¿Quién limpia de cañas invasoras los cauces de los ríos a las puertas de la época de lluvias?

Imagen de una avenida de agua con cañas en las playas de Cullera.

Toni Cuquerella


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Con el fin del verano llega al territorio valenciano la época de lluvias, un periodo en el que estas pueden ser torrenciales con fenómenos como la gota fría o la más conocida últimamente como DANA (depresión aislada en niveles altos). Con estas avenidas de agua, una imagen que se suele ver son cuencas llenas de cañas que crean auténticos muros e inundan muchos espacios, desde las riberas de ríos hasta las playas de desembocadura. De eso se ha quejado constantemente Cullera, en la desembocadura del Júcar.

Ante esta situación, todos ven la caña común (Arundo donax) como una amenaza, especialmente porque que se trata de una especie invasora. Ahora el problema es repartir las responsabilidades para eliminar este especimen vegetal antes de que sea un problema, no solo para las personas, sino también para el medio natural.

Frenar esta especie de caña, originaria de Asia y con presencia en la zona mediterránea, es una tarea muy compleja, ya que pasa por provocar la muerte del rizoma de la planta. Se encuentra entre los 100 organismos más invasores del mundo y coloniza riberas y márgenes formando agrupaciones muy densas, lo que provoca impactos negativos como el desplazamiento de vegetación nativa y su empobrecimiento; la generación de una biomasa de bajo contenido de humedad que se convierte en un polvorín para los incendios; la reducción de los recursos hídricos en zonas áridas, y problemas estéticos al no dejar ver el paso de los ríos.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha querido marcar los límites de sus responsabilidades en la lucha contra la caña común. Para empezar, en un comunicado ha señalado que en los últimos años ha hecho una inversión histórica con casi cinco millones anuales de media para la conservación, mantenimiento y restauración de los cauces de la demarcación.

Pero en tanto que es una especie vegetal exótica invasora señala que “la competencia para la erradicación de estas especies exóticas invasoras, en todo caso, es una competencia de la Generalitat Valenciana”, que es la que debe aprobar medidas de control de especies exóticas. Por otro lado, añade que “la competencia para la prevención de incendios es de la Generalitat Valenciana y, en caso de tener que actuar en un cauce, al ser dominio público hidráulico, la CHJ autorizará dicha actuación sin poner ningún reparo”, especifica la confederación.

En cuanto a sus responsabilidades, la Confederación Hidrográfica del Júcar destaca que “únicamente actúa en eliminación de la caña común cuando ésta deba ser sustituida por vegetación autóctona de ribera. Esto es así porque el objetivo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico es conseguir el buen estado de los ríos y no la eliminación de cañas o prevención de incendios”. Puntualiza también que “en ocasiones, y siguiendo una serie de criterios técnicos marcados por la Directiva Marco del Agua, la presencia de cañas y la falta de presencia de las especies autóctonas suponen un empeoramiento hidromorfológico del río. Es en estas ocasiones cuando actúa la CHJ”.

Concretamente, en cuanto a las a las circunstancias que produjeran graves daños sobre las personas y los bienes, señala que la presencia de vegetación en las riberas de los ríos permite dispersar el agua, por lo que los calados no tienden a aumentar drásticamente. Por otro lado, también permite disminuir la velocidad del agua al presentarse como un obstáculo frente a la corriente. Con todo, advierte de que “dejar los ríos desnaturalizados y sin ningún tipo de vegetación implicaría trasladar un problema agravado a los municipios situados aguas abajo”.

En cuanto a problemas estéticos en cascos urbanos, señala que son los ayuntamientos o la Generalitat los que deben llevar a cabo actuaciones en cauces públicos, pero que “para ello, deberán solicitar la correspondiente autorización a la CHJ, por tratarse de actuaciones en zona de dominio público hidráulico”.

Reconoce en otro apartado que también cabe la posibilidad de convenios entre el ministerio y las administraciones autonómicas y locales para la financiación de estas actuaciones. Asegura así que en la CHJ “se priorizan aquellas actuaciones para la eliminación de cañas cuando existe un compromiso por parte de la administración autonómica o local para su mantenimiento”.

Respuesta de la Generalitat Valenciana

Ante esta limitación de responsabilidades, la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica responde tajantemente que “la competencia de la limpieza de los cauces de los ríos es de la Confederación Hidrográfica del Júcar”.

Señala que la Generalitat asume sus competencia y que actualmente tiene en marcha 20 iniciativas puntuales en todo el territorio valenciano en colaboración con ayuntamientos y las confederaciones hidrográficas. Pero que “son ellos quienes evalúan el riesgo si viene una avenida de agua, y lo que tienen que hacer es actuar, no ha de depender de la iniciativa de la conselleria”.

Entiende así que, “si ellos detectan una especie invasora en los cauces, nadie les impide que actúen, ellos son los administradores de estos espacios”. Por todo, pide a la confederación que “no mezcle sus responsabilidades dl mantenimiento de los cauces con la lucha contra especies invasoras ni con la planificación para la prevención de incendios”.

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