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Pedro Sánchez inicia en el antiguo cinturón rojo su 'venganza catalana' contra el susanismo

El candidato a la secretaria general del PSOE, Pedro Sánchez, a su llegada al mitin de Sabadell

Arturo Puente

Pedro Sánchez no es Roger de Flor pero, como entre los almogávares, el apuñalamiento de su líder despertó una furia insólita entre los socialistas. El sentimiento de traición de la militancia es la gasolina principal que impulsa la campaña de Pedro Sánchez, que este miércoles ha repostado en Sabadell, una de las capitales del cinturón rojo barcelonés pérdidas por el PSC en 2015. El ex secretario general ha apelado al enfado de la militancia, sobre todo de la catalana, con el PP y, por extensión, de la abstención entregada a su Gobierno por el PSOE.

Desde la ciudad del Vallès Sánchez ha iniciado su particular 'venganza catalana' apuntando contra el susanismo, a quien culpa del estado del partido. Tras la presentación de avales, la de este miércoles ha sido la primera visita a Catalunya, comunidad donde el aspirante ha conseguido una mayor diferencia de apoyos respecto a sus otros dos contendientes. Uno de cada tres militantes del PSC ha dado su firma a Sánchez, aunque la marcada abstención ha hecho que Catalunya solo sea la tercera comunidad en avales absolutos al ex-secretario general.

El equipo de Sánchez pretende que la comunidad sea una de los los territorios trampolín que lleven al candidato de vuelta a Ferraz. Para ello, Sánchez ha ensayado ante las más de 500 personas que llenaban la plaza de Picasso de Sabadell su discurso más socialdemócrata y contrario al PP. “A mi me han acusado de radical y de separatista. Tienen razón. Estoy radicalmente opuesto al PP y estoy separado de su corrupción”, ha lanzado Sánchez.

Dardos al PP que salpican a Susana Díaz

Reforma fiscal, impuestos a los robots, ley de igualdad de género, protección a las familias, protección al empleo, ley de memoria histórica, laicidad del Estado. El discurso de Sánchez se parece al de una campaña electoral en propuestas y en que se dirige con claridad contra el PP, pero recuerda que es una campaña de primarias cuando el candidato se cuida de que sus reveses salpiquen a sus contendientes.

Y, la primera de ellas, Susana Díaz. Por eso Sánchez ha prometido que, si gana, someterá a las bases todos los acuerdos de Gobierno a los que llegue. “No tenemos que rescatar al PSOE de los militantes sino rescatarlo de la abstención al PP”, ha asegurado el exsecretario general. El público socialista ha coreado en ese momento su nombre.

Según el número de avales, la militancia del PSC está poco movilizada, pero claramente escorada en favor de Sánchez. Tanto es así que los recogidos por Sánchez, 6.058, han dolido, y en más de una casa. Su principal rival, Susana Díaz, no llegó a los mil avalistas en la plaza catalana. La diferencia preocupa en el equipo de la andaluza, que el sábado aseguró en Barcelona que se “dejaría la piel” en la comunidad. No estaba previsto, pero finalmente Díaz volverá a Catalunya, concretamente a Mataró este viernes.

Pero la cifra de 6.058 no solo es tenida en cuenta por las diferentes facciones socialistas. El partido de Ada Colau también mira con el rabillo del ojo el éxito sanchista en su tierra, recordando que, en sus primarias, Xavier Domènech recabó menos apoyos, 4.451 en total. Y Sánchez abona ese campo. “Iglesias le sienta como un guante a Rajoy”, ha considerado en Sabadell, “porque siempre presenta mociones de censura cuando no las puede ganar”.

También contra Podemos

El aspirante ha querido blindarse de las insinuaciones de sus rivales con críticas directas a Podemos, prometiendo además que su plan pasa por “devolver al PSOE” a donde le corresponde, “a liderar la izquierda”. Al fin del mitin, para redondear la promesa, la Internacional. Y con ella, decenas de senyeres arriba. La escena recordaba a las postales del PSC ganador que hace varias legislaturas que no se veía.

¿Será Sánchez capaz, no solo de ganar las primarias, sino también de recuperar el voto socialista perdido en Catalunya en favor de independentistas y comuns? La hazaña, esta sí, sería digna de almogávares, y en ello está el aspirante.

Pero desde la victoria socialista de 2008, Catalunya es un lugar muy diferente. Sin ir más lejos, Sabadell, la plaza elegida por su equipo de campaña para comenzar la gesta. La ciudad lleva dos años gobernada por una coalición de izquierdas en la que el PSC ha desaparecido, por obra y milagro de la mancha de la corrupción del bustismo. El alcalde omnipotente que reinó en la ciudad telera acabó estampado en el caso Mercuri, el mismo por el que está imputado el teniente de alcaldía de Ada Colau, Jaume Collboni.

De hecho, la visita de Sánchez a la comarca del Vallès se ha cruzado con el Tramabús de Podemos, desde donde los morados han explicado el caso Mercuri mientras, a pocos kilómetros, Sánchez cargaba contra la imputación de la Delegada del Gobierno de Madrid, Concepción Dancausa, por el caso Mercamadrid. El cinturón rojo, una vez más, es un botín preciado donde ningún partido se quiere dejar un voto. “Hemos pasado un invierno muy duro”, ha asegurado Sánchez, “pero este mayo volver a florecer”.

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