observatorio, entre tres y cuatro de cada 10 encuestados de los distintos países analizados estarían dispuestos a pagar más por participar en experiencias vinculadas con la pantalla, ya sea mediante rutas, estancias o actividades tematizadas.
El impacto de un rodaje en un municipio
Esto confirma que el turismo de pantalla posee “un margen de rentabilidad real”, sustentado en “la disposición del visitante a invertir más en propuestas experienciales diferenciadas. En definitiva, el turismo de pantalla no solo actúa como herramienta de promoción territorial, ”sino que incrementa el valor percibido de la experiencia turística“.
El estudio también indica que este tipo de turismo contribuye a la diversificación geográfica, “invitando a descubrir incluso destinos rurales y menos masificados”. En conjunto, se aprecia “como una oportunidad emergente para atraer visitantes internacionales hacia el interior del país, ofreciendo nuevas vías de desarrollo que los pueblos de película deben analizar y preparar”.
Intentamos también implicar al tejido empresarial del municipio o la comarca, para que se sensibilice y podamos ayudarles a crear producto
La experta en comunicación destaca la importancia de conocer el impacto de un rodaje en un municipio. “Así conseguimos saber qué es lo que queda después, entender cómo trabajan los equipos de rodaje, si al final hay decorados efímeros que no tienen por qué destruirse y se les puede dar uso en el pueblo. Intentamos conocer bien qué posibilidades hay y también implicar al tejido empresarial del municipio o la comarca, para que se sensibilice y podamos ayudarles a crear producto”.
La Red de Pueblos de Película ya tiene previsto celebrar su primer encuentro entre mayo y junio, combinando una agenda lúdica y otra más de colaboraciones y reuniones. Con 15 pueblos adheridos en tan solo dos meses, esta asociación no descarta que para entonces pueda haber más de una treintena de pueblos asociados.
Cuentan también con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), principalmente porque el proyecto también quiere luchar contra la despoblación rural. “Si este segmento genera interés o hace que pequeños negocios piensen en ello para atraer gente, eso puede contribuir a hacer que un municipio sea más atractivo para vivir. Podemos cambiar ese relato que habla continuamente de zonas deprimidas”, concluye.
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