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CV Opinión cintillo

Meteocom ¿Una apuesta por una buena comunicación climática?

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Hace unas semanas asistí a la presentación de Meteocon, unas jornadas que organizó À Punt para mejorar las maneras de informar sobre el cambio climático, un excelente propósito, en las que participaban las cadenas de televisión autonómicas de la Forta y otras entidades. En bastantes momentos se vio el sesgo científico fisicista/meteorológico. Normal, la mayoría de los participantes eran meteorólogos y de ciencias ambientales y hablaban en sus términos.

Creo que el enfoque que es útil para comunicar eficazmente tiene que estar basado en las ciencias sociales. Algunos de los intervinientes mencionaban este campo, el cuidado de los marcos mentales y el lenguaje que se emplea, aunque eran muy puntuales. Ahora bien, en lugar de empezar de cero la investigación que se proponen de realizar, se puede empezar a aplicar investigaciones y documentos elaborados por expertos sobre la comunicación climática que ya están marcando una dirección fructífera. Y se pueden empezar a aplicar en pocas semanas, mientras se continúan haciendo más investigaciones.

El primer documento que quiero mencionar es de Ecodes. Esta fundación promueve la transición a una sociedad respetuosa con la naturaleza. Formó un grupo de expertos para que elaborara un informe que publicó en 2019: Los Medios de Comunicación y el Cambio Climático. Decálogo de recomendaciones para informar sobre el cambio climático, un documento muy útil que da pautas con mucho de sentido. Aun así, me resulta sorprendente que estas pautas no se usen sistemáticamente en À Punt desde hace tiempo, pautas que se pueden aplicar en pocos meses. Atresmedia, presente en el acto, firmó el dicho documento en su momento, pero, en cambio, no lo aplica, un ejemplo claro de ecopostureo o maquillaje verde, como el de algunos patrocinadores de las jornadas. Por ejemplo, el punto 9 del documento dice: «Conectar el cambio climático con los fenómenos meteorológicos extremos». Este verano ha habido cinco olas de calor y en el Oratge de À Punt, probablemente el programa más visto de la cadena, los presentadores siempre han comentado que tantas olas de calor no son normales, pero yo no he escuchado ninguna atribución específica al cambio climático. Si antes una ola de calor podía ser normal, entre las cinco alguna sí que será, seguro, atribuible al cambio climático. Según esta pauta, se tendría que haber mencionado la probabilidad del hecho que alguna de las olas de calor fuera atribuida al cambio climático, ¿no?, ¿por qué no se ha hecho?

A veces se tiene esperanza que la divulgación científica tenga impacto en la población. Ahora bien, a pesar de ser un camino importante, la mayoría de la gente no sabe de ciencia ni, desgraciadamente, se interesa por la ciencia. Y menos de la climática. No sabe de la influencia de los ppm de C02 en la atmósfera, para poner un caso. He hablado con personas que han hecho propuestas en À Punt sobre el cambio climático y la respuesta ha sido que esto puede hacer perder audiencia. ¿Tiene que ser así? No necesariamente. Igual hay que aplicar la creatividad para ganar audiencia con este tema.

Un caso paradigmático exitoso en el mundo audiovisual es el de Javier Peña, autor de los videos virales Hope, en pie por el planeta, que tiene más visualizaciones de sus videos que todas las ONG medioambientales españolas juntas. Evidentemente, no es un formato aplicable en la TV; por esto habrá que ser creativos. Una cosa que él hace es identificar causas del cambio climático y, a la vez, las soluciones. De hecho, un proyecto que está desarrollando Hope, la serie, es la primera docuserie mundial que explica qué hay que cambiar en la sociedad y en la economía para mantener un clima benigno para la vida en general y la humana en particular. Puede parecer una cosa lógica, pero, según la tesis doctoral sobre filmografía del cambio climático que presentó en 2015 el Dr. David Vicente no existía nada pareciendo en todo el mundo. Si Javier Peña, una persona sola, ha sido capaz de crear videos virales y ahora está elaborando la primera docuserie mostrando soluciones, ¿qué no será capaz de crear À Punt con todos los recursos técnicos y humanos que tiene?

Por eso, insisto en la creatividad y en la voluntad. La divulgación del cambio climático se ha quedado muy circunscrita en temas de educación medioambiental y divulgación científica climática que, a pesar de que son importantes, no son suficientes para el reto que significa la crisis climática para la humanidad.

La segunda entidad que ha hecho investigaciones con investigaciones de comunicación climática basadas en evidencias es Climate Outreach. Esta entidad británica hace investigaciones de psicología social y lingüística que dan pautas de cómo hacer narraciones basadas en valores e identidad para que la gente no solo se conciencie, sino que empiece a cambiar de estilo de vida y adopte decisiones de conductas benignas para mantener el clima, en el ámbito individual y colectivo. ¿Por qué À Punt no las utiliza?

Recuerdo haber leído en un informe de Climate Outreach que es un problema cuando se dan noticias en TV sobre el hecho que las temperaturas invernales son más altas del que es normal, las imágenes que suelen sacar es de gente en la playa, pasándoselo bien. ¿Cuál es la cuestión? Que la audiencia relaciona inconscientemente «cambio climático» con «noticias agradables», cuando lo tendría que relacionar con un problema. En los días de las fiestas de Navidad he visto en À Punt más de un informativo en que la reportera habla de «buen tiempo» con gente bañándose en el mar.

Climate Outreach hace cerca de veinte años que se dedica a hacer investigaciones basadas en metodologías sociales para encontrar cuáles son las maneras más efectivas de influir en la población y que se hagan cambios de estilo de vida. Hacen estudios basados en evidencias de cómo reaccionen determinadas audiencias a determinados mensajes. Porque no se trata simplemente de dar información. La información, por sí misma, no hace cambiar conductas. Informar del hecho que el tabaco es perjudicial no hace que la gente deje de fumar. Se trata que la población, las empresas y las instituciones políticas cambian su actitud, y, en consecuencia, hagan un tránsito a un sistema respetuoso para mantener la estabilidad del clima. La dificultad es que es hacer estos relatos tiene una laboriosidad y complejidad diferente que simplemente dar datos. En cambio, esta nueva manera de comunicar tiene una influencia muchísimo más grande en las maneras de vivir de la población y de rebote en el sistema social económico, que al final, es lo que hace falta para frenar el cambio climático.

Este artículo es una contribución para llevar la atención a una área que se toca puntualmente en la comunicación del cambio climático. Se trata de averiguar qué lenguaje, qué marcos mentales son los más apropiados, no solo para concienciar, sino un paso más allá, para que la población, incluidos el empresariado y los gobernantes, se impliquen en cambios de estilo de vida. Porque no se trata solo de informar sobre el cambio climático, sino de influir decisivamente a transitar a una sociedad que reduzca considerablemente el consumo de combustibles fósiles, incremente las energías limpias y aumente la calidad de vida.

Deseo que el proyecto de Meteocom no sea como decía Napoleón: «Cuando quiero que un asunto no se resuelva, lo encargo a un comité». À Punt tiene la oportunidad de ser pionera en ayudar a hacer los cambios de percepción que hacen falta para conservar el clima y continuar disfrutando de nuestra tierra. Además, seguirá el mandato de las Cortes Valencianas cuando declararon la emergencia climática, con lo cual nos estarán haciendo un servicio público de total calidad. 

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