Casals por la paz en el palacio de Haydn
El pasado Primero de Mayo la Orquesta Filarmónica de Berlín celebró su tradicional Concierto de Europa en el Palacio Esterházy, en Eisenstadt, Austria. El escenario fue la Sala Haydn del edificio, decorada con bellos frescos, donde el compositor que ahora le da nombre trabajó como maestro de capilla de los príncipes de Esterházy durante casi 30 años. Lo que era salón de baile actualmente se utiliza como sala de conciertos. Era la 35ª edición del Concierto de Europa, celebración itinerante que se instauró para conmemorar la creación de la orquesta berlinesa en 1882 y con el fin de compartir los valores de una Europa en paz.
El programa se abría con una obertura de Haydn, en razón del lugar, y continuaba con dos obras rusas: Pulcinella de Stravinski y las Variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta de Chaikovski. Lo cerraba la Segunda sinfonía de Beethoven, quien fue alumno de Haydn y utiliza en ella un primer tiempo con introducción lenta, habitual en las sinfonías de su maestro. Dirigió el concierto el titular de la Filarmónica de Berlín, Kirill Petrenko, e interpretó la parte solista de la obra de Chaikovski el célebre chelista francés Gautier Capuçon. El director ruso, nacionalizado austriaco, diseñó un programa con dos obras rusas para un día de celebración de la paz, en lo que parece una llamada de atención sobre la invasión de Ucrania. Cuando se produjo el ataque en 2022 lo calificó de “un cuchillo en la espalda de todo el mundo pacífico” y pidió “la unión de todos los artistas por la libertad, la soberanía y contra la agresión”.
Capuçon hizo una luminosa interpretación de la obra de Chaikovski, uno de los más bellos y frecuentados conciertos para violonchelo y orquesta, aunque esté escrito en forma de variaciones. Hubo intensos y prolongados aplausos. Tomó la palabra para felicitar el Primero de Mayo y a continuación recordó que este año se cumplen 150 del nacimiento del chelista y compositor catalán Pau Casals. Elogió su incansable lucha por la paz y la libertad e interpretó, acompañado por cuatro violonchelos y un contrabajo de la orquesta, su celebérrima versión del Cant dels ocells. Fue una delicadísima y profundamente sentida interpretación, que sonó como un lamento en favor de la paz y la concordia, en un mundo angustiado por las guerras que agitan los tiranos.
El cant dels ocells es una canción tradicional catalana, cuya letra original celebra la Navidad y describe cómo aves de muy diversas especies acuden a festejar el nacimiento de Jesucristo. En 1705, durante la Guerra de Sucesión, circuló en panfletos una versión paródica de la letra para celebrar la llegada a Barcelona de las naves del archiduque Carlos de Austria, con lo que la melodía adquirió un carácter reivindicativo. Pau Casals empezó a utilizarla habitualmente en sus conciertos, en un arreglo propio para violonchelo, a partir de 1939, cuando marchó al exilio tras la victoria de los sublevados en la Guerra Civil Española, como símbolo de paz y libertad.
Casals había nacido en 1874. A los 23 años triunfó en París en los Conciertos Lamoureux y en 1914 se trasladó a Nueva York, donde se consagró como el más importante violonchelista de su tiempo. Volvió a Barcelona en 1919, donde fundó la Orquesta Pau Casals. Renovó la técnica del instrumento y en 1936 grabó por primera vez en Londres para His Master’s Voice las seis Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach. Entre sus composiciones más famosas están el oratorio El Pessebre y el Himno de las Naciones Unidas.
El músico catalán siempre mantuvo una actitud pública de defensa de la libertad y la democracia. En 1917 se negó a tocar en la Unión Soviética y en 1933 rechazó una invitación de la Alemania nazi. Llegó a estar nominado al Premio Nobel de la Paz. Tras la Segunda Guerra Mundial se negó a tocar en los países aliados por su tolerancia con la dictadura de Franco, lo que lo llevó a un silencio público de cinco años, durante los que no hizo grabaciones. Su legado fonográfico es amplio e interesante y se puede acceder a él en las principales plataformas, desde los registros del mítico trío con Thibaud y Cortot hasta las que hizo como director de orquesta en el Festival de Marlboro. Además de las célebres Suites de Bach, un testimonio de singular interés es el del concierto que dio en 1961 en la Casa Blanca ante el presidente Kennedy con Schneider y Horszowsky, que acabó con El cant dels ocells y fue registrado por Columbia.
Pau Casals tuvo una larga vida, pues murió en 1973, a los 96 años en San Juan de Puerto Rico, país natal de su madre, donde vivía exiliado. Su catalanismo fue siempre compatible con un profundo sentido universal. “El amor al propio país es algo natural”, dijo. “Pero ¿por qué nos tenemos que parar en la frontera? Todos somos hojas de un mismo árbol y el árbol es la humanidad”.
Sobre este blog
Este blog pretende transmitir reflexiones sobre música, literatura, arte, pensamiento y cultura en general, sin eludir la dimensión política. Trata de analizar la realidad, especialmente cuando, como ocurre con frecuencia, supera la ficción.
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