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El acuerdo de financiación con ERC despeja el camino para los primeros presupuestos de Illa

La vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el presidente catalán, Salvador Illa, en una imagen de archivo.

Arturo Puente

Barcelona —
9 de enero de 2026 22:11 h

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Sus Majestades los Reyes de Oriente han pasado por el Palau de la Generalitat y le han dejado a Salvador Illa un acuerdo que, si nada se tuerce, podrá canjear por los primeros presupuestos de su presidencia. El socialista tenía cierta urgencia por aprobar esta reválida, después de llevar más de un año y medio sin cuentas y sin poder estabilizar la mayoría parlamentaria que le sustenta junto a ERC y Comuns. Sin embargo, la fotografía de Pedro Sánchez y Oriol Junqueras cerraba, al menos por ahora, la disputa de la financiación, y eso suponía amarrar a los republicanos en Madrid pero, también, en Catalunya.

Si bien han sido los Reyes quienes han traído el regalo, la carta la había escrito personalmente Pedro Sánchez, quien lleva semanas dando importancia al acuerdo con ERC en materia de financiación. Resolver el sudoku económico de la mano de Junqueras es vital para garantizar unos presupuestos de Illa, el más destacado barón socialista, pero también sirve para fajar la coalición de izquierdas en el Congreso y para avanzar en una agenda de reformas que, en teoría, cuando llegue al Congreso podría tensionar tanto a la oposición, incluyendo a Junts, tanto o más que al Gobierno.

Los de Carles Puigdemont se han descolgado del apoyo al Gobierno, según juran ellos, de forma definitiva. También han sido muy críticos con el nuevo reparto financiero cerrado entre María Jesús Montero y Oriol Junqueras. Pero la formación tendrá difícil dar un 'no' rotundo a un acuerdo que en Catalunya se celebra y que, pese a que todo el mundo es consciente de que no es la financiación singular pactada en tiempos de Pere Aragonès, colocaría a la Generalitat en un nivel de recursos inédito. Al menos en los primeros años de implantación del modelo y mientras la economía vaya viento en popa.

Pero, aunque Junts es una pieza clave en el Congreso, es irrelevante a la hora de formar mayorías en el Parlament, donde la coalición intermitente que forma ERC y los Comuns junto al PSC estaba a la espera de un avance de peso en materia de financiación para dar luz verde a la negociación de presupuestos.

Este viernes en el Palau de la Generalitat el equipo del Govern supuraba euforia. El encuentro de Illa con Junqueras había ido bien y responsables de los dos partidos mantenían, conjuntamente, un encuentro con periodistas para explicar algunos detalles del acuerdo. El principal mensaje de la consellera de Economía, Alicia Romero, es que antes de llegar al ecuador del mandato el Ejecutivo de Illa ya había cumplido con una parte importante del programa de investidura pactado con los republicanos, al menos en lo tocante a los asuntos económicos.

Nadie, ni ella ni ERC ni mucho menos el Ministerio de Hacienda, se olvida de que en aquellos papeles también se hablaba de una agencia tributaria propia de Catalunya que recaudase, al menos, el IRPF este año. Junqueras ha aceptado que ese calendario no se cumplirá, pero no ha renunciado al asunto de la recaudación, pese a que desde el Gobierno lo han colocado en el cajón del ya veremos.

Sin embargo, Romero sabe que, pase lo que pase ahora con el acuerdo de financiación, ella puede comenzar a elaborar los presupuestos de la Generalitat. Unas cuentas que, con solo aprobarlas, aumentarían considerablemente el dinero disponible de todos los departamentos.

En lo político, aprobar unos presupuestos de la mano de sus dos socios de siempre, Oriol Junqueras y Jessica Albiach, sería para Illa un triunfo de medio mandato y una confirmación de que no tendrá que arrastrar los pies para acabar la legislatura.

El president es, de hecho, quien sale mejor parado de un acuerdo en el que todos los demás deben admitir que han tenido que ceder. Lo ha hecho Montero, muy reacia a acoger la ordinalidad como principio, pero que ha debido acabar abriendo la mano a que Catalunya en la práctica goce de esta circunstancia. Junqueras también ha debido priorizar el pragmatismo y renunciar a buena parte de lo escrito en el acuerdo inicial para poder tener fotografía junto a Sánchez y aparecer como pilar del Gobierno y no como palo en la rueda.

Sánchez, finalmente, ha priorizado brindar un triunfo a un aliado que le han fallado pocas veces, como es ERC, además de conceder a Illa un futuro más desahogado. En el otro plato de la balanza escucha los reproches, más duros que nunca, de líderes de su propio partido como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, quien este viernes pedía directamente elecciones por considerar el modelo de financiación un “atropello”, pese a que, en números por habitante, su comunidad sale mejor parada que Catalunya.

Este jueves en el programa satírico de TV3 Polònia emitieron un gag en el que aparecían tanto Junqueras como Montero al lado de Sánchez. Al primero, el presidente le rompía la ilusión al confesarle como si fuera un niño que “la financiación singular no existe”. A la vicepresidenta también la llevaba al llanto al contarle que sus posibilidades de ser presidenta de Andalucía eran escasas. Finalmente, era el propio Sánchez quien pedía que le dijeran que la corrupción en el PSOE no existe y que todo había sido una pesadilla. Es lo que tienen los Reyes Magos, que no siempre traen exactamente todo lo que uno ha pedido.

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